Reyes Calderón: Los sobornos se acabarán cuando los dejen de pagar

Para la experta Reyes Calderón, doctora en economía y filosofía por la Universidad de Navarra, España, si hay un sector que puede encabezar la lucha anticorrupción es el empresarial.

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Transparencia
Reyes Calderón Cuadrado recordó que los sobornos significan el 3% del PIB mundial. (Foto Prensa Libre: Paulo Raquec)
Reyes Calderón Cuadrado recordó que los sobornos significan el 3% del PIB mundial. (Foto Prensa Libre: Paulo Raquec)

La importancia del combate de la corrupción y la búsqueda de la transparencia no solo debe enfocarse en funcionarios.

Si hay quien exige un soborno, también hay quien lo pague, y las empresas deben evitar caer en esa ilegalidad, refiere la doctora Reyes Calderón Cuadrado, quien se encuentra de visita en el país por una conferencia que impartirá este martes en la Universidad del Istmo. Este es un extracto de la entrevista con Prensa Libre.

¿Cuál es la importancia de la transparencia para el mercado?

Para nuestra vida y nuestros negocios es un indicador de veracidad. En el mundo económico, pero también en el mundo de cada día, se necesita vivir con una base de confianza.

¿Y qué parte tienen las empresas en la transparencia?

A mí me gusta más pensar que la transparencia es un valor más que un interés económico.

En el tema de la corrupción, como en casi todas las actividades, hay dos lados, el de la oferta y el de la demanda. Puede haber alguien que exija un soborno, pero entonces alguien que tenga que pagarlo.

Durante muchos años se ha estudiado el tema de la corrupción desde la perspectiva del funcionario público, pero cada vez nos damos más cuenta de que esto es un problema muy complicado que no se puede resolver subiendo el salario a un funcionario, sino que tiene que haber alguien que diga no, y ese alguien es el sector privado.

Si alguien puede encabezar un movimiento anticorrupción, estoy convencida de que es el sector privado. Con los valores no se puede negociar, no se deben pagar sobornos, bajo ninguna circunstancia.

¿Qué tienen que hacer las empresas, entonces?

Las empresas tienen que verlo no solo individualmente, sino en conjunto. Si todas las empresas de un sector dicen no voy a pagar sobornos, entonces no se pagarán. Eso está en el código ético de todas las empresas, pero ahora tienen que pasarlo al código práctico, que se convenzan de que es un valor y que tienen una responsabilidad con la sociedad.

¿Por qué considera que deben trabajar en grupo?

Ser ético no es nada fácil, ni para la empresa ni para los individuos. Como es difícil, es mejor que seamos éticos en conjunto, que nos unamos a otras personas, que trabajemos en grupos o clúster que hagan saber a los gobiernos que nuestro sector o conjunto de empresas no va a seguir con ese sistema.

Por ejemplo, el índice Dow Jones de sostenibilidad exige tener un protocolo antisoborno y anticorrupción. Si se incumple, lo sacan de ese listado, y está funcionando. Hay resultados en bolsa bastante mejores que los del Dow Jones sin sostenibilidad, pero eso no quiere decir que ser ético sea rentable porque muchas veces el precio de serlo es cuánto estás dispuesto a dejar de ganar por no pagar sobornos.

Guatemala desde hace años tiene una lucha contra la corrupción. Se ha capturado a políticos, funcionarios, exfuncionarios y empresarios, pero hay sectores que perciben que la inversión bajó por esa lucha. ¿Qué opina?

A corto plazo puede producir ese efecto. El empresario corrupto se retirará o el empresario esperará a ver si se resuelve la incertidumbre, pero a mediano y largo plazo el empresario lo que necesita es confianza.

¿Qué faltaría en las leyes del país?

Creo que hay que hacer una legislación no tan complicada, sencilla, pero más enfocada. No conozco la legislación del país, pero por ejemplo desde el punto de vista de las empresas se puede instituir un código.

Se puede decir: “En esta compañía no tenemos la costumbre de pagar sobornos”, o bien, “en esta compañía no pagamos sobornos. Si sabes de alguien que los paga debes y es tu obligación denunciarlo a tu superior”. Son dos formas de decir lo mismo, pero la segunda es mucho más dirigida porque si el corrupto tiene la sensación de impunidad no se puede combatir el fenómeno, es dificilísimo.

Individualmente depende mucho de quién esté liderando esa compañía, tiene que tener un código de valores, tiene que ser vivido por toda la empresa la mejor manera de que se haga es que lo viva el jefe.