El 61% de las empresas no tuvo que despedir empleados por la pandemia, pero en 22 meses, solo se generaron 241 mil 626 empleos formales. ¿Cómo mejorar esas cifras?

A dos años del inicio del coronavirus en el mundo, el impacto sobre la creación de puestos de trabajo aún es significativo, por lo que la OIT sugiere varias estrategias.

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Empresarios, expertos y autoridades analizaron el tema de "empleos sostenibles para el crecimiento económico". (Foto, Prensa Libre: Hemeroteca PL).
Empresarios, expertos y autoridades analizaron el tema de "empleos sostenibles para el crecimiento económico". (Foto, Prensa Libre: Hemeroteca PL).

Durante los próximos años, probablemente seguirá siendo difícil volver a los niveles de generación de empleo previos a la pandemia, pero además, la deficiencia y desigualdades estructurales que subyacen en el nuevo mercado de trabajo en los países de la región, así como la alta incidencia de la informalidad, están amplificando y prolongando el efecto adverso de esta crisis.

Así lo explicó Gerson Martínez, especialista de políticas de empleo para América Central, Haití, Panamá, República Dominicana, México y Cuba, de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Las proyecciones de la OIT para el 2022 apuntan todavía a un déficit de horas de trabajo equivalente a 52 millones de plazas laborales a tiempo completo, debido a la perturbación provocada por la crisis, lo que hoy se complica con los nuevos efectos inflacionarios, la disrupción de las cadenas globales de suministro y el conflicto que se vive en Europa del este (Rusia y Ucrania), expuso el experto durante el Octavo Congreso Laboral denominado “Empleos sostenibles para el crecimiento económico”.

Según Martínez, en ese contexto se ha implementado una labor de análisis para tratar de comprender la relación existente entre la productividad y el trabajo decente, y estas acciones adquieren un mayor relieve debido a la “devastación económica y social que ha causado la crisis sanitaria”, por lo que el aumento de la productividad es también una de las prioridades estratégicas de la agenda 2030 como parte del objetivo 8 de desarrollo sostenible.

Este se centra en el crecimiento económico y la promoción del empleo productivo, por lo que es necesario promover políticas que busquen mejorar la productividad lo que a su vez mejorará la competitividad de los países y dará como resultado la creación de más y mejores empleos.

Datos concretos

Luis Fernando Leal, vicepresidente del Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras (Cacif), agregó que se ha demostrado a lo largo de los años que la generación de empleo es una prioridad, pero debe ser un tema que no sólo ocupe a los empresarios, sino también al sector público, legisladores, autoridades y sociedad en general porque se requiere de una visión integral.

“Generar empleos es uno de los resultados tangibles de atraer inversión, pero es también la consecuencia de tener reglas claras, un sistema de justicia eficiente y crear conciencia sobre cuál es el valor de una plaza de trabajo”, agregó el directivo.

Luego mencionó que en las encuestas efectuadas por la organización durante y después del confinamiento, se reflejó que hasta el 61% de las empresas había logrado la continuación de sus operaciones sin recorte alguno.

Respecto a la generación de empleo en Guatemala, la viceministra de Administración del Trabajo, del Ministerio de Trabajo (Mintrab), María Isabel Salazar, dijo que se sigue trabajando en el diálogo social como un pilar sustancial para el desarrollo de las relaciones laborales tripartitas (gobierno, empresas y sector laboral).

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Según la funcionaria, en Guatemala hay datos alentadores ya que las cifras del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS) reportan que la cantidad de afiliados llegó a 1 millón 472 mil 520, la cual catalogó de cifra histórica en generación de empleos formales que provienen del sector privado.“

La recuperación de empleo después de la pandemia alcanza los 241 mil 626 puestos de trabajo”, añadió la viceministra, y calificó la cifra como una recuperación sustancial. Ese dato corresponde al período de junio 2020 a marzo de 2022, según se refleja en estadísticas del Ministerio de Economía (Mineco) y del seguro social respecto a las afiliaciones, e incluye tanto al sector público, como al privado.

Este dato corresponde al período de junio 2020 a marzo de 2022, según la información de afiliaciones al seguro social divulgada por el Ministerio de Economía (Mineco), e incluye tanto al sector público, como al privado.

Junio del 2020 es el mes que reflejó la más drástica caída de afiliaciones al IGSS durante el plazo que lleva la pandemia del covid-19.

Recientemente, el economista Edgar Balsells comentó que es importante el crecimiento de afiliados al IGSS pero que se debe recordar que hubo una merma muy fuerte en el primer año de la pandemia y por eso, la recuperación se percibe alta.

Además, a su criterio, muchos de los afiliados se refieren a posible recuperación de puestos que se habían perdido y a trabajadores contratados a tiempo parcial, con menos ingresos que los de tiempo completo. Al cierre del 2021, el Ministerio de Trabajo tenía registrados más de 13 mil empleos de este tipo.

