Falla búsqueda de víctimas del naufragio en el Lago de Atitlán

El equipo de buceo de los Bomberos Voluntarios y la Marina, del Ministerio de la Defensa, rastreó el Lago de Atitlán, pero no encontraron a los cinco desaparecidos hace dos días, cuando se hundió una lancha en la que viajaban 17 personas.

Luis Xoch, oficial de los Bomberos Voluntarios, utiliza binoculares para ampliar su visión. (Foto Prensa Libre: Juan Diego González)
Luis Xoch, oficial de los Bomberos Voluntarios, utiliza binoculares para ampliar su visión. (Foto Prensa Libre: Juan Diego González)

Los familiares de los desaparecidos en el naufragio de una lancha el miércoles pasado siguen a la espera de información sobre el paradero de sus seres queridos, por lo que han estado en la Comandancia y Capitanía Lacustre de Atitlán para verificar los resultados de las búsquedas.


Un equipo de Prensa Libre acompañó este viernes a los buzos y efectivos de la Marina durante un operativo de rastreo en el Lago de Atitlán. Otras tres embarcaciones también buscaron a los desparecidos en otras áreas del sistema lacustre.

El rastreo duró 120 minutos y se planificó conforme al mapa que definió el ecosonda que usan los marinos en este tipo de búsquedas.

Socorristas se preparan para la búsqueda de víctimas del naufragio en el Lago de Atitlán. (Foto Prensa Libre: Juan Diego González)

Luis Xoch, oficial de los socorristas, fue uno de los buzos que efectuó las tareas de rastreo y en el recorrido usó binoculares para ampliar la visión periférica en las aguas del lago.

Los cilindros de aire comprimido fueron transportados en la lancha para que los buzos pudieran sumergirse en caso fuese necesario.

Este es el mapa que utilizaron los socorristas y marinos durante la búsqueda de víctimas. (Foto Prensa Libre: Juan Diego González)

“Acá en este tipo de trabajos hay que observar bien el agua, hay turbulencia por los fuertes vientos y eso dificulta ver bien si aparece algún objeto en el lago. He participado en diversas búsquedas y luego de 24 horas de naufragio lo más probable es que los cadáveres floten”, explicó Xoch.
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El capitán Jordán Quenún expuso que el viaje se efectuó en el trazo “zigzag” porque fue necesario abarcar la mayor área posible solo de esa forma, en unos 500 metros cuadrados, de norte a sur, con orientación hacia el occidente del lago,
ya que el accidente ocurrió justo en el ecuador del lago, con un leve desplazamiento hacia el occidente.

“Entre más entramos al lago hay más turbulencia y casi son olas las que se forman, como que estuviéramos en el mar. Esas condiciones son más intensas cuando los vientos son más fuertes, como el miércoles pasado”, expuso Quenún.

Lancha utilizada en la búsqueda de víctimas del naufragio en el Lago de Atitlán. (Foto Prensa Libre: Juan Diego González)


La experiencia de Díaz no es la de un conductor de lancha, él es oficial de los Bomberos Voluntarios y capacita a los buzos, él es el de la experiencia de los “Hombres Rana” en Atitlán.

Mientras la lancha avanza en el horizonte se observó mejor el Cerro de Oro, una península minúscula de montañas que separa a Santiago Atitlán, después de esa cordilera está el municipio. Ese es el lugar del que zarpó la embarcación que naufragó el miércoles pasado.

Quenún mantuvo la disciplina durante el recorrido y supo disminuir la velocidad de la embarcación en la que se buscaba a los desaparecidos.

Una de las embarcaciones en las que, durante dos horas, se buscó este viernes a los desparecidos durante naufragio. (Foto Prensa Libre: Juan Diego González)

“Tuve que bajar la velocidad de navegación porque estuvimos casi en el centro del lago y en esa área los vientos soplan más fuerte y hay oleajes peligrosos, eso quiere decir que si voy rápido podemos volcar o se nos mete agua a la lancha. Es una de las maniobras que debe hacer un conductor de este tipo de transporte”, aconsejó Quenún.

Los tripulantes de la embarcación estuvieron atentos al aparecimiento de objetos, pues podría haber sido uno de los desaparecidos. Botes de plástico engañaron en ocasiones a los socorristas y causaron falsas esperanzas en el viaje de búsqueda.

Envases plásticos de bebidas solo amagaron los reflejos de los bomberos, pero expusieron la contaminación leve que provocan las personas en el Lago de Atitlán, por el momento.

“Estamos en el lugar en el que naufragó la lancha, esta área y 10 metros a la redonda es donde ocurrió el incidente. Apago la lancha para que podamos ver mejor y observar en el horizonte cualquier objeto raro”, advirtió Quenún en el viaje.

Familiares de las víctimas esperan noticias de sus seres queridos, a la orilla del Lago de Atitlán. (Foto Prensa Libre: Juan Diego González)

En el recorrido de la embarcación se siguió la ruta que debió seguir la lancha que naufragó. La última parte del viaje duró 10 minutos y ese tiempo estuvieron las víctimas de llegar a la orilla del lago, en Panajachel.

Las otras tres embarcaciones de las autoridades de la Marina y bomberos no encontraron sobrevivientes o cadáveres, pero las búsquedas continuarán este sábado.

Familiares de los desaparecidos abrazan a los socorristas que participaron en el segundo día de búsqueda de las víctimas del naufragio. (Foto Prensa Libre: Juan Diego González)

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