Conozca la iniciativa que permite que más de 24 mil agricultores exporten sus productos a EE. UU., Europa y Asia

Al menos 24 mil 918 familias de 11 departamentos han sido beneficiadas por la Coordinadora Guatemalteca de Pequeños Productores de Comercio Justo, por medio de la cual mejoraron la producción agrícola y se abrieron puertas en mercados internacionales.

Apicultores trabajan en el cuidado de las colmenas, en Todos Santos Cuchumatán, Huehuetenango. (Foto Prensa Libre: Mike Castillo)
Apicultores trabajan en el cuidado de las colmenas, en Todos Santos Cuchumatán, Huehuetenango. (Foto Prensa Libre: Mike Castillo)

Marlen González, asistente de la Coordinadora, explicó que 24 organizaciones -16 de café, seis de miel y dos de vegetales- forman esa red, la cual vende a Estados Unidos, Europa y Asia.

Los dirigentes de la Coordinadora, cuya central está en el Salvador, son electos cada año de forma democrática, los beneficios que tienen los productores es la participación y una prima social para mejorar sus productos.

Mariano Suasnavar, gerente de la Asociación de Cooperación para el Desarrollo Integral de Huehuetenango (Acodihue) y miembro de la red, explicó que Comercio Justo “es una organización comercial basada en el diálogo, la transparencia y el respeto que buscan mayor equidad entre el comercio local, nacional e internacional”.

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Los dirigentes aseguran que estar organizados contribuye al desarrollo sostenible de las comunidades, porque se ofrece mejores condiciones de producción y garantizan la protección de los derechos de los trabajadores.

Guatemala es el octavo país por la cantidad de pequeños productores certificados de Comercio Justo, décimo en América Latina y el Caribe por la cantidad de premios recibidos por las buenas prácticas agrícolas y conservación del medioambiente, cuya cifra supera los €3 millones 379 mil 588 (unos Q28 millones 960 mil 156), fondos que se obtienen con una prima que paga el comprador para beneficio del productor.

Productores de café certificado almacenan sacos del grano en bodegas de la cabecera departamental de Huehuetenango. (Foto Prensa Libre: Mike Castillo)

Las organizaciones calculan que dentro de este sistema se cultivan 18 mil 500 hectáreas de café, 500 de vegetales y se cuanta con 43 mil dos colmenas.

Las regiones donde se produce el café se ubican en Alta Verapaz, Quiché, Huehuetenango, Quetzaltenango, Guatemala, Zacapa y Chiquimula.

Mientras que los vegetales se producen en Sololá, Jalapa y Sacatepéquez. Otro de los productos exportables es la miel, cuya producción se concentra en Petén, Huehuetenango, San Marcos, Quiché y las Verapaces.

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Requisitos

Para tener certificados de Comercio Justo, que cada año exporta unos 300 contenedores, es necesario cumplir con normas que garantizan aspectos sociales, ambientales y económicos, esto se traduce en desarrollo alternativo.

“En el aspecto ambiental, las personas hacen un trabajo productivo amigable con el ambiente, es decir no se propicia su destrucción sino por el contrario, se busca la conservación para aprovechar estas y las futuras generaciones”, dijo Suasnavar.

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Respecto al tema económico, Suasnavar refiere que la venta de los productos tiene un precio favorable. “Participar en un desarrollo sostenible, participación democrática, participación transparente porque se conoce quien es el productor y el comprador”, indicó.

Agrega que la prima social es un sobreprecio que tiene por cada unidad de medida con la que venda el productor, es decir, que por cada quintal recibe un premio social en efectivo, aparte del valor por su producto, que usualmente es mejor que fuera del sistema de Comercio Justo.

Asistencia

Carlos Herrera, técnico de campo de Acodihue, cuenta que la experiencia ha sido gratificante, pues el grupo de campesinos, principalmente mujeres y jóvenes, ha aprendido sobre buenas prácticas agrícolas al elaborar abono y pesticidas orgánicos.

En la sede central de Acodihue, en Huehuetenango, hay una máquina para tostar café. (Foto Prensa Libre: Mike Castillo)

Además, con frecuencia hacen talleres de formación para capacitar a sus productores, muchos de los cuales son jóvenes en un cambio generacional que, además, se contribuye con bajar el interés de migra a Estados Unidos.

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“Los jóvenes no quieren migrar, se han quedado en su comunidad para atender las parcelas que fueron del papá que se fue en busca del sueño americano, para este año ya tenemos el primer contenedor de café producido por jóvenes”, dijo.

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