Así se han creado 15 compañías de la mano de programa universitario de investigación de Harvard

El doctor Curtis Keith, director científico de la incubadora Biomédica Blavatnik de la Universidad de Harvard visitó el país este lunes para dar a conocer el programa que empezó con un fondo de US$2.5 millones, en 11 años ya otorgado fondos de apoyo por US$19 millones y ayudado a crear 15 compañías nueva, y trabajar con patentes de otras ya existentes en proyectos médicos.

Curtis Keith, Director Cientíico de la Incubadora y Aceleradora Biomédica  Blavatnik de la Universidad de Harvard, expuso en la Universidad del Valle de Guatemala, los programas que han lanzado y las experiencias obtenidas. (Foto, Prensa Libre: Carlos Hernández).
Curtis Keith, Director Cientíico de la Incubadora y Aceleradora Biomédica Blavatnik de la Universidad de Harvard, expuso en la Universidad del Valle de Guatemala, los programas que han lanzado y las experiencias obtenidas. (Foto, Prensa Libre: Carlos Hernández).

Keith brindó la lección inaugural en la Universidad del Valle de Guatemala (UVG) y da ideas de cómo con ese programa se ha reducido la brecha entre la oferta universitaria y la demanda de las empresas.

Mencionó que Guatemala puede crear programas como esos para tener la oportunidad de generar investigaciones, empresas o productos específicos.

Algunos fondos los provee la Universidad, otro las compañías y otros fueron brindado por inversionistas, explicó.

Agregó que la fecha la aceleradora ha provisto de US$19 millones en financiamiento directo a 104 proyectos gestados en la Universidad Harvard. Casi la mitad de estos han sido vinculados con la industria ya sea en su etapa de empresa emergente, o de colaboración y licencia con empresas de biotecnología o farmacéuticas.

Esta experiencia se puede aplicar a otros sectores agrega el experto.

Aparte de dirigir la aceleradora, el Dr. Keith fue vicepresidente de investigación en CombinatoRx, compañía ubicada en Massachusetts dedicada a la biotecnología.

Esta empresa creó una plataforma de tecnología integrada para el descubrimiento de terapias dirigidas, y ha identificado una extensa cartera de medicamentos preclínicos y clínicos para áreas como artritis reumatoide, psoriasis y enfermedades neurogenerativas.

La visión de la Universidad del Valle

La vicerrectora de investigación y vinculación de la UVG, Mónica Stein, mencionó que se debe trabajar en el país en tres niveles para disminuir la brecha entre oferta y demanda.

Se trata de llevar resultados de investigaciones y convertirlo en productos, explicó.

  1. Ver la necesidad inmediata de empleadores.
  2. Se está requiriendo mucho por ejemplo ciencias de la computación.A mediano plazo, ya se ha dado a conocer por Fundesa, las áreas de oportunidad para las empresas. Mencionan agricultura, energía, y otras.
  3. La academia debe ver cuáles son las necesidades pueden tener las empresas en el futuro. Así las universidades tienen que estar atentas a eso.

En este último caso expuso un ejemplo importante al mencionar que “hace 10 años en la UVG abrió la carrera de mecatrónica, hubo críticas, pero ahora es la segunda ingeniería más demandada, porque las empresas demandan mecatrónicos (que es la combinación de mecánico con electrónico)”. Agregó que “la academia tiene que ir diagnosticando esos cambios tecnológicos que se dan. Ahora estamos invirtiendo en ciencias de datos” carreras y expertos que van a necesitar las empresas dentro de varios años, agregó.

Ese centro de estudios tendrá que analizar el proyecto para adaptarlo.

El experto de Harvard habla de los resultados

Keith explicó resultados obtenidos con el programa universitario:

Proyectos y asociaciones industriales:

  • La incubadora y aceleradora ha financiado 104 proyectos en 11 años:
  • Ha brindado más de US$20 millones en financiamiento para proyectos.
  • Fondos adicionales para otros costos operativos, consultores y otros.
  • Hay proyectos con apoyos de entre US$100 mil a US$300 mil.
  • 80 investigadores principales de Harvard han sido financiados hasta la fecha
  • Se amplió el rango de tecnologías biomédicas de Harvard.

