Cambio climático: Guatemala tiene poca investigación con financiamiento gubernamental para enfrentar sus efectos

Aunque la inversión desde la academia para la investigación científica se ha incrementado, se lamenta que los recursos desde el gobierno cada vez disminuyan más.

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El Corredor Seco guatemalteco es constantemente afectado por sequías. La ciencia e investigación pueden ayudar a reducir la vulnerabilidad ante este fenómeno. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
El Corredor Seco guatemalteco es constantemente afectado por sequías. La ciencia e investigación pueden ayudar a reducir la vulnerabilidad ante este fenómeno. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

El cambio climático es una amenaza real que se cierne cada vez más sobre Guatemala con efectos desastrosos y trágicos. Si no es sequía es exceso de lluvias, con inundaciones y derrumbes, los que golpean al país, recientemente reconocido por el Consejo Nacional del Cambio Climático como “altamente vulnerable” a este fenómeno.

Para enfrentar sus efectos, una amplia gama de actores, gubernamentales, científicos y sociales, reconocieron durante el Cuarto Congreso Nacional del Cambio Climático la importancia que la ciencia y la investigación tienen para mitigar los efectos climáticos.

En el evento coincidieron cerca de 60 expertos que expusieron informes, estudios y proyectos que se llevan a cabo en Guatemala que tienen que ver con la contaminación y mitigación, entre otros.

Una de las grandes conclusiones del Congreso fue que la importancia del papel que juega la ciencia para ayudar a prevenir los efectos del cambio climático es vital.  Y aunque desde la academia se han incrementado los recursos para tal fin, se lamenta que ha ocurrido lo contrario desde el sector gubernamental.

Recursos

Durante la clausura del Cuarto Congreso, se dio a conocer que Guatemala invierte apenas el 0.03 por ciento del producto interno bruto en investigación, la cifra más baja del continente, y cuenta con alrededor de 238 investigadores, solo arriba de Panamá.

En el 2017 se establecieron cerca de 400 líneas de investigación en tres ejes que tienen que ver con el cambio climático: ciencias del clima, mitigación y adaptación, las cuales es necesario hacer esfuerzos para retomarlas, dijo Félix Aguilar, director General de Investigaciones de la Universidad de San Carlos.

Expuso que Guatemala es el país de la región que menos investigadores tiene, y que por tal razón es imperativo fortalecer el financiamiento de las instituciones para la formación de más científicos “que nos permitan atender las necesidades de investigación”.

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Según Aguilar, los centros de investigación asociados a universidades han hecho esfuerzos por incrementar la inversión en este rubro, prueba de ello es que, para el 2016, hubo un aumento del 28.2% al 79% de las inversiones en este renglón a nivel república, pero lamentó que en el sector público esta decayó del 27.8% al 10% para el mismo año.

La inversión hace falta no solo en el área de investigación, también es insuficiente cuando se trata de mitigar los impactos del cambio climático, según Alex Guerra, director del Instituto Privado de Cambio Climático.

Un bus del servicio urbano en la ciudad de Guatemala expele una gran cantidad de humo negro, con lo cual liberan una gran cantidad de dióxido de carbono. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL).

Por ejemplo, hacen falta recursos para diseñar e implementar grandes programas de apoyo a los agricultores para que sus siembras tengan acceso a riego permanente, de manera que, aunque haya sequía tengan garantizado que sus cultivos no se perderán.

Otro aspecto que requiere atención inmediata es la reforestación ya que el país pierde más hectáreas de bosques por año que las que logra reforestar, indicó Guerra, para quien el esfuerzo debe ser liderado por el Gobierno.

“Contamos con una Ley del Cambio Climático, una Política Nacional de Cambio Climático y un plan, pero se necesita implementarlos, hacen falta esfuerzos más grandes como país”, apuntó.

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Recortes afectan acciones

El viceministro de Ambiente y Recursos Naturales (Marn), Fredy Chiroy, dijo que el estudio del cambio climático y las acciones que se tiene que adoptar para su adaptación y mitigación se basan mucho en la ciencia ya que de la información que esta pueda ofrecer se toman decisiones.

Punta de Manabique, en Izabal, es uno de los lugares que corren más riesgo en Guatemala debido a la deforestación, construcción de canales y el cambio de uso del suelo. (Foto HemerotecaPL)

Añadió que enfrentar fenómeno debe de hacerse de forma transversal con acciones que incluyan al gobierno central, municipalidades y sector privado.

No obstante, el Marn es uno de los ejemplos de la poca relevancia que se le da a la ciencia en Guatemala. Su presupuesto es el segundo más bajo de los 14 ministerios y actualmente funciona con el que fue aprobado en 2018 que incluía un recorte de Q50 millones.

“Eso ha afectado el quehacer del Marn en cuanto a los planes y proyectos que se pueden realizar, admitió Chiroy.

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El Ministerio ha podido coordinar proyectos de mitigación, adaptación e investigación, pero gracias a que el país ha tenido acceso a recursos del Fondo Verde del Clima, una iniciativa de Naciones Unidas que nació de la Convención Marco sobre el Cambio Climático.

“El Ministerio de Ambiente hace el esfuerzo de que estos recursos lleguen a las comunidades, pero también para la generación de información y conocimiento de los temas relacionados al cambio climático”, precisó el funcionario.

La deforestación en Guatemala contribuye a que el país sea menos capaz de absorber gases de efecto invernadero. (Foto Prensa Libre: Archivo)

Congreso exitoso

Los participantes del Cuarto Congreso consideran que el evento, que se llevó a cabo del 1 al 5 de agosto pasado, fue un éxito puesto que participaron cerca de dos mil personas quienes tuvieron acceso a escuchar en línea exposiciones de cerca de 60 científicos.

El Congreso arrojó varias conclusiones, entre estas, la importancia de la ciencia en la lucha contra el cambio climático y la necesidad de incrementar los recursos para hacer investigación científica y fortalecer el trabajo de los científicos guatemaltecos.

También se enfatizó en la necesidad de acercar a los científicos del sector salud para que hagan aportaciones sobre la relación entre salud y cambio climático.

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En ese sentido, ya hay algunas luces que confirman la relación entre ambos tópicos. Uno de ellos que el aumento de la temperatura ha provocado la proliferación de insectos en tierras tradicionalmente frías que ya provocan enfermedades propias de zonas cálidas, como dengue o malaria.

Informes

Durante el Congreso se presentó la Tercera Comunicación Nacional sobre el Cambio Climático la cual reveló el inventario de Gases de Efecto Invernadero (GEI) para el año 2016, el más actual.

Los incendios forestales arrasas grandes extensiones de bosque cada año en Guatemala. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Los números de dicho inventario revelan que el país produce 30.8 millones de toneladas más de gases de efecto invernadero que las absorben los bosques. Este número ha aumentado progresivamente desde 1990.

Guerra dice que “a medida que crece la población, la economía y el consumo es normal que los países tengan más emisiones”, de ahí la importancia de implementar planes agresivos de reforestación.

Los principales gases que produce el país son, en ese orden, dióxido de carbono, metano, óxido nitroso e hidroflurocarburos, aunque también se emiten, monóxido de carbono, hexafluoruro de azufre, compuestos de hidrocarburos y dióxido de azufre.

Las actividades que más contribuyen a las emisiones de GEI son: energía, con un 62.2%, seguido por la agricultura, 20.9%, el cambio en el uso de la tierra, 7.6% y la industria, 5.3%.