El Índice de Capital Humano del BM llama a los países a invertir más en el talento del futuro

Guatemala desaprovecha su potencial económico futuro, al reflejar un bajo índice de capital humano, reveló un estudio presentado por el Banco Mundial que mide cuánto pierden los países en productividad económica al invertir poco en su población.

Según el Índice de capital humano, en Guatemala, un niño puede esperar completar 9.7 años de escuela antes de cumplir 18 años, lo que lo pondrá en desventaja cuando trabaje. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)
Según el Índice de capital humano, en Guatemala, un niño puede esperar completar 9.7 años de escuela antes de cumplir 18 años, lo que lo pondrá en desventaja cuando trabaje. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)

El informe Índice de capital humano, publicado ayer en las reuniones anuales del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional (FMI), muestra que en el caso de Guatemala, de 157 países analizados, se encuentra en la posición 109 del ranquin con un índice de capital humano del 0.46.


Esto significa que únicamente el 46 por ciento de los niños nacidos en el país serán productivos cuando crezcan, si logran completar su educación y tienen acceso a salud.

Érick Coyoy, analista de Asíes, opinó que debido a la elevada precariedad del capital humano del país, que carece en su mayoría de la educación básica para el empleo, y con casi la mitad de los niños padeciendo desnutrición crónica, es muy difícil que el país se vuelva un destino atractivo para las grandes inversiones industriales.

Lo anterior, porque la fuerza laboral no cuenta con las capacidades necesarias para empleos que requieren mayores capacidades y manejo de tecnologías.

En otro aspecto, Egor Espinosa, especialista en capital humano, refirió que el trabajo escolar docente es deficiente en metodologías que sean eficaces para elevar modelos de aprendizaje idóneos y necesarios, alineados con la demanda laboral presente y futura.

Recomendaciones

Jaime Saavedra, director superior de Prácticas Mundiales de Educación del Banco Mundial (BM) recomendó que para mejorar en el índice es necesario aumentar el gasto en educación, pero de una manera eficiente, al mejorar la gestión de los sistemas.

Además, asegurar una mejora en la calidad de los aprendizajes, y que los educadores sean conscientes de que todos los alumnos deben aprender con estímulos que los orienten a la creatividad, al pensamiento crítico, y al trabajo en equipo, es decir, enfocarse en la habilidades socio-emocionales que son cada vez más importantes en el mercado del trabajo, resaltó el especialista.

También, utilizar la tecnología para mejorar los sistemas educativos, por lo tanto, estos aspectos son los mayores retos para todos los países, enfatizó.

Índice de capital humano coloca al país en una baja posición regional y mundial por su poca inversión social. 

¿Cómo se calcula?

Según los especialistas del Banco Mundial el 56 por ciento de los niños que nacen hoy en día en todo el mundo perderá más de la mitad de los ingresos potenciales de su vida debido a que los gobiernos no están haciendo inversiones eficaces para garantizar una población saludable, educada y con capacidad de resiliencia, lista para los trabajos del futuro.
 
El capital humano (la suma de los conocimientos) aptitudes y salud que una población acumula a lo largo de su vida- ha sido un factor clave para explicar los índices sostenidos de crecimiento económico y reducción de la pobreza en muchos países durante el siglo XX, especialmente en Asia Oriental.

El Índice de Capital Humano mide la cantidad de capital humano que un niño nacido hoy puede esperar conseguir para cuando cumpla 18 años, según los riesgos de salud y educación existentes en el país donde vive. Para cada uno de los países, el índice mide la distancia a la frontera de una educación completa y salud plena para un niño que nace hoy. La medición incluye:

  • Supervivencia: ¿Sobrevivirán los niños que nacen hoy hasta la edad escolar?
  • Escuela: ¿Cuántos años de escolarización completarán y cuánto aprenderán?
  • Salud: ¿Terminarán la escuela en buen estado de salud, listos para seguir aprendiendo o trabajar como adultos? 

El ICH refleja la productividad, como trabajador futuro, de un niño nacido hoy, comparada con la de esa misma persona si tuviera salud plena y una educación completa y de alta calidad, en una escala de cero a uno, siendo uno el mejor resultado.

Un país con un puntaje de 0.5, por ejemplo, significa que sus ciudadanos, y el país en general, están desaprovechando la mitad de su potencial económico a futuro. Calculado a lo largo de 50 años, esto se traduce en graves pérdidas económicas: una pérdida anual de 1.4 por ciento en el crecimiento del PIB.
 
El índice clasifica a los países según el lugar que ocupan en términos de productividad de la próxima generación de trabajadores.

En América Latina y el Caribe, Chile ha logrado grandes avances en capital humano y está por encima de los otros países de la región: un niño que nace hoy en Chile tendrá el 67 por ciento de la productividad laboral que podría tener si se le proporcionara una educación completa y salud plena.

En países como Argentina, Colombia, Ecuador, México, Perú o Uruguay, los niños nacidos hoy tendrán, una vez que sean adultos, alrededor del 60 por ciento de la productividad que tendrían si se les proporcionara una educación completa y salud plena.

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