¿Se imagina en medio de las llamas y que el traje que viste lo protege solo unos segundos?

Los bomberos forestales arriesgan su vida a diario para apagar un incendio en Petén. Para salvar la selva se necesita voluntad y paciencia y así evitar que las plantas y los animales que ahí habitan mueran consumidos por las devastadoras llamas.

Así se observó el área conocida como La Colorada-Lechugal, San Andrés, Petén, el miércoles 3 de abril de 2019. (Foto Prensa Libre: Cortesía del Conap)
Así se observó el área conocida como La Colorada-Lechugal, San Andrés, Petén, el miércoles 3 de abril de 2019. (Foto Prensa Libre: Cortesía del Conap)

Mientras Favio Fernando Franco se arregla su traje especial, relata que en cada siniestro corren el riesgo de quedar encerrados en las llamas, ser atacados por animales salvajes o salir heridos por las motosierras que usan para abrir brecha. “Mi traje aguanta entre cinco y 10 segundos entre las llamas”, relató, y destacó que el trabajo en equipo es vital para combatir un incendio forestal.

“Hemos encontrado serpientes, tortugas y venados muertos por el humo”, contó el bombero forestal, quien lleva cinco años de experiencia en Petén. Añadió que han hablado con la población, pero “no toma conciencia y los incendios persisten”.

Este lunes 8 de abril, el Conap informó que fue localizado el cadáver decapitado de un jaguar, en las cercanías de Yaxchilán, México, lugar donde se reportó un incendio forestal, al otro lado del río Usumacinta y que colinda con el Parque Sierra de Lancadón.

Cuando se sabe de incendios forestales en Petén, muchas veces se cree que se deben a las altas temperaturas de la época, pero aunque estas incidan, detrás de esta situación hay varios factores y acontecimientos que conllevan a la destrucción de la selva, que aún resguarda celosamente bellezas naturales que se pueden conservar si se unen esfuerzos, pues, según autoridades, “no todo está perdido, pero se necesita actuar”, ya que la mayoría de siniestros, que son provocados por la mano del hombre, disminuyen la fauna del lugar.

 

Bomberos forestales realizaron un simulacro para mostrar las dificultades que pasan al momento de apagar un incendio. (Foto Prensa Libre: Oscar García)

 

El fenómeno El Niño, que causa menos lluvia, hará que abril y mayo sean los meses más secos y con más posibilidad de incendios, advierten autoridades del Consejo Nacional de Áreas Protegidas (Conap). “La mayoría son provocados; según yo, el 80 por ciento, la brigada los apaga y al otro día la gente los enciende de nuevo”, afirmó un bombero forestal.

  • 29 años acaba de cumplir la Reserva de la Biosfera Maya, que abarca Melchor de Mencos, Ciudad Flores, San José, San Andrés y La Libertad, según el decreto 5-90.
  • 155 mil hectáreas que habían sido ocupadas ilegalmente han sido recuperadas en los últimos 10 años. En nueve mil hectáreas recuperadas hay evidencias de procesos de regeneración natural del bosque.
  • 5 mil 661 libras de carne de mamíferos silvestres han sido decomisadas en Petén entre 1995 y el 2016. En el mismo periodo se han incautado 278 libras de carne de reptiles y 302 libras de carne de aves.

Es 2 de abril recién pasado y el calor no da tregua, son las 14.30 horas y, con la camisa arremangada, Julio Pineda, asesor de manejo de fuegos del Conap, en tono de alerta anuncia que se activó el Comité de Operaciones de Emergencia.

El panorama no parece alentador. Los puntos de calor —que no es un incendio forestal declarado— podrían llegar este año a ocho mil, cuando en el 2018 hubo dos mil 95 en todo Petén. Según los bomberos forestales, en cada siniestro localizan cadáveres de aves, tortugas y serpientes, entre otras especies, que no pueden escapar del fuego.

Víctor Hugo Ramos, del Centro de Monitoreo y Evaluación del Conap (Cemec), considera que primero hay que entender que la Reserva de la Biosfera Maya (RBM) guarda mucho patrimonio de la cultura maya. Esta se divide en la zonas núcleo que comprenden los parques nacionales y biotopos, las zonas de usos múltiples, que abarcan las concesiones comunitarias e industriales, y la de amortiguamiento, que pretende amortiguar el impacto de actividades exteriores a la RBM, que alberga unos 300 sitios arqueológicos.

Población

Para el 2013, la mayoría de población se asentaba en la zona de amortiguamiento, donde residía el 65 por ciento; otro 20 por ciento vive en las zonas de usos múltiples, mientras que en el Parque Sierra del Lacandón está el ocho por ciento de la población concentrada en el sureste. El Parque Nacional Laguna del Tigre registraba en ese año el cinco por ciento de la población de la Reserva.

La población aumenta rápidamente. Hay asentamientos que tienen hasta un 400 por ciento anual de crecimiento, lo cual responde a la migración, porque no puede haber un incremento natural, según autoridades.