La creación anual de empleos formales no es suficiente para lograr la inclusión de los graduandos que buscan integrarse al mercado laboral, agregó.

La Encuesta Nacional de Empleo e Ingresos (ENEI) 2021, efectuada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) ubicó el desempleo abierto en 2.2% de la población económicamente activa (PEA), mientras la economía informal se situó en 70.8%.

Hay que adaptarse

El experto de la OIT agregó que en este período de crisis se están reconfigurando muchas ocupaciones, por lo que es necesario conocer el nuevo plan y estrategia para impulsar el desarrollo en esta etapa de recuperación, ya que la demanda de nuevas habilidades crecerá y se deberá trabajar en programas para reconvertir, recalificar y reinsertar trabajadores en las nuevas actividades.

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En ese contexto la formación profesional enfrenta un nuevo desafío y se tendrán que impulsar nuevos marcos de políticas de desarrollo productivo y transformación económica, así como la generación de oportunidades que se presentan.

Más inclusión

En el evento participaron diversos expertos en el tema de sostenibilidad, ejecutivos y empresarios.

Jéssica Jiménez, directora de asesoría en sostenibilidad de la firma KPMG México, indicó que la sostenibilidad es un tema estratégico que debe ser promovido desde los altos órganos de cada organización, considerando la relevancia para los diferentes grupos de interés como inversionistas, empleados, clientes, proveedores, y para que sea más sencilla la asignación de presupuestos.

Se debe conocer la estrategia Ambiente, Social y de Gobierno Corporativo (ASG), ya que incluso hay condiciones comerciales vinculadas a su cumplimiento. Para ello se debe incorporar a colaboradores con conocimientos en estas áreas y capacitar a los trabajadores actuales, ya que si bien se tratarán temas del día a día, hay otros que presentan situaciones muy técnicas y puntuales que requieren especialistas para ayudar a identificar y gestionar.

 

Temas de la agenda global como cambio climático, objetivos del desarrollo sostenible, crisis sanitaria, entre otros, tienen que incluirse en la estrategia y presupuestos anuales de las compañías, para gestionar la responsabilidad social empresarial y la sostenibilidad desde una perspectiva integral que permita a las organizaciones estar preparadas ante cualquier riesgo y garantizar su permanencia sostenible en el largo plazo.

Para esto, se debe identificar qué está haciendo cada empresa en torno a ASG ya que está muy vinculado con los riesgos y oportunidades. Mientras mayor riesgo tenga una organización y no los atienda o no los tenga identificados, hay un mayor peligro también para los accionistas o inversionistas y para los puestos de trabajo.

Otro punto importante, es que cada vez más hay oportunidades comerciales vinculadas al cumplimiento y desempeño de ASG y ya hay grandes corporativos y empresas alrededor del mundo que piden a su cadena de valor que demuestren lo que están haciendo en gestión ambiental y social, lo que influye en su decisión.

Se debe tomar en cuenta que hay grupos de interés con una mayor participación y toma de decisiones ligadas al desempeño porque cada vez se observa más, sobre todo en las nuevas generaciones, que están interesadas en empresas responsables al momento de aceptar un empleo.

Considerar la inclusión

Jiménez citó diversos estudios relacionados con decisiones que tienen impacto en las empresas:

  • Se ha detectado que una fuerza laboral inclusiva mejora en un 60% la toma de decisiones.
  • Las empresas con una alta representación de mujeres en sus comités directivos superan en un 53% el desempeño financiero a las empresas con poca o nula representación femenina en sus comités directivos.
  • El 64% de los candidatos reporta que la diversidad e inclusión son factores importantes para evaluar ofertas de trabajo.
  • Las empresas con culturas inclusivas tienen un 22% de menos rotación, aspecto que también se traduce en menores costos de operación.
  • Las compañías con diversidad de género en equipos directivos tienen mayores ingresos hasta de un 19% comparadas con la competencia y superan su rentabilidad en un 33%.

El poder del consumidor

Según el segundo estudio “Panorama de la Responsabilidad Social” realizado en México en el 2019, se debe prestar atención a lo siguiente:

  • El 84% de los consumidores dijo que dejaría de comprar productos o servicios a una empresa que actuó de forma irresponsable.
  • El 77% opina que las empresas con responsabilidad social deberían enfocarse en evitar y reducir los impactos ambientales.
  • El 17% comentó que cambia de marca para favorecer a una empresa con prácticas responsables.
  • Y el 3% pone en marcha iniciativas como recabar firmas o impulsar protestas contra la marca cuestionada.

También se debe tener en cuenta que hay un mayor escrutinio por parte de inversionistas, bancos, clientes y consumidores que pueden generar impactos monetarios en la organización. Ahora hay más instituciones financieras que piden a las empresas identificar estos riesgos sociales y ambientales, antes de otorgarles créditos o beneficios en tasas de interés.