Bien Hecho 2021: Pablo Martínez y Ana Sofía Godoy se convirtieron en un puente comunitario por medio del turismo

Encuentran caminos hacia un negocio sostenible y rentable en comunidades en las cuales se implementan los proyectos y enseñan a estas a empoderarse de su labor y actividades.

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El equipo de Étnica Travel trabaja con grupos de tejedores, artesanos, pintores, entre otras actividades, de diversas comunidades. (Foto, Prensa Libre: Facebook de Étnica Travel).
El equipo de Étnica Travel trabaja con grupos de tejedores, artesanos, pintores, entre otras actividades, de diversas comunidades. (Foto, Prensa Libre: Facebook de Étnica Travel).

La innovación en el servicio, en este caso el turístico, ha abierto puertas para que las comunidades se involucren y tengan una mejor condición de vida.

Pablo Martínez y Ana Sofía Godoy empezaron en el 2016 a crear un modelo de negocio basado en el proceso de interacción y colaboración, de modo que lograran un sistema de trabajo funcional para quienes se involucraran, comunidades que atrajeran turismo.

Les tomó un año definir el modelo de negocio y en febrero del 2017 formalizaron Étnica Travel, con registros y marcas, y “empezaron a andar el motor”, cuenta Martínez.

Se trata de una empresa social que promueve turismo responsable a través del comercio justo y la interacción comunitaria y local para quienes buscan experiencias de viaje basadas en la comunidad y valoración del patrimonio cultural y natural que el país ofrece.

La diferencia con agencias de viajes y plataformas de turismo tradicionales es que, a pesar de que Guatemala tiene paisajes hermosos, la labor de esta empresa no está enfocada en vender paisajes o vistas de lugares, sino en crear experiencias que brinden al turista la posibilidad de realizar actividades de trabajo para la comunidad y que conozca el contexto local.

“Hay dos Guatemalas completamente diferentes: una en el área rural y otra en la urbana”, dijo Martínez.

El modelo incluye el principio de ser una empresa con crecimiento rentable y sostenible, creando alianzas para que este fruto llegue a las comunidades.

Fusión de perfiles

Étnica Travel nació con la idea de Martínez de impulsar un sistema de apoyo a artesanos y tejedoras de Guatemala. Pablo, licenciado en Comercio Internacional, ahora es director del proyecto. De padre mexicano y madre guatemalteca, conoce experiencias del vecino país donde estos artesanos no la estaban pasando del todo bien, están más organizados y trabajan más en equipo, lo que considera que se puede aprender en Guatemala.

Poco después se sumó Godoy, quien estudió una licenciatura en Turismo y luego una maestría de Turismo Cultural en España. Con el conocimiento y experiencia de ambos empezaron a tomar más forma el modelo y el proyecto. Ahora es la directora de Operaciones y ve la logística de viajes, acompañamiento; crea conectividad y enlaces con turismo comunitario.

Pablo Martínez y Ana Sofía Godoy, fundadores de Étnica Travel, con un modelo de negocio de proyección social. (Foto, Prensa Libre: Juan Diego González).

Forma parte del proyecto Daniela Figueroa, guía de turismo en Guatemala, encargada de integrar nuevas rutas y experiencias, y de capacitar a potenciales guías.

La bióloga Pamela Abreu también se unió. Se encarga de la iniciativa de seguridad alimentaria de la firma, monitorea avances de los participantes y se encarga de proyectos para manejo del agua en Santiago Atitlán, así como en un proyecto para rescatar el uso de alimentos ancestrales con alto contenido nutricional.

Para su labor y alianzas no eligen comunidades de forma aleatoria, sino que las mapean y analizan. Iniciaron con ocho, en diversas regiones como la costa, altiplano, el Caribe y el norte, pero solo estudiaron cinco. Se incluyeron agricultores y artesanos para entender   las oportunidades y desventajas. Además, se visualizan proyectos que tengan procesos positivos en impacto para el medioambiente, economía formal, compartir conocimiento y estadísticas de Guatemala.

En general, las personas “perdimos la costumbre de ver a la persona de al lado, pero con este tipo de proyectos se empieza a compartir en fortalezas, y con comercio justo se empezó a tener ese tipo de convivencia y comprender a las personas con las que trabajamos en las comunidades”, explica Pablo.

Luego de un año los cofundadores se percataron de que podían hacer cosas mucho mejores.  “Es decir que no queremos que trabajen para nosotros, sino hacer equipo, y que ellos tengan los beneficios”. Por eso se creó un modelo de negocio a partir de unir fuerzas y turismo responsable.

Ahora muchas comunidades y asociaciones los buscan para que les apoyen en identificar oportunidades en conjunto con dicho modelo de negocio.

Empezaron en comunidades como San Cristóbal El Alto, San Antonio Aguas Calientes y San Juan del Obispo, en Antigua Guatemala. Además, en Río Dulce, Plan Grande Quehueche, Quiriguá y Lívingston, Izabal; El Remate, en Petén; comunidades de Alta Verapaz y Sololá, incluyendo la cuenca de Atitlán.

Reconocido

Este año, la Organización Mundial del Turismo eligió el emprendimiento como uno de los 25 ganadores, de entre 10 mil propuestas que recibió para la competición global de Startups de Turismo por los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Además, han obtenido primeros lugares en eventos y concursos para desarrollo de emprendimientos y capacitación.

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