“Ahora todo es distinto, ya no sufrimos por conseguir comida”. Abuelo que lucha por sus nietos ve recompensado su esfuerzo

Con un mejor semblante y agradecidos por la ayuda recibida, que incluye la construcción de su vivienda, Ubaldo Villatoro, de 77 años, y sus dos nietos afirman que sus vidas han cambiado para bien, y esperan que este año esté lleno de armonía, pues el cariño los mantendrá unidos y con esperanza de una Guatemala próspera.

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Ubaldo Villatoro —al centro—, junto a sus nietos, agradece el apoyo recibido de guatemaltecos, entidades y empresas. (Foto Prensa Libre: Esbin García)
Ubaldo Villatoro —al centro—, junto a sus nietos, agradece el apoyo recibido de guatemaltecos, entidades y empresas. (Foto Prensa Libre: Esbin García)

En octubre pasado, Prensa Libre dio a conocer la historia de Villatoro, quien en una carreta hacía mandados para conseguir el alimento de sus nietos Mynor, 9, y José, 7, con quienes vivía en una casa sin servicios básicos y en medio de la pobreza.     


“Ahora todo es distinto, ya no sufrimos para conseguir comida. Han llegado bastantes bendiciones”, manifestó  Ubaldo.

Su mayor deseo es que Dios le dé más años de vida, pues ama a sus dos nietos y su anhelo es velar por ellos.

En la 4a. calle C, 7-90, zona 2 de Boca del Monte, Villa Canales, vecinos, iglesias, familias, organizaciones y empresarios han llegado para ayudar al adulto mayor. A la causa se unieron personas de otros países, que han entregado su aporte.

Algunos los han invitado a comer en restaurantes.

Cambio de vida

El anciano y sus nietos han recibido víveres y ropa. En la Navidad pasada recibieron varios obsequios.

El panorama cambió para los Villatoro, ya que gracias a la ayuda en un área de piso de tierra fueron construidos dos cuartos de bloc con lámina y torta de cemento. También se construyó un espacio para una pila y una ducha.


Hace poco les instalaron el servicio de energía eléctrica y les donaron un pequeño panel solar que abastece de energía a una lámpara. “Es un gusto tener luz”, dijo el abuelo.

La generosidad de los guatemaltecos para recompensar el esfuerzo de Villatoro fue más allá. De forma gratuita fue operado de los ojos, pues tenía cataratas y había perdido el 90 por ciento de la vista. También lo han dotado de vitaminas y a los  niños les atendieron problemas en su dentadura.

“Ahora miro bien, antes por la voz distinguía a la gente”, dice Ubaldo.

Frases como “abuelito estamos con usted”, resaltan entre las personas que lo  ayudan.

El momento de descanso ahora es distinto, pues como regalos han recibido camas y sábanas.

El adulto mayor afirma que su anhelo es que los niños sean profesionales. Gracias al apoyo de varias personas los pequeños fueron inscritos en una escuela cercana y ambos cursarán primer grado, pues nunca habían asistido a un establecimiento educativo, por lo que recibieron tutoría, para orientarlos. 

“Nos sentimos bien de salud. Gracias a los guatemaltecos por haber cambiado nuestras vidas”, manifestó Ubaldo.

En esta historia, la voluntad de ayudar ha quedado demostrada, pues muchas personas colaboraron con la limpieza del único cuarto que tenían y a emparejar el terreno, que está a la orilla de un barranco y aún no cuenta con servicio de agua entubada.

Abuelo junto a sus dos nietos, a quienes les da cariño y protección
Glenda de Hernández, quien ayudó a canalizar la ayuda, permanece junto al anciano y los niños
Villatoro y sus nietos mantienen la esperanza de un futuro mejor
Los niños permanecen en la vivienda que les fue construida por guatemaltecos solidarios
La vivienda de Ubaldo Villatoro ha sido mejorada en su estructura
El cariño y afecto mantiene unidos a abuelo y sus nietos
Un área de la vivienda que fue construida para el anciano y los dos niños

Agradecen cariño

Mynor dijo que se siente feliz por los regalos. “¡Gracias a todos!”, comentó.

José, el otro menor, también expresó su agradecimiento a todos los que transformaron sus vidas. Los niños se fundieron con su abuelo en un abrazo y dijeron: “Gracias abuelo por cuidarnos, por bañarnos y por nuestra comida”.

Glenda de Hernández, vecina que ayudó a canalizar la ayuda para los Villatoro, manifestó que la solidaridad ha movido a los guatemaltecos y desde el día que se conoció la historia, Ubaldo no ha tenido necesidad de  trabajar.

“Las personas lograron que ya no saliera a la calle con la carreta para trabajar. En Guatemala hay gente buena”, dijo De Hernández, quien junto a su esposo, Moisés Hernández, han estado al tanto de que la ayuda le llegue al anciano.

“Lo más grande que han recibido el abuelo y los niños es amor, pues las personas les han mostrado afecto y respeto”, expresó De Hernández.