El parque Colón se viste de rojo con los llamativos diseños de piñatas que serán quemadas el 7 de diciembre

Guatemaltecos se alistan para la quema del diablo, una tradición que se ha ido transformando con el paso de los años.

Esta piñata de diablo de casi cinco metros de alto será quemada en un condominio del km 19.9 de la carretera a El Salvador.  (Foto Prensa Libre: César Pérez)
Esta piñata de diablo de casi cinco metros de alto será quemada en un condominio del km 19.9 de la carretera a El Salvador. (Foto Prensa Libre: César Pérez)

Pasar por los alrededores del Parque Colón, en la zona 1 de la capital, es un verdadero espectáculo, pues las piñaterías del lugar se han teñido de rojo, ya que sus vitrinas y áreas de exposición están repletas de diablos.

Hay para escoger. No importa el tamaño ni el precio, los piñateros saben satisfacer las exigencias de sus clientes que, de hecho, algunas parecieran salirse de lo normal, pues disfrutan de quemar “enormes” figuras de diablos que incluso pueden llegar a costar más de Q1 mil.

Warner López es un fabricante de piñatas que asegura que todos los años es un reto diferente, porque los clientes quieren sorprender a sus parientes y amigos con el diseño del diablo que quemarán el 7 de diciembre.

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En la tienda de Warner cualquiera se puede sorprender. Hay diablos de casi cinco metros de alto, y a diferencia de otras figuras, en estas casi no se usa papel de color, pues son pintadas para darle un toque de realidad.

Pareciera que mientras más extraño sea el diseño más satisfacción genera en los clientes; por ejemplo, este año Werner fabricó un diablo de tres cabezas, cuya exhibición no duró mucho tiempo y la piñata se vendió.

Rosa Sol trabaja en la elaboración de una piñata de diablo en la piñatería Josué, frente al Parque Colón, zona 1 de la capital. (Foto Prensa Libre: César Pérez)

Cada fabricante tiene los suyo; por ejemplo, entrar en el taller de la piñatería Josué es sorprendente. Allí hombres y mujeres le dan forma a miles de piñatas de todos los tamaños. El rojo se apodera del lugar, y al ritmo de la música que se transmite en una radioemisora local, las piezas van sumando, cuyo número puede superar los cien en un solo día.

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Martina Chen es la propietaria del lugar y cuenta que por la temporada -quema del diablo- fabrican entre tres mil y cuatro mil piñatas, gran parte de estas para ser entregadas al por mayor.

“Este año trabajamos solo pequeñas y medianas, porque las grandes solo se hacen a contra pedido, por fortuna se nos terminan todas”, dijo Chen.

Grandes cantidades de piñatas se distribuyen en el Parque Colón, zona 1 de la capital. (Foto Prensa Libre: César Pérez)

En la fabricación de una piñata de diablo intervienen tres personas, cada una con un papel fundamental para alcanzar el resultado deseado -buena calidad-, asegura Rosa Sol, fabricante.

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Mientras manipulaba la yuquía -que utilizan como pegamento- y pequeños retazos de papel rojo y negro, Sol cuenta que una sola persona puede fabricar hasta 30 piñatas por día; sin embargo, dice que en la fábrica se han dividido las responsabilidades, porque hay quienes arman el molde con alambre, otros lo forran con hojas de papel y hay quienes se encargan vestir, al referirse a la colocación del papel de color.

Martina Chen muestra una de las piñatas que elaboró con diseño de un caballo. (Foto Prensa Libre: César Pérez)

La tradición de la quema del diablo pareciera ir cambiando año con año, ya que durante mucho tiempo las familias acostumbraban a quemar cosas inservibles durante esa fecha, pero en los últimos años ha crecido el interés por prender piñatas de diablo, lo que, según vendedores y compradores, es de beneficio para el medioambiente.

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Iris Morales, una compradora que viajó junto a su familia desde el km 19.9 de la ruta al Salvador, dijo que quemar diablos de gran tamaño se ha convertido una tradición, por lo que viajan con varios días de anticipación para seleccionar la piñata con la que llevarán alegría para niños y adultos.

Muchas personas se acercan a las piñaterías de la zona 1 en busca de diseños novedosos para la celebración de convivios. (Foto Prensa Libre: César Pérez)

Mientras negociaban la compra de uno de los diablos de casi cinco metros de altura, Morales recuerda que desde hace 14 años queman una figura “gigantesca”, lo que ahora considera una tradición. Finalmente pagaron Q1 mil por la piñata, la cual trasladaron en un picop debido a su tamaño.

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En tanto, Leticia Espinoza, vendedora de piñatas, hizo un llamado a los guatemaltecos para que se acerquen a sus tiendas y compren la piñata de diablo y así darle continuidad a las costumbres y tradiciones de Guatemala.

Recomendaciones

 

  • Ante la tradicional Quema del Diablo del próximo 7 de diciembre, cuerpos de socorro y autoridades hacen algunas recomendaciones
  • No hacer fogatas de gran tamaño
  • No hacer fogatas bajo postes y cables del tendido eléctrico
  • No hacer fogatas en lugares cerrados en los que haya material combustible
  • Evitar que lo niño salten sobre el fuego
  • No lanzar juegos pirotécnicos en las fogatas
  • En caso de quemadura alertar a los cuerpos de socorro y no aplicarse cremas y agua en el área afectada
  • Al finalizar el evento hay que asegurarse que el fuego este completamente apagado

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