Sobreviviente de un trasplante de hígado crea casa de refugio para pacientes

Después de sobrevivir a un trasplante de hígado, el misionero brasileño Jesuel Alves fundó en Quetzaltenango la Casa Rapha, un lugar que funcionará como hogar para los enfermos del Hospital Regional de Occidente (HRO) que por diversas causas no tienen donde pernoctar.

Esta será la casa que funcionará como un refugio para los pacientes del HRO. (Foto Prensa Libre: María Longo)
Esta será la casa que funcionará como un refugio para los pacientes del HRO. (Foto Prensa Libre: María Longo)

Este sábado 1 de junio de 2019 se inauguró la casa en la lotificación Los Pinabetes, barrio Garibaldi, zona 9 de Xela. La capacidad del centro será para 25 personas y además de un lugar para dormir se les brindará alimentación.

Jesuel Alves, presidente del Centro de Capacitación Misionera (CECAM), relató que la iniciativa de la casa surgió a causa de un trasplante de hígado  que le hicieron hace un año en Brasil, su país de origen.

“Yo no tenía familia, no conocía a nadie y entonces me hospede en una casa de apoyo como esta, al estar ahí yo dije, Dios por qué estoy aquí, no entendía por qué estaba así, muy flaco, delgado y acabado, entonces entendí que el propósito de Dios era que yo hiciera algo en Guatemala. Dios me llevó a un camino muy difícil, casi a la muerte para entender lo que él quería hacer”,  relató Jesuel.

Al recuperarse de la operación y regresar a Guatemala, Alves inició un proyecto de ayuda en el HRO, al principio fue por medio de visitas a los pacientes, con quienes se identificó, y actualmente con la creación de esta casa.

“Hoy entiendo que todo era para ayudar a nuestra gente, a quienes vienen de las aldeas y a veces no hay cupo en el hospital, duermen en el jardín, entonces esta casa la habilite por eso”, indicó.

De acuerdo con el misionero los fondos para sufragar los gastos de la casa se obtendrán por medio de ofrendas.

“Yo soy misionero, predico en las iglesias, siempre hablo de la necesidad y las iglesias me ofrendan, mandan víveres, dinero, yo dependo de eso, mis fondos no vienen de Brasil ni de otros lugares, viene de la mera Guatemala”, afirmó.

Esta es la primera casa que la organización CECAM tiene en Guatemala. Cuando Alves visitaba a los pacientes del HRO les entregaba alimentos y oraba por ellos.

El misionero Jesuel Alves vive en Guatemala desde hace 17 años, tres de estos en Quetzaltenango. (Foto Prensa Libre)

De acuerdo con el HRO hay pacientes del occidente que llegan desde comunidades “muy lejanas” lo que se convierte en un problema para cuando necesitan esperar resultados de algún examen médico, o para una cirugía.

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Otra situación que sucede con frecuencia es que al momento de obtener su egreso, los usuarios necesitan esperar “varios días” para que sus familiares lleguen por ellos.

“El propósito es apoyar a esos pacientes estables pero que deben esperar días para ser intervenidos, para un tratamiento o por un resultado, esto ayudará a que no estén hospitalizados con nosotros y estén aquí mientras se resuelven los problemas y que luego regresen al hospital listos para su cirugía”, dijo Giovanni Ortega, director del HRO.

El médico agregó que carecen de una estadística de estos casos pero han hecho algunas encuestas en donde las personas han expresado que no retornan a sus hogares porque “a la semana” van a llegar por ellos, estos pacientes de lejos “piden quedarse en el hospital” mientras llega su familia.

Los pacientes tendrán un lugar gratuito para pasar la noche y donde también se le brindará alimentación. (Foto Prensa Libre: María Longo)

En estos casos el paciente podrá quedarse en esta nueva casa mientras sus familiares llegan a Quetzaltenango para retornarlos a su lugar de origen.

“Otro caso son los pacientes a los que se les hace una biopsia, ellos se quedan esperando el resultado y no tienen a dónde irse, ahora pueden coordinar con trabajo social del hospital y venirse a esta casa”, afirmó.

Sala de espera

Este año se construyó en el HRO una sala de espera para los familiares de los pacientes, anteriormente los familiares e incluso pacientes esperaban afuera del centro, sentados en adoquines. En abril de este año el Comité de Damas Leonas donó 42 sillas para equipar esta sala.

Comúnmente afuera del HRO se observa a personas durmiendo en el piso, algunos son familiares de pacientes que están al pendiente de alguna necesidad de sus enfermos ya que provienen de lugares lejanos, en otros se trata de pacientes que no pueden pagar algún lugar para pernoctar.

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