“Seño, yo voy a correr el ascenso”, niño de 6 años sorprende mientras sube hacia los Cuchumatanes

El tradicional Ascenso de los Cuchumatanes es una prueba de alto rendimiento que se convirtió en una fiesta deportiva para la comunidad de Huehuetenango. Este año participaron 1,500 personas.

Dostin Garíca Moreno, de 6 años, participó en el Ascenso de los Cuchumatanes. (Foto Prensa Libre: cortesía Alborotando El Hormiguero)
Dostin Garíca Moreno, de 6 años, participó en el Ascenso de los Cuchumatanes. (Foto Prensa Libre: cortesía Alborotando El Hormiguero)

Eran las siete de la mañana con treinta minutos y el silbato sonó. Ésa era la señal de salida para miles de corredores que se preparaban para iniciar el Ascenso de los Cuchumatanes, la media maratón que se realiza todos los años en Huehuetenango.

Entre el público estaba Dostin García Moreno, un niño de seis años que no dejaba de llorar, quería participar en la carrera.

Vestido con sus zapatillas deportivas, pantaloneta y una playera sin mangas le rogaba a su mamá que lo dejara correr.

Su insistencia tuvo resultados y fue en el cruce de la aldea Buenos Aires cuando empezó con la travesía.

El Ascenso de los Cuchumatanes es una actividad de alto rendimiento que se realiza en Huehuetenango desde hace 39 años. Esta carrera de 19.3 kilómetros se caracteriza por demandar de los participantes la cadencia para aguantar la inclinación y la falta de oxígeno que se presenta por la altura donde está ubicado el mirador Juan Diéguez Olaverri.

Los corredores inician con esta competencia a una altura de 1,912 msnm y la meta se ubica a más de 3,000 msnm en la Plaza El Cordero, en la aldea La Capellanía, a un kilómetro del mirador.

Con una vista espectacular hacia los Cuchumatanes y entre las cerradas curvas que dirigen el camino, Dostin se abría paso.

Poco a poco se fue separando del grupo principal pero un agente municipal lo acompañó a su ritmo, para cuidarlo y evitar que algo le pasara.

Dostin recorrió cinco kilómetros y medio, paró hasta que su mamá sorprendida lo vió, no pensó que fuera a correr tanto.

Dostin corre en dirección al mirador Juan Diéguez Olaverri. (Foto Prensa Libre: cortesía Alborotando El Hormiguero)

 

El ejemplo del abuelo

“Con semanas anticipadas al ascenso, él llegaba a la clase y decía que salía a entrenar con su abuelito”, dice Dayana López maestra de Dostin.

Este niño originario de Chiantla está en Párvulos, en el Colegio Parroquial Nuestra Señora de Candelaria y a decir de López, todos los días llegaba emocionado a la clase para contarle que salía con su abuelo a entrenar. Tenía un interés poco peculiar para niños de su edad.

“Una de las tías me contaba que él estaba loco con subir al mirador y un día llegó conmigo y me dijo seño, yo voy a correr el ascenso”, comparte la maestra.

Por su edad, Dostin no fue inscrito en la carrera.

“Es una carrera muy dura, no tenemos ni categoría juvenil. Como experiencia está bien, pero no lo motivamos porque es muy exigente para un niño”, explica Manuel Sáenz, presidente del comité organizador y miembro del Club Rotario Huehuetenango.

Dostin García Moreno es originario de Chiantla, Huehuetenango. (Foto Prensa Libre: cortesía Alborotando El Hormiguero)

 

Dostin no llegó a la meta, pero logró correr hasta donde sus piernas aguantaron. “Hoy llegó emocionado a clases, con dolor en las piernas pero feliz porque había logrado su sueño”, dijo su maestra.

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