Revista D

Bombero cumple 33 años de voluntariado

Su espíritu de servicio le ha dado la fuerza para estar por más de tres décadas entre los Bomberos Voluntarios.

Por Roberto Villalobos Viato

El oficial Juárez Fernández, hoy jefe de la cuarta compañía de Bomberos Voluntarios —estación La Parroquia—, nació en Mazatenango, Suchitepéquez, el 28 de julio de 1963, aunque toda su vida ha residido en la capital. Foto Prensa Libre: Esbin García.
El oficial Juárez Fernández, hoy jefe de la cuarta compañía de Bomberos Voluntarios —estación La Parroquia—, nació en Mazatenango, Suchitepéquez, el 28 de julio de 1963, aunque toda su vida ha residido en la capital. Foto Prensa Libre: Esbin García.

Hace más de 40 años, un voraz incendio destruyó un área con champas en el barrio Gerona, en la zona 1 capitalina. Los bomberos llegaron presurosos, listos para controlar el siniestro.

En los alrededores observaban atónitos los vecinos. Entre ellos, Byron Ottoniel Juárez Fernández, un niño de unos 10 años quien pensó: “Quiero ser como ellos, luchar contra el fuego y ayudar a la gente”.

Años más tarde, el 15 de agosto de 1983, su sueño se hizo realidad, pues ingresó al cuerpo de Bomberos Voluntarios.

Aún recuerda ese día. “Mi primer servicio fue recuperar un cadáver; ya estaba putrefacto. Ese debut fue como para decepcionar a cualquiera, pero quise seguir adelante”, refiere. “Un bombero debe llevar en la sangre la vocación de servir al prójimo”, agrega.

Recién cumplió 33 años entre los Voluntarios, tiempo en el que ha tenido que afrontar un sinnúmero de emergencias, entre incendios, accidentes de tránsito, heridos de bala, partos o infartos, por mencionar algunos casos. “Lo que más me impacta es cuando hay niños involucrados. Recuerdo la vez que no pudimos rescatar a una niña de seis años  y a un nene de cuatro, quienes quedaron atrapados en un incendio. Esas situaciones no se borran de la mente”, refiere, consternado.

Pero así como ha habido finales trágicos, también los ha habido felices, pues, con sus compañeros ha socorrido a personas con graves heridas. “A veces vienen a la puerta de la estación y preguntan por tal bombero, y así agradecer personalmente”, comenta.

Asimismo, le agrada haber ayudado a muchas madres en sus labores de parto.

“Hoy, quienes ingresan con nosotros reciben un Técnico en Urgencias Médicas; las cosas dejaron de ser empíricas, como sucedía hace ya muchos años”, expresa.

Advierte, sin embargo, que los candidatos a bombero deben saber que, si son aceptados, tendrán que pasar mucho tiempo en la estación. “Nuestras parejas también tienen que comprender el compromiso que tenemos con la institución”, indica.

Además, se debe saber que un Bombero Voluntario es justo eso: voluntario. “Tengo un trabajo, que es el que me da de comer”, afirma.

¿Vale la pena el esfuerzo? “¡Por supuesto! En cada servicio ponemos lo mejor de nosotros para que la gente se recupere”, subraya.