Una regla comercial y el paso de Eta e Iota ponen en jaque a arroceros guatemaltecos

El Sector productor de arroz en Guatemala advirtió que este año han enfrentado riesgos que afectan la competitividad para productores nacionales por los contingentes de importación extraordinarios y eliminación de requisitos de compra.

Un productor de arroz observa parte de la zona dañada por las inundaciones generadas por las tormentas incluyendo áreas dedicadas al cultivo de arroz. (Foto, Prensa Libre: Arrozgua).
Un productor de arroz observa parte de la zona dañada por las inundaciones generadas por las tormentas incluyendo áreas dedicadas al cultivo de arroz. (Foto, Prensa Libre: Arrozgua).

Exponen además que tienen incertidumbre de cómo se definirán los contingentes para el 2021.

Sergio García, presidente de la Asociación Guatemalteca del Arroz (Arrozgua), comentó que en el país al finalizar un año las autoridades prevén como se va a abastecer el año siguiente de productos específicos, en el caso del arroz para el 2020 ya estaban autorizados los contingentes tradicionales para importaciones derivados de TLC y un contingente autónomo por 26 mil toneladas.

Sin embargo, durante este año el Ministerio de Economía (Mineco) emitió decisiones que impactan al sector productivo e industrial de ese cereal dijo García al explicar que esa entidad de gobierno aprobó en marzo pasado un contingente extraordinario para importación de 152 mil toneladas adicionales.

Fue establecido para 125 mil toneladas eran de arroz con cáscara y 27 mil toneladas de arroz procesado, argumentando la necesidad de abastecimiento por la crisis generada por la pandemia del covid-19, dijo García, quien mencionó que ese volumen supera el consumo del país por lo que expuso que en lugar incentivar la cosecha nacional provoca que sea desplazada.

“Esto vino a sobreabastecer el mercado del arroz, provocando que la cosecha nacional corra el riesgo de ser desplazada. Afortunadamente la cosecha de este año fue absorbida por la industria nacional, pero de continuar para los siguientes años este esquema que el ministerio está poniendo, existe el riesgo para la producción nacional y lo más probable es que tienda a desaparecer”, dijo García.

Los directivos de Arrozgua indicaron que la cosecha nacional cubre el 25% del mercado o demanda del país y el resto es importado, pero señalan que al aprobar un contingente extraordinario ponen en riesgo a los productores nacionales.

El otro aspecto que les genera incertidumbre según el sector, es que cuando el Mineco abrió estos contingentes extraordinarios, en el marco del estado de calamidad por la pandemia  del covic-19, eliminó el requisito de compra de cosecha nacional al importar arroz con cáscara.

Hasta antes del 2020, toda persona o empresa interesada en importar arroz con cáscara previo a poder traerlo del extranjero debía haber comprado cosecha nacional, explicó García. Agregó que esos controles son efectuados y administrados por el Ministerio de Agricultura, pero el requisito fue modificado por el Mineco.

El acuerdo ministerial 223-2005 que regulaba las importaciones dentro de contingentes autónomos, establecía que debía de cumplirse con el requisito de compra de cosecha nacional, pero este fue derogado con el acuerdo gubernativo 591-2020. Luego con el 592-2020 emitió un nuevo normativo para realizar importaciones de contingentes autónomos en el cual, explicó García ya no se incluyó el requisito en mención

El presidente de Arrozgua, mencionó que  este requisito había estado vigente por 20 años y ha ayudado a dar mucha seguridad a los productores porque lograba que tuvieran varias garantías como en el precio, la compra porque se garantizaba que se iba a comprar el 100% de lo que se produjera en el país, y una garantía de pago ya que estos se hacen a través de cheque de caja en un plazo establecido dependiendo de la época del año y si el importador deja de comprar no puede importar.

