Confinamiento no frenó los hechos de tránsito

En siete meses la cifra de muertes en hechos viales alcanzó los 1 mil 171, según los registros del Inacif.

Hecho de tránsito de dos motos en la avenida Elena de la zona 1, una persona falleció y dos más fueron trasladados a un hospital. Foto Prensa Libre: Érick Ávila.
Hecho de tránsito de dos motos en la avenida Elena de la zona 1, una persona falleció y dos más fueron trasladados a un hospital. Foto Prensa Libre: Érick Ávila.

Conforme se fue flexibilizando el confinamiento por el nuevo coronavirus, las avenidas y calles principales que parecían sitios fantasmales, ahora tienen más vehículos y el tránsito regresó por horas en algunas carreteras. En siete meses, el Instituto Nacional de Ciencias Forenses de Guatemala (Inacif) realizó 1 mil 171 necropsias en personas que fallecieron en hechos de tránsito y 1 mil 826 evaluaciones médicas a personas vivas con lesiones por los hechos viales.

 

De enero a julio de 2019 se efectuaron 1 mil 582 necropsias por este tipo de percances, un 25 por ciento más que las practicadas este año, pese a las restricciones de movilidad durante casi cinco meses.

Jorge Granados, jefe del Departamento Técnico Científico del Inacif, indicó que en las necropsias y evaluaciones médicas a las personas involucradas en hechos de tránsito se puede detectar que muchas habían consumido drogas o licor unas horas antes.

En 2019, el Inacif estableció que, de 2 mil 702 cadáveres ingresados a la morgue, 366 dieron positivo a alcohol, 204 a drogas y 83 a ambas sustancias, mientras que de 990 aún no se tiene el resultado de la prueba toxicológica. Agregó que en 2018, de 2 mil 661 fallecidos, 785 dieron positivo a alcohol, 403 a drogas y 143 a una combinación de ambos.

“Existe una causa directa entre el consumo del alcohol y los hechos de tránsito, ya sea por parte del que parece ser el responsable, como el que no lo parece”, señaló. Según el citado instituto, el 44 por ciento de las personas fallecidas conducían los vehículos involucrados en los accidentes, mientras que el 36 por ciento eran peatones, el 13 por ciento, pasajeros, y el 7 por ciento no se indicó.

Asimismo, Granados destacó que en el 34 por ciento de casos los levantamientos de cadáveres se llevan a cabo entre la medianoche y las 7 de la mañana, lo que significa que muchos de los hechos de tránsito se registraron durante el toque de queda dispuesto por el gobierno para contener la pandemia.

“Los picos donde hay un repunte de más hechos de tránsito es a las 8 y a las 19 horas, que coincide cuando las personas van llegando al trabajo o de vuelta a su casa, o porque van cansados o vienen de una fiesta”, indicó.

El Inacif tiene registradas 75 necropsias en personas de 0 a 17 años, aunque la mayoría tienen entre 18 y 44 años. También reporta que la capital, Escuintla y Retalhuleu son los lugares donde más evaluaciones médicas han hecho.

Otra pandemia

Héctor Morales, asesor de la Asociación para la Prevención y Atención de la Seguridad Integral en el Tránsito (Apasit), considera a la violencia vial una epidemia, porque reporta un número muy alto de muertes. Además, enumeró varios factores de riesgo que los ocasionan, como el mal estado de las carreteras, el poco mantenimiento a los vehículos, el alcoholismo, las drogas y el uso del celular mientras se conduce.

“La impunidad es un factor de riesgo. Las personas elevan su velocidad porque están seguras de que no las van a multar. Y si en dado caso llegan a hacerlo, es una multa muy baja o si se la imponen luego se la reducen, porque a veces lo arreglan con corrupción”, puntualizó Morales.

Procesos legales

El Inacif no actúa de oficio, sino que lo hace por órdenes que provienen de jueces o fiscales, y muchas veces lo hace cuando han pasado días y hasta años después de ocurrido el hecho vial, porque las personas no denuncian en el momento.

“La mayoría no interpone denuncia en el momento, lo hacen cuando ya salieron del hospital o dos meses después. Aquí hay varios factores. Uno es cuando se inicia la acción penal por parte de la persona, y el segundo, cuando el Ministerio Público nos manda la orden para hacer la evaluación por el tipo de lesión que tenga”, detalló.

Con estas evaluaciones en personas que sobreviven a hechos de tránsito, el Inacif puede cuantificar y cualificar cuál es el daño corporal y los perjuicios provocados, y a veces son realizadas a los meses o años. Por citar un ejemplo, en casos como los “busazos”.

“Ello permite al juez incluir en la sentencia penal, aparte de pena carcelaria, una que se relacione con el perjuicio que sufrió, sufre o sufrirá en el futuro la persona damnificada. Un monto dinerario que cubra servicio y atención médica”, expuso.

Por su parte, Granados puntualizó que estas evaluaciones llevan su proceso, porque las incapacidades que podrían padecer los sobrevivientes no se pueden establecer de un día para el otro.

Agregó que los dictámenes no solo son útiles para señalar al responsable, sino también para defender a quien puede no serlo, como cuando una persona ebria cruza la calle de imprevisto y al piloto de un vehículo le es imposible frenar para evitar atropellarlo.