Mientras Ramos muestra en mapas de la situación, destaca que en un monitoreo aéreo detectan que viven unas 10 personas en un asentamiento, pero en un año la cifra suma unas 400, aunque no hay un conteo en cada vivienda.

 

 

En la Sierra del Lacandón viven unas 14 mil personas y unas 10 mil en el Parque Laguna del Tigre. La población está dividida en grupos q’eqchi’, mopán e itza’, especialmente en la ruta a El Naranjo, aunque existen otros grupos étnicos minoritarios, y mestizos.

Un mapa del departamento muestra cómo las areas más accesibles tienen más amenazas, ya que se facilita sacar maderas preciosas, invadir un área y “es más fácil traficar fauna”, dijo Ramos.

Conservación

En Petén se da otro escenario. Están bajo concesión 485 mil 210 hectáreas. Otro mapa muestra que estas se mantienen en mejores condiciones que las áreas donde no hay concesión y que abarcan puntos importantes naturales que es importante tomar en cuenta, pues se hacen esfuerzos y todavía se conservan bellezas naturales.

El cambio climático también impacta en la situación, ya que se espera una reducción de hasta 140 mm de lluvia anual. Dependiendo del escenario y la fecha, la temperatura en Petén podría aumentar hasta 2.3 grados.

Ramos advirtió de que las áreas protegidas están amenazadas por cacería ilegal, cambio de uso del suelo, extracción ilegal de madera y saqueo de patrimonio. Además, refirió que es innegable la presencia de intereses poderosos en la RBM, pues la ganadería ilegal es causante del 90% del cambio de uso del suelo.

El hombre

Actualmente la principal amenaza es el fuego, pues según el Conap, todos los incendios forestales en la RBM son causados por humanos. “Aquí no hay incendios naturales”, aseguró el experto.

Algunos siniestros también ocurren cuando el fuego se sale de control en un área agropecuaria o por sabotaje. De acuerdo con el Conap, los monocultivos también amenazan la RBM, porque desplazan gente hacia el interior de esta.

Acciones y conflicto

El Conap y otras dependencias del Gobierno han tomado acciones como patrullajes constantes y recuperación de áreas, pero hay conflicto con grupos organizados que están destruyendo los recursos de la RBM.

Ramos considera que el Ministerio Público ha fortalecido su presencia en Petén en los últimos años, pero existe una brecha muy grande entre las denuncias y las sentencias condenatorias o absolutorias. En algunos de los procesos legales se ha logrado la recuperación de territorios significativos ocupados en forma ilegal.

 

 

Entre el 2008 y el 2010 se recuperaron 104 mil hectáreas, y 13 mil entre el 2011 y 2013.  Los datos señalan que en los siguientes cuatro años se recuperaron 38 mil hectáreas. “En reposición, hay más de 50 mil hectáreas. Para que tengan una idea, el acumulado total es más grande que el departamento de Sololá”, dijo Ramos.
Para establecer una hectárea para pasto se necesitan Q200 mil, algo que no cualquier campesino tiene, indicó el Conap.

Mayor inversión

Ramos comentó que en el área este de la RBM, donde está la mayor inversión, no hay transformación del territorio; además, la accesibilidad es menor y hay menos población, lo que ha ayudado a proteger los recursos de la cobertura forestal en los últimos 17 años, situación distinta a lo que sucede con el resto del territorio con los dos parques mencionados, que tienen mucha población y accesibilidad.

Esto ha causado en 17 años la pérdida del 30 por ciento de la cobertura forestal en esos puntos, pero en la zona de amortiguamiento se perdió más de la mitad del bosque que se registraba desde el 2000.

Quemas e incendios

Según estadísticas, 1998 fue uno de los años más catastróficos en cuanto a incendios forestales en Petén, ya que se perdieron unas 333 mil hectáreas. En el 2000 se vieron afectadas 234 mil hectáreas; en el 2003 fueron 272 mil y en el 2005 se superaron las 200 mil.

Actualmente, cuadrillas combaten incendios y, según el Conap, se le advierte a la población de que no cause incendios forestales porque es una temporada difícil.

 

Panorámica de un incendio ocurrido en el Parque Nacional Laguna del Tigre a finales de marzo 2019. (Foto Prensa Libre: Cortesía)

 

Los recursos son limitados y el Conap asegura que se hace lo que se puede, pues no habían tenido la oportunidad de trabajar con extensionistas; sin embargo, recientemente se incluyó a un equipo de estos para accionar con asentamientos humanos con permanencia regulada.

El Estado ha recuperado algunas áreas, pero algunos grupos regresan a invadir y causan incendios. Un ejemplo es que el 26 de marzo último ya estaba controlado un siniestro en el Parque Laguna del Tigre, pero personas mal intencionadas reactivaron el fuego, situación que se repite en otras áreas de la RBM, se informó.

