Un café solo para comida saludable

Emprendimiento familiar creó un espacio con alimentos veganos y libres del gluten. 

Ana Cristina y Mónica Figueroa junto a su madre Ana Morales de Figueroa, fundadoras y creadoras del concepto Ana Vegana que ofrece alimentos veganos. (Foto Prensa Libre: Álvaro Interiano)
Ana Cristina y Mónica Figueroa junto a su madre Ana Morales de Figueroa, fundadoras y creadoras del concepto Ana Vegana que ofrece alimentos veganos. (Foto Prensa Libre: Álvaro Interiano)

Haber recibido una inesperada herencia fue el primer paso para convertir el sueño de la familia Figueroa Morales en realidad: Crear su propia empresa.


Concretar y acordar el inicio de un negocio en familia es todo un reto, pero no es imposible, solo requiere “más paciencia y buena voluntad”, afirma Cristina Figueroa, una de las fundadoras de la cafetería  guatemalteca 100% vegana y libre de gluten llamada Ana Vegana.

Luego de una catarsis espiritual —como la llama Cristina—, decidió concentrar todas sus fuerzas en crear el concepto de una cafetería diferente, un lugar para que los veganos se sintieran libres de comer lo que quisieran, no solo ensaladas o “puro monte”, como le dice Cristina. A su familia le parecía muy extraña, fea y hasta cerrada la idea de no servir carne, queso, huevo, ni miel a las personas.

No comprendían completamente qué sentido tenía hacer eso, narra. Pero en el fondo, Cristina sabía que si lo hacían bien, podía resultar  una muy buena idea. Así que la mantuvo y la mejoró.

Invirtió tiempo y  energía en hacer una buena comida que le gustara a todos en su casa, incluso su abuelita probaba las recetas. Mientras Cristina moldeaba la idea, más los convencía.

Como valor agregado incluyó el concepto libre de gluten, debido a  que entiende cómo es llevar una dieta sin gluten porque tiene un familiar   que no puede comerlo.

“Sabía que también era un grupo en crecimiento que necesitaba un lugar para comer en paz”, enfatiza la emprendedora.

Al final todos aceptaron y dijeron “¡manos a la obra!”, así fue como nació entonces Ana Vegana, el nombre es contagioso y transmite de manera precisa el concepto del negocio, afirma Cristina.

Amigas y cómplices

Cristina no está sola en este camino del emprendimiento, la acompañan sus amigas, cómplices y socias: su madre Ana Morales de Figueroa y su hermana Mónica Figueroa, quienes confiaron en el proyecto y aportaron con conocimientos y experiencia en complementar el modelo de negocio.

Las tres comprenden que cada día existen más personas tomando conciencia del maltrato animal, el impacto ambiental y el daño en la salud que causa una alimentación rica en ingredientes de origen animal. Por lo que crearon el concepto al que llaman “variety”, en el que sirven un almuerzo diferente todos los días, queriendo resaltar el hecho de que al llevar un estilo de vida vegano se puede tener gran variedad de platillos.

“Es una forma de motivar a más personas y enseñarles que con una comida vegana al día pueden hacer un cambio más grande del que se imaginan”, asegura Mónica.

La inspiración para crear platillos creativos con ingredientes fuera de lo común es una tarea fascinante para Cristina, quien por medio de tutoriales de Youtube y un recetario antiguo fue definiendo los menús que ofrece la cafetería Ana Vegana.

Las emprendedoras relatan que el primer día que abrieron el lugar fue un éxito, “se acabó la comida de tantas personas que llegaron a celebrar con nosotros”, comparte Ana Morales.


Según  Cristina, cada vez que sirve un plato y le dicen que “es muy bonito y que les gustó el sabor”, le llena de orgullo y fuerza para seguir adelante, además de velar por la salud de cada persona que luego regresa y les dice que se sintió bien al comer en ese espacio dedicado para ellos, y de poder compartir con seres llenos de amor que buscan junto a ellas crear un mundo mejor.

Hecho en casa

La materia prima que utilizan en Ana Vegana es 100% nacional, los granos, especies, frutas y verduras son de productores guatemaltecos, el único ingrediente que es difícil de encontrar en el país es una levadura nutricional que le da sabor a queso a las comidas.

Todos los días tienen algún menú diferente, pero entre los platillos más solicitados se encuentran las hamburguesas de tortita de camote, lasaña a base de espinaca, queso de marañón o de coliflor y el postre favorito de los clientes, el pie de queso de marañón que tiene en su base diferentes sabores como sandía y  mandarina, también venden pizzas con queso mozarella vegano.

Los precios de los menús oscilan entre Q35 y Q60. Mónica resalta que establecen alianzas con otros emprendedores que se dedican a vender productos naturales que no tienen origen animal.

Por ejemplo, venden empaques congelados para hacer smoothies de la marca Freskáda, Tofu de La Vid, stevia para endulzar, chile jalapeño en escabeche, jaleas, premezcla vegana para preparar panqueques, galletas con chispas de chocolate, mantequilla de maní sin azúcar, extracto de caña deshidratado, sal marina, té frío de moringa con limón, entre otros, que son los mismos con los que también preparan los alimentos que venden en la cafetería.

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