Mayoría de industrias opera por encima del 80% en septiembre

Como era de esperarse, la liberación de algunas productivas en agosto impactó favorablemente en varios sectores en diferentes escalas, pero con una alta evidencia que hay un lastre e inestabilidad por los efectos del coronavirus de la economía los cuales se esperan entre a una fase de robustez de manera gradual.

Representantes de varios sectores productivos confirmaron que en agosto se percibió una mejorar en sus actividades con la reapertura de la economía. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)
Representantes de varios sectores productivos confirmaron que en agosto se percibió una mejorar en sus actividades con la reapertura de la economía. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)

Aunque el tiempo perdido no se podrá recuperar, algunas actividades productivas reportaron en agosto una evolución positiva, con una dinámica diferente a los meses previos, y la fase de una recuperación que podría darse en el tercer y cuarto trimestre del 2020.

En la nueva normalidad, la implementación de estrictas medidas de bioseguridad es una acción que se resalta.

En el ejercicio de Prensa Libre de conocer la evolución del clima de negocios y medir el pulso de 29 actividades productivas representantes de gremios empresariales, dueños de compañías y delegados de estas consignaron resultados mixtos, pero con una tendencia de mejora con respecto a los resultados obtenidos en abril, mayo y junio.

Además, los consultados señalaron que ahora existe un aprendizaje en el manejo adecuado de atención, el comportamiento y respuesta del consumidor, así como la aplicación de medidas y el cuidado personal para evitar contagios en los centros de trabajo como lo disponen las normas del Ministerio de Trabajo y Previsión Social.

La medición recolecta las apreciaciones observadas en un mes de reapertura económica, concepto muy distinto a la reactivación económica.

Qué dicen los sectores

En la medición se logró identificar que hay actividades que mantienen una mejora -esenciales-, otras estables -intermedias- y unas aún no despegan -semiparalizadas-.

Estas últimas están relacionadas a las actividades de turismo como hoteles y restaurantes, operadores, eventos, líneas áreas y transporte de visitantes a los lugares que son los que mantienen los números rojos en la tabla.

Con la apertura programada para el 18 de septiembre de las operaciones del Aeropuerto Internacional La Aurora, las expectativas podrán cambiar, así como la liberación de las fronteras, es decir el libre tránsito, pero con los respectivos controles.

En vestuario, aunque las exportaciones cayeron 20% en julio, hay demanda por la fabricación de mascarillas, trajes médicos y otras prendas, y está mostrando una recuperación de operaciones.

Las actividades relacionadas a la atención a la salud humana, hay un incremento de la demanda se abrieron más clínicas, pero aún no están operando a su capacidad.

En las actividades inmobiliarias y bienes raíces se reporta más actividad de consultas sobre todo en rentas y en algunos casos se han concretado ventas.

En las actividades de servicios administrativos, más oficinas han abierto su atención, aunque un buen porcentaje está realizando actividades de teletrabajo.

Las actividades declaradas como esenciales, como agricultura, aseguradoras, enseñanza, suministro de electricidad y agua, centros de llamada al exterior, transporte de carga, telecomunicaciones y tecnología, manufactura, comercio, cosméticos e higiene, mantienen su operación con diferentes modalidades.

Algunas actividades reportan mayor actividad, así como más demanda, así como la implementación de los protocolos sobre todo para el sector comercio.

El sector comercio implementa medidas de bioseguridad en los establecimientos. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)

Soporte de indicadores

En agosto el resultado del Índice de Confianza de la Actividad Económica (Icae) que consulta a un panel, determinó que la reapertura económica elevó más confianza y el indicador llegó a situarse en 47 puntos, luego de mantener en 30 en los meses previos.

Eso significa que han cambiado las expectativas de los tomadores de decisiones en la economía, en el clima de negocios e inversión a un inicio de la pandemia.

El pasado viernes 11 de septiembre el Banco de Guatemala (Banguat) dio a conocer que el Índice Mensual de la Actividad Económica (Imae) -que mide el comportamiento real de producción- fue menor en -4.8% comparado con la tendencia que venía presentando en el cuatrimestre marzo a junio.

En abril el indicador se ubicó en -10.4%; y mayo, -10.5% que fue el bimestre más crítico.

Por otro lado, por primera vez en la historia se recibieron dos meses consecutivos por más de US$1 mil millones por concepto de remesas familiares en julio y agosto, dinero que se destina en un buen porcentaje al consumo en los hogares.

En agosto también se informó que el crecimiento de cierre del año podría rondar -1.5%, que en el contexto actual sería aceptable.

Uno de los impactos serios es en el empleo y el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS) confirmó que hay una caída alrededor de 107 mil afiliados a julio último.

Por otro lado, la inflación -alza de precios en la economía- registró un reacomodo alcista de 4.19%, influenciado por las divisiones de alimentos y transporte, así como una reducción de precio del costo de la Canasta Básica de Alimentos de Q45.44 y la Canasta Ampliada de Q105.15.

Además, se ingresa a una época estacional que incrementan las actividades productivas asociadas al fin de año.