El programa de la Incubadora y Aceleradora Biomédica Blavatnik, de la universidad de Harvard. Se ha lanzado al menos 15 nuevas compañías con apoyo de inversionistas. Los inversionistas llegan y aceptan trabajar con nosotros piden hacer algunas investigaciones adicionales para interesarse y empezar una compañía con base a las investigaciones que están haciendo. “Separado de los emprendimientos también hemos hecho mucha colaboración y licencias con compañías biomédicas o farmacéuticas existentes y hemos logrado ente 20 a 25 asociaciones con estas, tanto compañías grandes como más pequeñas”, agregó.

Además de informar que más de un tercio de los proyectos terminados se han asociado con la industria:

  • Se generó más de US$25 millones de ingresos de licencias para Harvard.
  • Además, US$40 millones en fondos de investigación de patrocinio de seguimiento.
  • Se incluye 14 emprendimientos o compañías nuevas lanzadas y otras en desarrollo.
  • Se han invertido más de US$1 mil millones en empresas Aceleradoras.
  • Cientos de empleos en Boston y otras ciudades.
  • Presentación de nuevas solicitudes de patente, subvenciones, publicaciones, financiación de fundaciones.

16 nuevas compañías creadas

Editas Medicine, Semma Therapeutics, Gnubio, Macrolide Pharmaceuticals, Ultive, Incro Pharmaceuticals, Costim Pharmaceuticals, Enumeral, Emulate, Allied Bristol Life Sciences, Magente Therapeutics, Selecta, Shape Pharmaceuticals, Genocea Biotcienes, AbVitro, Opsonix

A continuación, lea los comentarios respuesta del Curtis Keith, director científico de la incubadora Biomédica Blavatnik de la Universidad de Harvard.

¿Cuál es la propuesta que trae para unificar la innovación, la oferta universitaria y la empresa?

El problema de la brecha entre la investigación de universidades y compañías existe en todo el mundo. En la universidad de Harvard así como en la mayoría de universidades, hay una brecha entre lo que se están enfocando los investigadores y lo que está buscando la industria.  Esa es la razón por la hace un par de décadas se ha empezado en universidades la meta de cerrar esas brechas.

¿Qué puede hacer una universidad para tratar de cerrar esas brechas?

Por ejemplo, en algunas ocasiones vamos a traer a las compañías locales a la universidad de Harvard para que vean en qué están trabajando los profesores y que puedan dar su opinión acerca de lo que les gustaría a las empresas ver que hagan y que sería útil para que hagan los investigadores. Entonces detectamos que este profesor está tratando de sacar esta tecnología que sería un tratamiento para una enfermedad en particular y se lo describimos a las compañías y luego le preguntamos qué cosas adicionales quiere ver para que sea interesante asociarse con nosotros.

Luego de obtener la respuesta tenemos la habilidad en algunos casos de dar fondos al profesor para que haga esos experimentos específicos.

¿Cómo ve el panorama en Guatemala y qué oportunidad para este tipo de programas?

Todavía estoy aprendiendo cuáles son las áreas fuertes de investigación en esta universidad, pero solo se necesita sobrentender en dónde está la fortaleza de la investigación y ver cuáles son las compañías en Guatemala o talvez afuera ya que no tiene que ser limitada solo a compañías que estén en el país. Y definir si hay oportunidades para la investigación que se está haciendo en el país.

En muchas de las compañías donde los investigadores de Harvard trabajan están en Europa, India, China, Japón y no solo en Estados Unidos.

Durante la conferencia Curtis Keith, Director Cientico, director científico de la incubadora y aceleradora Biomédica Blavatnik de la Universidad de Harvard, Roberto Moreno rector de la UVG y Mónica Stein, vicerrectora de investigación y vinculación de la UVG. (Foto, Prensa Libre: Carlos Hernández).

Aparte de farmacéuticas ¿hay alguna otra área que cubra el programa?

Sí nuestro enfoque es en terapias, pero también algunas de diagnóstico, en dispositivos médicos y en algunos casos biomateriales, pero se enfocan en biotecnología. Es importante explicar que el programa existe para actividades que son similares, para otros tipos de tecnología, ingeniería, ciencias de la computación, ingeniería química.

Habla de la innovación, vinculación de la universidad y empresa como pilar de la economía. ¿En que consiste y cómo de puede aplicar en un país como Guatemala?

