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TASSOLILOQUIOS En Sophos, entrevistadores y entrevistados (II)
Continuación de la novedosa presentación de un paquete indivisible de 10 libritos, colección Pensamiento.
Por:
Tasso Hadjidodou
Empezamos nuestro resumen con Clara Arenas, entrevistada por Evelyn Blanck, y afirma aquélla: “Nací en Tiquisate, a donde emigraron mis padres para laborar en la United Fruit Company. Allí cursé la primaria. Soy egresada del Colegio Monte María, famoso por inculcar conciencia social y equidad a sus alumnas”.
Después, al trabajar y estudiar, al terminar Economía, afirma, hablábamos de economía ejercida, “sin entender la realidad indígena”. Fue de la misma promoción que Myrna Mack (†), quien después trabajó en Inforpress; y Clara, en Icaiti, buscando fuentes alternativas de energía. Al tener que salir Myrna, le ofreció tomar su lugar.
Dice que en Avancso se hacían investigaciones críticas. Impulsó el trabajo de campo sobre los “desplazados internos”, término adoptado después por la ONU. Trabajó como antropóloga, y llevó a debate público un asunto que había estado oculto, dándole una perspectiva.
Manuela Camus, a la pregunta de Haroldo Shetemul: “¿En qué momento de su vida descubrió esa América que la hizo dejarlo todo?”, contesta: “Decidí (en España) no estudiar más sobre América e ir a conocerla en vivo y en directo, por la literatura que había leído: García Márquez, Vargas Llosa, Guimaraes Rosa y otros.
Nos decidimos por Guatemala, porque creíamos que ahí la situación estaba más tranquila... vinimos sin plata, como mochileros, en la época de Vinicio Cerezo, cuando Flacso comenzaba a ser parte del proceso de reconstrucción democrática... Nos comenzamos a profesionalizar en Guatemala... el primer libro que hicimos se basaba en el ejercicio de investigación del curso sobre pobreza, políticas sociales, estrategias de subsistencia... Éramos 20... Entrevistábamos a las familias. Fue nuestro primer año de trabajo editando nuestro primer libro. Trabajamos en las colonias La Florida, Belén, La Brigada, Santa María, Lo de Fuentes y Tierra Nueva”.
¿Qué decir de Joaquín Orellana? Sería cursi decir que es polivalente o que nació en una cuna ubicada en una gran orquesta sinfónica.
Cuando Gustavo Berganza le pregunta: “¿Es Guatemala un país que estimula la imaginación?”, contesta: “En lo bucólico... el campo siempre me ha fascinado”. Como decía Jorge Luis Borges: “El amor por el campo son nostalgias urbanas”. Agregó: “Pero aparte de eso, este país me ha impactado con atrocidades como las aldeas arrasadas, que me provocaron un cisma interno, una partición del yo, creando desafíos estéticos, como en la ópera-teatro En los cerros del Ilom...”.
Juan Luis Font, por su lado, conversa con Luiz Tuchán, quien le declara: “Tenía necesidad de decir algo, entonces empecé a buscar un texto que me sirviera para decir lo que yo quería decir, descubrir un dramaturgo que compaginara conmigo”. Le pregunta Font: “¿Cuál era tu objetivo cuando hacías teatro serio?”. Tuchán le dice: “Transformar la conciencia. Lo logro hoy con la psicología. Cuando el alumno llega al lugar donde el maestro sabe, el maestro ya está en otro lugar”.
“El teatro, para mí, fue siempre un medio. El arte, también. Lo importante es el hombre, no la actividad. Si no, no tiene sentido”.
Ana María Rodas le pregunta a Francisco Nájera, quien vive en Nueva York: “¿Has incorporado conscientemente tus experiencias de maestro a tu vida literaria?”. Le contesta Nájera: “...ambas actividades hacen de las mismas necesidades y percepciones... ayudándome a ver el mundo... Leer a Paulo Freire te obliga a pensar en la lectoescritura, y en su razón de ser y en sus funciones, y en la forma en que un texto se relaciona con diferentes grupos sociales, en diferentes momentos de la historia. Te hace ver que como animal social que sos, aunque no te guste, el que publiqués o dejés de publicar lo que hayás escrito, es parte de una red de sentido -ese circuito de comunicación, de que habla Eco- de la que no podés escapar”.
(Continuará...)
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