Revista D

Las transformaciones de la Revolución de 1944

En sus primeros cinco años de circulación (1951-1955) Prensa Libre publicó, entre otras cosas, los cambios impulsados por los gobiernos de la Revolución de 1944. 

Por Redacción Revista D

El tema más importante durante los primeros cinco años de vida de Prensa Libre fue el que abordó el 17 de junio de 1952 con el titular Ley agraria en manos del presidente Árbenz, en referencia a la sanción presidencial del Decreto 900, Ley de Reforma Agraria.

El Censo Agropecuario de 1950 reveló que los pequeños campesinos poseían extensiones menores a 3.5 hectáreas —la mayoría en calidad de arrendatarios—; constituían el 72 por ciento de los productores agrícolas y eran dueños de solo el 9 por ciento de las tierras.

En contrapartida, el 2 por ciento de los propietarios de fincas era dueño del 70 por ciento. Entre ellos, 22 latifundistas poseían el 13 por ciento del total.

Esta realidad justificó la acción pública de Juan Jacobo Árbenz Guzmán para impulsar el desarrollo de la economía agrícola, la consolidación de la tenencia de la tierra en pequeñas propiedades, el acceso de los campesinos a créditos, la erradicación de relaciones de trabajo coloniales y la desmonopolización.

Guatemala, entonces, requería de un salto de proporciones históricas: salir del régimen dictatorial y del Estado liberal-oligárquico y transitar a un Estado capitalista de régimen liberal-democrático.

El periodo de 1951-1955 fue dominado por el programa de la Revolución del 20 Octubre de 1944, donde dos gobiernos fueron electos.

El primero, el de Juan José Arévalo Bermejo (1945-1951), que propició reformas sociales y la aprobación de legislación hasta entonces inexistente. Las organizaciones políticas representadas en el Congreso de la República se abrieron al debate de los problemas y tomaron decisiones que dieron sentido a la democracia. Nacieron instituciones importantes como el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social y el Código de Trabajo, entre otras.

El segundo gobierno, encabezado por Árbenz Guzmán (1951-1954), se caracterizó por un proceso de reformas que afrontaron problemas estructurales. Incluyó cuatro puntos fundamentales: la reforma agraria, la carretera al Atlántico, —que hoy lleva  su nombre—; la hidroeléctrica Jurún-Marinalá y el puerto Santo Tomás de Castilla.

Con estas cuatro acciones se pretendía la conexión de Guatemala con el mundo, propiciar nuevas relaciones internacionales para el intercambio comercial, pero también diplomáticas respetuosas, anteponiendo la dignidad y la soberanía nacional.

Lo anterior se explica, por ejemplo, con los titulares de Prensa Libre del lunes 24 de septiembre 1951: Primer muelle nacional, y el del domingo 29 de noviembre de 1953: Expropiación cede paso a la ruta al Atlántico, que representaron promesas cumplidas para la modernización capitalista.

El mundo estaba en los albores de la Guerra Fría, que reflejaba los planes estadounidenses del control político, económico y militar de América Latina basados en una ideología anticomunista. Los cambios en el país de esos años constituían un mal ejemplo, que era imperativo contener. Tales ideas permearon a una parte de la sociedad, justificaron la intervención extranjera y el derrumbe del Gobierno de la Revolución, lo cual fue anunciado el 28 de junio de 1954 con el titular: Árbenz dejó el poder; lo sucede el Cnel. Díaz. Después asumió el coronel Carlos Castillo Armas.

A pesar de lo acontecido, parte del programa de la Revolución continuó avanzando, como lo indica el titular del sábado 3 de septiembre de 1955: Libertad de cultos, de prensa y otras fueron aprobadas ayer. No obstante, Guatemala había ingresado a un periodo de retrocesos y conflictos sociales que dura hasta hoy.