Efectos de la polución visual

Entre las secuelas que tiene la contaminación lumínica en el ambiente se pueden mencionar que contribuye al cambio climático y a la generación de residuos durante la producción de ese exceso de energía —dióxido de carbono, lluvia ácida, sustancias radiactivas—. Además de efectos insospechados en el ser humano.

Una vista del altiplano guatemalteco, al anochecer. (Foto Prensa Libre: @marvinw.laynes)
Una vista del altiplano guatemalteco, al anochecer. (Foto Prensa Libre: @marvinw.laynes)

Este problema ambiental tiene secuelas ocasionadas por los residuos tóxicos de las lámparas usadas —especialmente las de vapor de mercurio—, según investigaciones lideradas por el Centro de Estudios Ambientales y de Biodiversidad de la Universidad del Valle de Guatemala (UVG).

A la lista de resultados negativos se suma la alteración de los ciclos de diversas especies animales, principalmente de las aves. Además de la pérdida de la visibilidad del cielo nocturno.

“La excesiva exposición a la luz brillante por la noche en los mamíferos perjudica el funcionamiento del núcleo supraquiasmático del hipotálamo (NSQ), estructura encargada de regular la estimulación de la hormona de la noche, la melatonina, que le indica al cuerpo diariamente la llegada de la noche. Es decir que al exponernos a la luz artificial, la cantidad se reduce y por lo tanto el ritmo circadiano —ciclos biológicos— es interrumpido”, refieren los análisis.

El cambio de hábitos personales hacía el modo de vida nocturna, ya sea por ocio o trabajo, está vinculada a la disminución paralela en el tiempo dedicado a dormir.

Este tiempo se redujo de nueve horas, a principios del siglo XX, y a solamente siete, en la actualidad, refiere el ensayo El lado oscuro de la luz, de María Angeles Rol, Beatriz Baño y Antonio Martínez, profesores de la Universidad de Murcia.

S.O.S. para los animales

Los animales también están expuestos a las consecuencias de la contaminación lumínica, según la investigación la luz emitida por las llamas de gas de las plataformas petrolíferas atraen a las aves, las cuales giran en círculos alrededor de la llama hasta morir.

“Muchas aves que migran y vuelan de noche fallecen a causa de choques entre ellas, con objetos o edificios; esto, debido a que se desorientan porque se guían por la luz emitida por las estrellas, la cual ya no es tan visible debido a la alta contaminación lumínica”, señalan.

En otros casos siguen cantando hasta altas horas de la noche, aunque el sol se haya ocultado muchas horas antes, porque están confundidas con tanta iluminación, agregan las investigaciones de la UVG.

A la lista se suman los insectos que chocan contra los focos, abandonan su hábitat o hacen vuelos cortos que no les permiten encontrar nuevas áreas para buscar alimento.

Las tortugas, después de haber depositado sus huevos en las playas, vuelven al mar atraídas por el resplandor del horizonte marino, pero debido al exceso de iluminación pueden tomar el camino en sentido contrario, dirigiéndose a la luz de las ciudades, lo que ocasiona su muerte, tanto de las adultas como de sus crías.

¿Qué hacer?

La contaminación lumínica también es causante del derroche de energía, opina Florentín Martínez, coordinador del Centro de Estudios Urbanos y Regionales de la Universidad de San Carlos.

La luminosidad excesiva de las vallas o las que se encuentran en las carreteras o vías de las ciudades en lugares peligrosos amenazan la seguridad vial.

Martínez sugiere que la iluminación, tanto de avenidas, como de monumentos, estadios y teatros, sean estudiados para determinar hasta qué hora deben permanecer encendidas.

“Con esto no estoy sugiriendo que se apaguen las luminarias, pues está latente el problema de la inseguridad, pero sí que la energía se aproveche mejor porque el impacto ambiental es muy grande”, aclara el experto.