Una forma es el número de nuevas empresas o emprendimientos que hemos lanzado y estas compañías ya han dado trabajo en Massachusetts en el área de Bostón y en el resto de Estados Unidos han empleado a más de mil personas, ese es el efecto directo pero también indirectamente tiene efecto en la región.

El Gobierno del Estado de Massachusetts ha esto muy interesado en hacer del sector de ciencias biológicas un enfoque para el desarrollo económico del Estados. Creo que eso también podría hacerse en Guatemala, que la investigación está siendo llevada a cabo en la universidad podría ir a una compañía existente pero también podría haber oportunidad en una nueva compañía.

En Guatemala la cobertura de educación superior como universidad es baja, en alrededor de 6%. En otros niveles de educación el país tiene una brecha muy grande y se ha dicho que se necesitan más personas técnicas. ¿Hay oportunidad para esa área en el tipo de programas que tienen?

Sí, cuando damos financiamiento para trabajo en las universidades parte de lo que se trata es que hay técnicos y estudiantes involucrados en la investigación. Muchos de estos estudiantes después de graduarse y que tienen experiencia en trabajar en esos proyectos con nosotros trabajan en el sector de biotecnología cono técnicos. Es un beneficio secundario del programa que también da capacitación para las personas para que sean científicos.

¿Cómo puede entrar una empresa a este programa y que debe aportar?

Desde la universidad cualquiera puede participar, y de afuera invitamos a la compañías a que participen libremente y eventualmente esperamos que den algunos fondos para investigación en la universidad y en algunos casos no dan fondos sino que solo se identifican con los proyectos que sean útiles para ellos y se le da la licencia.

Es decir que hay tecnología protegida por patentes por propiedad intelectual y la compañía va a pagar un honorario a la universidad para poder usarla que puede ser en forma exclusiva o en algunos casos pueden ser que varias compañías la usen pero deben pagar a la universidad por el derecho de usarla.

¿Qué oportunidad hay para que la Universidad del Valle se una a este programa?

Sí. Si la UVG quiere aprender más de cómo hacemos este programa y están considerando si un proyecto así funcionaría aquí. En los últimos 10 años he viajado alrededor del mundo y otros países y universidades en todo el mundo y Latinoamérica están considerando si este tipo de programas puede funcionar en su país o dentro de su región y creo que una de las claves para el éxito es ver qué tiene Guatemala que sea único.

En muchos casos puedes ser el conocimiento de algo en particular relacionado con la biodiversidad del país, ecología. En algunos casos como en Brasil han desarrollado un sector de biotecnología basado en ciertas enfermedades infecciosas, así puede haber en Guatemala investigadores que estudien enfermedades particulares.

Hay un incentivo para las compañías que quieran colaborar con estas investigaciones.

¿Cómo reducir la brecha entre lo que da la universidad y lo que pide la empresa?

De forma muy práctica uno de  mis trabajos es que me reúno con los profesores en Harvard para entender que están haciendo y ver si están trabajando en alguna enfermedad específica, luego veo cuáles son las compañías que tienen programas para desarrollar drogas o medicinas para, por ejemplo curar el mal de chagas, y como siguiente paso nos ponemos en contacto con esa compañía y le enviaremos información acerca de qué se está haciendo en este laboratorio por ejemplo para que las empresas puedan contribuir al proyecto de una vacuna que se esté desarrollando y probarlos en los laboratorios de la compañía.

La empresa a menudo va a decir, sí, pero necesita más trabajo para que nos interesemos. En esos casos consultamos qué otra cosa necesitan ver, a veces por ejemplo que se haga un experimento en ratones o alguna prueba de concepto. La compañía no va a dar licencia hasta ver cómo funciona entonces el programa puede financiar el experimento en un ratón y regresar y demostrarles qué funcionar y buscar ese financiamiento.

¿Cuál es la innovación de la economía e importancia de reducir la brecha de la que ha hablado?

Creo que para cualquier región, país o Estado poder reconocer los lugares donde puedan ser expertos en el área de innovación los va a beneficiar para construir la industria alrededor de eso. Eso se ha observado en Estados Unidos, y países que han podido identificar áreas donde tienen fortalezas y hay hecho investigación biomédica.

Puede haber otras tecnologías también con programas como estos como ingenierías, como se ha desarrollado en Silicon Valley donde hay fortalezas en ciencias de informática. También hay otras áreas alrededor del mundo que han podido conocer la innovación y desarrollarla.

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