Escenario

Así fueron los últimos días de Miguel Ángel Asturias

Todavía duele al guatemalteco el fallecimiento del insigne poeta, narrador, periodista y diplomático que supo retratar y denunciar en sus obras la realidad social y política con maestría genuina y fastuosa del castellano. Pero, ¿cómo transcurrió la  última etapa de sus días luego de la cual se convirtió en leyenda... de Guatemala?

Por Brenda Martínez

El 19 de octubre de 1967 se le designó el Nobel de Literatura a Asturias, el cual recibió el 10 de diciembre de ese año.
El 19 de octubre de 1967 se le designó el Nobel de Literatura a Asturias, el cual recibió el 10 de diciembre de ese año.

1. Impartía conferencias

Meses antes de su fallecimiento, Asturias viajó por varios países para impartir conferencias. La última carta que recibió su familia en Guatemala fue en enero de 1974.

En la misiva indicaba que había sido invitado por el presidente de Senegal para ir a Dakar, la capital, a un coloquio sobre África y Latinoamérica y sus relaciones literarias y musicales.

Estuvo en esa ciudad hasta el 15 de enero, cuando partió a Tenefire, Islas Canarias, España, donde inauguró los cursos para extranjeros en la universidad de La Laguna y permaneció dos meses. Luego, en Sevilla disertó sobre fray Bartolomé de las Casas y fue invitado a ir a Madrid.

2. Enfermedad

Un año antes de su deceso había sido operado tardíamente de pólipos cancerosos intestinales.  Su estado de salud se agravó en Madrid, y fue internado en el Hospital de la Concepción,  donde falleció. "Estuvo internado casi un mes en el sanatorio. Salió de terapia intensiva. Tenía un cáncer generalizado en el cuerpo, pero su cabeza estaba muy lúcida", recuerda su hijo Miguel Ángel. 

Imagen muestra fotografías que aparecieron en la edición del 10 de junio de 1974 en Prensa Libre, en la que se observa al escritor en el hospital.
Imagen muestra fotografías que aparecieron en la edición del 10 de junio de 1974 en Prensa Libre, en la que se observa al escritor en el hospital.

3. Sobre la muerte

“No quería encararla y, de hecho, no lo hizo en toda su producción”, dijo su viuda y segunda esposa, Blanca Mora y Araujo, en una entrevista del 11 de junio de 1974. “Creía en el más allá. Nunca me animé a preguntar el después, porque nunca pude imaginar que Miguel Ángel se muriera. Yo lo sentía como un ser inmortal”, refirió.

“Siempre negó la muerte, la negó desde que tenía el diagnóstico hacía un año -tumor intestinal-”, dijo su hijo Miguel Ángel.

4. Poema 

“De joven, escribió un hermoso poema sobre su muerte titulado Oración al arcángel de mi nombre”, rememora su sobrino Gonzalo Asturias.

“Arcángel amoroso,/ detrás de ti, la hora de mi muerte./ ¡Rétenla! ¡Soy dichoso!/ No la dejes pasar, Arcángel fuerte./ Combate con tu espada, mata al tiempo”, era el verso con el que comienza esta obra lírica que perteneció al período de 1949 a 1954.

5. Obra inconclusa

“No pudo concluir la obra que estaba escribiendo y que se llamaría Dos veces bastardo, que podría ser una continuación de  Viernes de dolores (1973), sobre sus años de estudiante en la década de 1920”, dijo su hijo Miguel Ángel a Prensa Libre, en  marzo de 1974.

“Lo único que me apena es que algunos de mis personajes han muerto y ya no podrán leerla; por ejemplo, —Joaquín— Barnoya”, dijo el insigne escritor. Su última obra publicada fue  El hombre que lo tenía todo, todo, todo.

6. Su última frase

Blanca Mora y Araujo dijo en 1985: “Fueron cuatro estrofas que me dictó para mí, ‘En mi cabeza. A Blanca’ y ya no habló más”. Así comienza un poema dedicado a su esposa.

Junto a su segunda esposa, Blanca Mora y Araujo.
Junto a su segunda esposa, Blanca Mora y Araujo.

Familiares indicaron que el autor se preguntaba si volvería a ver los atardeceres de Guatemala. La última vez que vino su patria  fue en 1966.

7. Última morada

Falleció  el 9 de junio de 1974, a las 14 horas locales. Permaneció en capilla ardiente en el aula magna de la Fundación Jiménez Díaz para recibir tributo de los intelectuales madrileños y europeos.

Sus restos fueron trasladados, en avión cedido por  México, otro país muy querido por él, a  Francia, para ser enterrado. Su hijo Miguel Ángel eligió este país como última morada del laureado escritor debido a que en España y Guatemala estaban gobernadas por dictadores, y él estaba en contra de este tipo de gobierno.

Tumba de Miguel Ángel Asturias en el cementerio de Pere-Lachaise, en París, Francia.
Tumba de Miguel Ángel Asturias en el cementerio de Pere-Lachaise, en París, Francia.