Juan Carlos Sagastume logra hazaña mundial en el desierto de sal más grande del planeta

El deportista extremo guatemalteco Juan Carlos Sagastume se convirtió en la primera persona en cruzar, sin parar, el desierto de sal más grande del mundo (salar de Uyuni), con lo que nuevamente colocó al país en lo más alto.

Juan Carlos Sagastume cruza el salar de Uyuni, uno de los desiertos más grandes de sal en el mundo. (Foto Prensa Libre: Cortesía Juan Carlos Sagastume).
Juan Carlos Sagastume cruza el salar de Uyuni, uno de los desiertos más grandes de sal en el mundo. (Foto Prensa Libre: Cortesía Juan Carlos Sagastume).

La trepidante y nueva gran hazaña del atleta de alta resistencia fue lograda el fin de semana pasado, cuando Sagastume venció todo tipo de adversidades, en un tiempo de 28 horas y media, que contó con un recorrido de 160 kilómetros.


Uno de los desafíos más severos que se propuso completar el guatemalteco comenzó en Llica, Bolivia, donde previo a la travesía hizo un ritual como señal de respeto al enorme desierto, para que este le permitiera cruzarlo y finalizar sin novedad.

Bajo condiciones hostiles Sagastume dejó huella en su paso por las islas Pescado, Incahuasi, monumento al Dakar, hasta llegar al final de la zona desértica, en Colchani.

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“Empecé corriendo y me sentía bien, pero después de unos 40 kilómetros, algo en mi cuerpo me frenaba y entonces tuve que alternar corriendo y otros caminando. Así llegué a los 105 km. Mis piernas ya no respondieron y a pesar de que quería correr y conscientemente mi cerebro mandaba la orden, una cuarta debajo de mi cintura, esta se cortaba. Sencillamente ya no pude generar el ritmo de carrera. Fue entonces cuando tuve que caminar el resto de la ruta”, indicó el guatemalteco.

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Fuertes vientos y gélidas temperaturas de hasta -5 grados centígrados fueron otras de las condiciones que Sagastume debió superar. Sobre los cuatro mil metros de altura hubo necesidad de administrarle oxígeno.

Juan Carlos Sagastume recibe asistencia médica, durante la travesía por el salar de Uyuni. (Foto Prensa Libre: Cortesía Juan Carlos Sagastume).

El salar de Uyuni es también una de las zonas con las reservas de litio más grandes del planeta, lo que le impidió llevar más oxígeno a sus pulmones.

Como requisito obligatorio para llevar a cabo el reto, el guatemalteco se hizo acompañar de dos guías, quienes viajaban en dos vehículos, en los cuales se transportó agua, frutas y comida líquida.

Juan Carlos Sagastume comparte con el equipo que lo ayudó a completar la hazaña. (Foto Prensa Libre: Cortesía Juan Carlos Sagastume).
 
“Me salieron ampollas, vomité ocho veces y los aparatos que llevaba el doctor para medirme la presión dejaron de funcionar. Hubo momentos difíciles y de sufrimiento. Mi más grande recompensa fue la oportunidad de haberme permitido que creciera mi ser interior al ir más allá de mis miedos a un lugar desconocido”, expresó Sagastume.

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