García explicó que cuando se publicó el cambio a la normativa la asociación se comunicó con el Mineco pero en ese ente les indicaron que es un contingente regulado por la Organización Mundial de Comercio (OMC) por lo que no puede tener requisito de compra de cosecha. A criterio de Arrozgua los contingentes que se abren en Guatemala son contingentes autónomos y el Mineco está equivocado en su interpretación que derivó en eliminar ese requisito, agregó el directivo.

Aunque han buscado comunicación con el Mineco y el Maga, sus solicitudes para corregir los temas expuestos no han sido atendida, añadió.

Agregó “que estas decisiones se tomaron sin respaldo técnico del Ministerio de Agricultura (Maga) y basados en supuestos desabastecimientos, sin embargo el mercado no registro escasez alguna y se generó un desequilibrio en la oferta nacional, con saturación de producto en el mercado”.

Ahora a pocos días de finalizar el año indican que mantienen la incertidumbre ya que las autoridades no les han informado que decisión tendrán respecto a los contingentes para el 2021 y con la disposición del requisito de compra de cosecha nacional de arroz con cáscara.

Mario Solórzano, Mario Solórzano, de la Gremial de Molineros de Arroz de Guatemala (Gremarroz), expuso sin embargo que el temor no es que aumenten las importaciones, sino que la producción nacional desaparezca porque se está desincentivando la compra del arroz nacional y la posibilidad de crecimiento de la producción en el país para aprovechar la posibilidad de seguir ampliando la cobertura de la demanda del mercado nacional.

“Lo más dañino es haber eliminado el requisito de compra de la cosecha nacional y además dejar cuotas más grandes que los volúmenes de consumo”, agregó García.

Postura del Mineco

La viceministra de Comercio Exterior del Mineco, Edith Flores de Molina explicó que el contingente del Tratado de Libre Comercio de Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana (Cafta) sigue manteniendo el requisito y no ha abierto algún otro contingente que afecte a los productores.

Expuso que el contingente que se abrió en el 2020 porque no se sabía cómo estaría la oferta mundial, ya que había algunos países que estaban prohibiendo la exportación de productos esenciales por lo que se buscó era garantizar que en el mercado hubiera abastecimiento de arroz. Entonces lo que sucedió fue una sustitución de proveedor, comentó.

La funcionaria dijo que el volumen que se importó este año es menor que el que se había aprobado el año pasado.

Expuso que los contingentes solo tienen vigencia un año. Los que fueron autorizados para importar en el 2020, se distribuyeron entre las personas que compraron producción nacional, es decir que “si ya habían comprado la producción nacional en todo el 2020 cuando nosotros abrimos el otro contingente ya no había (producto nacional) que comprar”.

Las inundaciones derivadas de las tormentas Eta e Iota dejaron llenas de arena varias áreas de cultivo de arroz, explican productores. (Foto, Prensa Libre: Arrozgua).

Indicó que el contingente que se abrió por la pandemia finaliza este año, por lo que el contingente que estará abierto el otro año es el que se deriva de lo negociado en el Cafta. Para el 2021 este es de alrededor de 94 mil toneladas y entrarán al país siempre que se acredite que se compró al productor nacional “entonces el productor no tiene por qué estar preocupado por eso”, comentó.

Por el momento no se tiene planificado abrir algún otro contingente el próximo año ya que estos se abren cuando hay una solicitud porque no hay producción nacional, explicó la viceministra.

“Como ellos (los productores) están tan afectados, mejor no abrimos contingentes, ya que eso lo tienen que pedir ellos”, agregó que “los productores no debían estar preocupados por la apertura de contingentes, pero si la preocupación viene de un procesador es diferente”, dijo la funcionaria.

El contingente del Cafta se asigna entre las personas que compren la producción nacional, por ejemplo, si Guatemala produce 100 toneladas y una persona o empresa interesada en importar compra el 50% de la producción nacional, tiene derecho a importar el 50% del contingente, detalló la funcionaria.

Cuando se distribuye el 100% es porque ya se compró la producción nacional y así sucedió este año ya que “cuando abrimos el 46-2020 ya toda la producción nacional había sido comprada, porque con base a esas compras se habían distribuido los contingentes del Cafta y otro de OMC por 26 mil toneladas”.