Conflicto en la selva

El problema de los incendios forestales encierra otros factores, como lo explicó Edin López, director del Parque Nacional Sierra Lacandón, quien afirmó que se concentra infraestructura ilegal relacionada con ganadería y crimen organizado.

“Hacia el sur del parque hay un grupo de falsos líderes que está tratando de retomar una usurpación que fue desalojada por orden judicial. Están causando incendios y ponen en riesgo la zona intangible del Parque”, señaló.

Con voz firme, el funcionario afirmó que se debe aplicar la ley y debe haber voluntad de parte de los líderes de los asentamientos legales en el Parque, para adecuar su permanencia.

 

Carretera clandestina

Otro factor que incide en el daño al bosque en Petén es la venta y compra ilegal de tierras, con lo que se incrementa la ganadería y el cambio de uso del suelo.

López señaló que grupos interesados en ocasionar daños construyeron una carretera clandestina en Sierra del Lancandón, en el 2016, y en dos horas y media llegan a la zona de El Caimán, mientras que las autoridades temen ingresar a la zona, y para llegar lo hacen por el río Usumacinta. “Son territorios copados, donde nosotros no podemos entrar sin seguridad. El personal guardarrecursos está en riesgo para controlar incendios y prevención de ilícitos”, lamentó López.

Hay esperanza

El Parque Sierra del Lancandón aún tiene el 60 por ciento de su bosque en buen estado, pero desde hace cuatro años se ha incrementado el deterioro.

El Parque tuvo un puesto de control, pero al final faltó apoyo y solo permanecen dos guardarrecursos, bajo un clima de hostilidad. Una fuente que no se identificó dijo que también han hallado cinco pistas de aterrizaje clandestinas y se ha reportado la captura de personas que talan maderas preciosas, pero en algunos casos las autoridades son interceptadas por pobladores que les quitan lo decomisado.

Según la queja, existen grupos que amenazan a pobladores. “En estas condiciones actúa el personal, el cual es escaso. Además, hay falta de alimentos y combustibles. Las amenazas rebasan la capacidad institucional”, explicó López.

 

Marvin Martínez, director regional del Conap en Petén, indicó que atender un incendio forestal requiere, de primera mano, usar vehículos y combustibles de la institución, y raciones de comida. Si el incendio aumenta se coordina con otras instituciones.

Agregó que este año se ha reportado un incendio en La Colorada, uno en el límite entre San Miguel La Palotada y el biotopo de El Zotz, otro en el Parque Nacional Laguna del Tigre y otro en La Libertad. “El origen de los incendios es negligencia, rozas mal quemadas o mano criminal; es decir, asociada a la presencia humana”, señaló Martínez.

Según información del Conap, Petén registra la mayor cantidad de áreas protegidas, entre las cuales destaca la Reserva de la Biosfera Maya, el bloque boscoso más extenso al norte del país. Esta reserva representa el 19% de territorio nacional y resguarda invaluables ecosistemas de flora y fauna silvestre, así como valiosos recursos naturales. Sus bosques conservan el legado de la Civilización Maya.

Un punto de calor es detectado por diferentes satélites y se refleja con dos a cuatro metros cuadrados de fuego. Si se ve la recurrencia se considera que la situación se puede expandir y convertirse en un incendio forestal. Según un simulacro, se necesitan 20 brigadistas para combatir un siniestro en unos 25 metros de diámetro.

¿Qué es el Cemec?

En Petén funciona el Centro de Monitoreo y Evaluación de Conap, un espacio con varias computadoras que, por medio de un programa, guardan información valiosa de lo que sucede en la Reserva de la Biosfera Maya. Cada empleado tiene su tarea, es experto en lo que tiene a cargo.

Uno de los técnicos es Juan Pablo Noriega, quien dijo que obtienen información de primera mano de la gente que se encuentra en el campo, luego crean una base de datos para lograr mejor protección e involucrar a concesionarios para la mejor administración de las áreas protegidas.

Los guardarrecursos y otras personas detectan actividades ilícitas en la Reserva e ingresan la información por medio de GPS, una aplicación en el teléfono móvil o una boleta de datos, cuya información se integra en el sistema, el cual la analiza y brinda datos depurados.

 

Juan Pablo Noriega muestra los monitoreos que efectúan pobladores en la selva petenera. (Foto Prensa Libre: Oscar García)

 

Vinicio Castellanos, otro técnico, explicó que una herramienta valiosa para ver los incendios forestales son los sobrevuelos, para los cuales se establecen las coordenadas, luego se genera un informe con cada detalle.

Dos satélites también envían un reporte diario de los puntos de calor e incendios que se deben atender. En el Cemec hay información, además, de las aguadas, que son cuerpos de agua pequeños que de alguna manera surten de ese líquido a los animales.

Nery Solís, otro técnico del Cemec, ha recopilado información valiosa sobre la muerte de fauna silvestre por tráfico o caza ilegal. La tala ilegal también queda registrada en esta base de datos.

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