Opinión

Ventana

¡Tócame! V Carrera Positiva

Rita María Roesch

Rita María Roesch

En el año 2015,  a  Janne Antin,  un joven finlandés,  se le ocurrió  la idea de pararse en la  plaza de Helsinki, con los ojos cerrados, los brazos abiertos y un cartel que  decía: “Abrazos, VIH, ¡tócame!”  La gente  lo miraba  con una mezcla de  temor y asombro.  Fue hasta  que una mujer  se acercó y se  atrevió a  abrazarlo  que otras mujeres, hombres e inclusive niños  se acercaron y lo abrazaron y lo  besaron. Esas  reacciones conmovieron profundamente  a  Janne,  quien no pudo contener las lágrimas.   Un video que le tomaron  circuló  por las redes sociales y resultó viral.  Y es que el  mayor dolor  que  sienten  los niños, jóvenes  y adultos portadores del VIH o virus de la inmunodeficiencia humana,  en Guatemala, como en el mundo entero, es  la discriminación. Es un prejuicio fruto de nuestra ignorancia.

El Hospicio San José tiene 32 años de abrazar a niños, jóvenes y adultos con VIH. Actualmente acoge a 72 niños, niñas y jóvenes. Todos huérfanos, abandonados por sus padres. El hospicio les brinda una atención integral de alta calidad, desde servicio médico, psicológico, espiritual y educativo. En la consulta externa atiende a 500 jóvenes y adultos de escasos recursos. Les ofrece el diagnóstico, el tratamiento y el seguimiento médico gratis. Las instalaciones se encuentran en el km 28.5, carretera a Bárcenas, Santa Lucía Milpas Altas, Sacatepéquez. Son modernas, llenas de luz y rodeadas por árboles. El complejo comprende clínicas médicas, área social, dormitorios de los niños y de las niñas, cocina y comedor. Los niños asisten a colegios que se encuentran en el municipio. Todo el personal, desde la directora, Elena Clavijo; la administradora, Paty Santis; las enfermeras, los enfermeros, médicos, niñeras y trabajadoras sociales realizan su trabajo con amor y profesionalidad. El hospicio cuenta con un programa de prevención, con charlas periódicas, que ofrece al público en general. El objetivo también es combatir la discriminación y demostrar que las personas portadoras del VIH pueden llevar una vida normal.

La mayor alegría para el personal del hospicio es cuando alguno de sus niños o niñas es adoptado. Han llegado en condiciones de desnutrición severa, pero gracias a la excelente atención médica se reponen en poco tiempo. El caso de Juanito (nombre supuesto) es un ejemplo. El niño fue abandonado por sus padres a los 6 meses. Por orden de un juez llegó al hospicio. Llegó en un estado de desnutrición severa, pero al poco tiempo, gracias al tratamiento médico, la alimentación nutritiva que lo hizo subir de peso y el cariño de las enfermeras le quitaron la expresión sombría y lo transformaron en un niño muy risueño. La mejor noticia fue cuando, en sus exámenes de sangre, su carga viral aparecía indetectable. Juanito creció y empezó a asistir al colegio. Poco tiempo después una familia guatemalteca se encariñó con él y lo adoptó. De acuerdo con la directora, todos los niños y niñas han sido adoptados por familias chapinas, muchas de ellas con hijos, y contrario a lo que cualquiera podría pensar, en lugar de ser un problema, sus nuevos padres afirman que sus hogares se han llenado de luz y alegría.

Para recaudar fondos, el Hospicio San José promueve la V Carrera Positiva, que se llevará a cabo el domingo 26 de noviembre, en la calle de los Museos, de la zona 13. “A esta carrera la he denominado ¡Tócame!”, exclamó el Clarinero, “porque el rechazo, el no sentirse querido, es más doloroso que la enfermedad”. Para más información sobre la carrera y el hospicio busque www.facebook.com/HospicioSanJose, o llame al teléfono 66244700; celular: 30026552