Opinión

pluma invitada

¡Urge formar ciudadanía!

César Augusto Sagastume

César Augusto Sagastume

El momento complicado que vivimos, pretendiendo reformar la Ley Electoral y de Partidos Políticos, se debe partir de la premisa de que se debe construir el conocimiento alrededor de la vida política cultural, social y económica, que aunado a los procesos científicos y tecnológicos constituye una responsabilidad primordial de la institución que tiene como función principal formar ciudadanía.

La formación del ciudadano debe mejorar las condiciones de los dirigentes y dirigidos para que sean competentes de generar el desarrollo integral de la convivencia de la democracia, debiendo hacer responsable tanto al que emite el voto como al que convence al elector, para que el elegido gobierne en el marco de una ciudadanía responsable, sin que ambos sean presa de intereses personales o redes criminales.

Para formar ciudadanía es de vital importancia los aprendizajes de la cantidad de contenidos que otorga la educación formal y no formal y la que se va incorporando durante la convivencia social y el ejemplo de los funcionarios de gobiernos que sirven al Estado, sin descuidar la influencia mediática y programas alienantes que orientan a un régimen democrático para generar ciudadanía, o por lo contrario, irradiar acciones perversas para destruirlo. Por ello el Estado no debe obviar la responsabilidad toral de formar ciudadanía para mantener la convivencia y el bienestar de todos.

Es necesario formar ciudadanía dentro y fuera de la escuela, no basta contar con votantes alfabetos para garantizar que ya saben emitir el voto en las elecciones, cada cuatro años. Porque en nuestro país se considera el concepto convencional de alfabetización de saber leer y escribir, cuando alcanza con dificultad leer palabras que están escritas, o cuando escribe palabras que no son coherentes.

Como alfabeto es considerado quien sabe deletrear un párrafo y escribir su nombre, contrario a las definiciones que los tecnócratas de las instituciones hacen, basados en conceptos andragógicos de vanguardia, que no se aplican en la metodología de la enseñanza de la lectoescritura que suministra el programa de alfabetización, que no llena las expectativas del concepto de alfabeto que demanda la Unesco, o porque esa metodología está aún lejos de hacer una lectura reflexiva, comprensiva y consciente que permita interiorizar lo que se lee para reinventar conceptos y dejar de ser receptivo de los que otros escriben y no llegue a hacer la antítesis de los conceptos para hacer la síntesis y reinventar los contenidos que el autor quiso plantear, que puede tener la intencionalidad de alienarlo para sus intereses perversos.

El Tribunal Supremo Electoral está lejos de cumplir con la responsabilidad de la formación ciudadana, al crear procesos confusos y suministrar al votante un mosaico de candidatos elegidos en eventos que manipulan caudillos de los partidos políticos

Se ha comprobado que el elector se entorpece cuando le entregan cinco papeletas para elegir desde alcaldes hasta diputados al Parlacén. Basta crear un modelo con otros ciclos para votar y evitar esa confusión.

La reforma de esta ley debe hacerse organizando eventos de consulta en los niveles comunitario, municipal y departamental, para que los aportes se consoliden a nivel nacional y conocer la realidad que viven los votantes cuando son acosados, aprovechándose de la dicotomía alfabetismo-analfabetismo que omiten los dirigentes de grupos elites, desvirtuando la verdadera participación ciudadana.

checharin.sagas@yahoo.com