El 46-2020 es el acuerdo gubernativo que abrió el contingente por 152 mil toneladas métricas.

La viceministra mencionó que es posible que los interesados en importar quieran mantener un mecanismo que ha permitido que por el volumen que se compre para un contingente le asignen la misma cantidad en todos los demás contingentes y mantener cerrado el grupo de personas que pueden importar.

Pérdidas por tormentas

Las tormentas Eta e Iota también provocaron daños y pérdidas en la siembra de arroz.

Según datos de Arrozgua, en el país produce ese cereal en 13 mil 200 manzanas, de las cuales se dañaron alrededor de 1 mil 400.

El volumen que se tenía estimado para este año es eran 715 mil, pero por las tormentas se perdieron unos 75 mil quinales (alrededor del 10.5%).

En el área del Polochic (que cubre partes de El Estor, Alta Verapaz y Baja Verapaz) hay unas 1 mil familias afectadas por esa catástrofe menciono Helmuth Droege, productor en dicha área.

Directivos de Arrozgua mencionaron que las pérdidas preliminares se estiman en entre Q7 millones y Q8 millones. Droege dijo que aún no se puede cuantificar en su totalidad la pérdida de equipo y maquinaria, en semillas y agroinsumos porque aún hay áreas inundadas.

“Muchos de los pequeños productores que se encuentran en esta área perdieron la cosecha que ya habían cortado” y la cual debían entregar, añadió.

Ahora se está recibiendo apoyo de alguna fundación para los pequeños productores. El área del Polochic es una zona muy importante porque produce dos cosechas al año, agregó.

Arrozgua indicó que a pesar de las pérdidas reportadas la oferta es estable y no hay problema de desabastecimiento por lo que no deben subir los precios o haber especulación.

Entre octubre y diciembre se debía empezar a preparar la siembra para la primera cosecha del año, ahora si las condiciones lo permiten en las áreas con riego la siguiente siembra iniciará a mediados de enero, pero aún hay áreas inundadas por el desborde de los ríos o los terrenos quedaron llenos de arena. La primera cosecha en un año normal se hace entre marzo y abril, pero se podría atrasar entre 15 a 30 días, se añadió.

Para esta con sistemas de riego se usan alrededor de 600 manzanas en esa área, pero ahora solo se podrá lograr sembrar el 50%, agregó Droegue.

Explicaron también que no se puede atrasar el ciclo porque la cosecha ya que se debe levantar entre marzo y abril porque en mayo inicia el invierno ya se debe sembrar el 100% de los terrenos y no solo los de riego.

Roberto Wong, director ejecutivo de Arrozgua dijo que no hay comunicación con las autoridades y que correspondería al Maga velar por los productores, pero esa entidad solo se ha manifestado para brindar atención a comunidades, pero no específicamente a los productores.

En frases:

  • “Se está poniendo en riesgo la seguridad alimentaria del país, porque competimos contra productos que son subsidiados internacionalmente y se ha eliminado el único beneficio otorgado al país, si se mata la producción nacional, en el momento de una emergencia como la que ocurrió con la pandemia, no tendríamos como abastecernos si el resto de países cierran sus fronteras, además esto incrementará la pobreza en áreas en donde la única posibilidad laboral de las familias es el arroz”, expresó Roberto Wong, director ejecutivo de Arrozgua.
  • “Actualmente el sector arrocero genera aproximadamente 22 mil 800 empleos directos cada año, generando sustento para al menos 114 mil personas y se generan alrededor de 30 mil empleos indirectos, beneficiando a 150 mil personas más”, expuso Sergio García, presidente de Arrozgua.
  • “Los contingentes que fueron autorizados para importar en el 2020, se distribuyeron entre las personas que compraron producción nacional, cuando nosotros abrimos el otro contingente ya no había (producto nacional) que comprar”, explicó la viceministra de Comercio Exterior, Edith de Molina.