Ejecución presupuestaria del CIV apenas llega al 31%

Presupuesto de la institución suma Q6 mil 781 millones, que incluye Q157 millones que le fueron trasladados debido a la emergencia por el nuevo coronavirus.

Carretera que conduce de la aldea San Francisco a la frontera Ingenieros en  Quiché. Hace unos días el presidente Alejandro Giammattei y el ministro de Comunicaciones, Josué Edmundo Lemus supervisaron los trabajos en el tramo, cuya adjudicación se remonta a noviembre del 2018, cuatro meses después de que comenzara el proceso de licitación. (Foto: CIV)
Carretera que conduce de la aldea San Francisco a la frontera Ingenieros en Quiché. Hace unos días el presidente Alejandro Giammattei y el ministro de Comunicaciones, Josué Edmundo Lemus supervisaron los trabajos en el tramo, cuya adjudicación se remonta a noviembre del 2018, cuatro meses después de que comenzara el proceso de licitación. (Foto: CIV)

La ejecución presupuestaria del Ministerio de Comunicaciones Infraestructura y Vivienda (CIV) avanza a paso lento, un mal que también padecen otras instituciones del estado que hasta la mitad del año apenas rebasaban el 30 por ciento de gasto de su presupuesto.

El CIV, por ejemplo, a mitad de julio alcanzaba el 31.52% de gasto, un total de Q2 mil 137 millones de un presupuesto de Q6 mil 781 millones. Las peores unidades ejecutas son: la de Construcción de Edificios del Estado, con apenas un 4.52% de gasto, y el Fondo Social de Solidaridad, 5.51%.

Contrario a otros ministerios, por su naturaleza que tiene que ver con la construcción y mantenimiento de carreteras y edificios, el de Comunicaciones tiene asignado más recursos para inversión que para funcionamiento.

Por ejemplo, en servicios personales, todo lo relacionado a sueldos, salarios y dietas, tiene asignados casi Q500 millones, a la vez es el rubro que mejor ejecución presenta, 42%, lo que mejora el promedio del resto de partidas presupuestarias del CIV.

Por el contrario, los programas de desarrollo de la infraestructura vial tienen un presupuesto de casi Q5 mil millones, de los cuales se ha ejecutado el 36%, mientras que en construcción de obra pública, de una asignación con todo y modificaciones presupuestarias de Q283.2 millones, apenas registra una ejecución del 5%.

Trabas

El Ministerio de Comunicaciones es uno de los que históricamente ha presentado problemas para ejecutar sus recursos. El año pasado cerró con 91.57% y el 2018 con 96.59%, pero los años previos fueron malos en cuanto a ejecución.

El presidente Alejandro Giammattei supervisó a hace unos días la carretera que va a la frontera Ingenieros en Ixcán, Quiché, proyecto cuyo proceso administrativo comenzó en el 2018. (Foto: CIV)

En el 2017 alcanzó un gasto del 71.10%; el 2016 fue de apenas 56.86% mientras que el 2015 lo cerró con un gasto de 60.78% de su presupuesto vigente.

Comenzar un proyecto de infraestructura es particularmente difícil en el CIV, como lo reconocieron las anteriores autoridades, quienes dieron a conocer que una obra, para su inicio, puede enfrentar muchos obstáculos

Estos son, no solo burocráticos, sino también por parte de las propias empresas que no salen favorecidas con cierta adjudicación y aspiran hacerse del contrato, y presentan inconformidades legales que toma tiempo resolverlas.

Por ejemplo, en febrero de este año el CIV sacó a licitación la reposición de 13.1 kilómetros de la ruta Interamericana, desde San Lucas hasta Sumpango, Sacatepéquez. Después del procedimiento normal, el proyecto fue adjudicado el 11 de junio a la empresa Constructora e Inversiones Insol por Q79 millones.

Sin embargo, la adjudicación fue improbada por el ministro de Comunicaciones el 2 de julio, según la resolución que firmó, porque el proyecto no contaba con el certificado de disponibilidad presupuestaria. Este detalle, sin duda, hará que se atrase el comienzo del proyecto.

A inicios de julio las autoridades iniciaron los trabajos para la reparación de una carretera en San Pedro Necta, Huehuetenango, cuya licitación comenzó en noviembre del año pasado. Pobladores y usuarios esperan que la conclusión de los trabajos no se demore tanto porque la carretera está en pésimas condiciones. (Foto: CIV)

Al mismo tiempo, dos de las empresas que también presentaron ofertas por menor valor y que no recibieron la adjudicación presentaron cinco inconformidades. El 13 de julio la junta de licitación decidió que de nuevo adjudicaría el concurso al mismo proveedor, por lo cual es incierto qué pasará con el proyecto.

Con casi dos mil inconformidades que registra Guatecompras, el CIV es el tercer ministerio que más de estas acciones presenta de todo el Gobierno.

Este es un ejemplo de cómo el inicio de un proyecto se puede demorar más de la cuenta. A la fecha, el CIV tiene en análisis otros concursos cuyo proceso de licitación comenzó desde hace meses, incluso algunos desde el año pasado sin que se comience su construcción.

Algunos de estos proyectos son: la construcción de un viaducto en la entrada a Fraijanes sobre la ruta al Atlántico, la reposición de la carretera Cito 180 desde Las Rosa hasta la intersección as la Ruta Nacional 1 y la construcción de otro viaducto, el de San Lucas Sacatepéquez.

Las actuales autoridades han publicitado supervisiones y entregas de tramos carreteros en estos meses, pero estos tenían ya mucho tiempo desde que su proceso había comenzado.

El libramiento de Chimaltenango es otro ejemplo, su construcción se anunció en el 2013 y fue concluido hasta el 2019.

El libramiento de Chimaltenango es un ejemplo de mala planificación. Se anunció a inicios del 2013, pero se comenzó el proceso de licitación en 2014. Las autoridades aseguraron en su momento que la construcción tardaría dos años, pero se finalizó, con defectos, hasta el 2019. El proyecto tuvo un costo superior a los Q500 millones. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Por ejemplo, una carretera en Quiché, que va a de la aldea San Francisco, Ixcán, hacia la frontera de Ingenieros, que aún no se termina y cuya adjudicación se hizo en noviembre del 2018.

Análisis

La analista en temas de gestión pública Karin Slowing señaló que el retraso en los proyectos del CIV puede estar en una inadecuada planificación lo que se evidencia cuando “a veces hacen inauguraciones, ponen un ladrillo y ni e han hecho los planos” de la obra.

A eso se suma que, en el caso del CIV, muchos de los proyectos están relacionados a préstamos que requieren de muchos trámites burocráticos que hacen que se pueda disponer de los fondos hasta un año después de que son aprobados por el Congreso.

La gestión de los proyectos, añadió Slowing, empeora si la dependencia no cuenta con los equipos para darles seguimiento y tiene que subcontratar esos servicios, por ejemplo, de diseños o estudios para concretar un proyecto carretero.

“Hay que recuperar las capacidades internas de ejecución —porque— la modalidad de subcontratar todo está matando al Estado y al Ejecutivo en particular. Ya no hay gente dentro de los equipos ministeriales más que para hacer trámites y la gestión pública no es eso”, subrayó la también exsecretaria de Planificación General.

“Antes había un plan de desarrollo vial en donde se podía ver qué carretera había que hacer y se priorizaba, pero con el deterioro institucional que ha habido no sé si se siga haciendo eso, yo ya no volví a escuchar de un plan”, añadió.

Postura

El titular del CIV, Josué Edmundo Lemus, precisó que la meta para finales de junio era llegar a una ejecución del 40%, lo cual era ambicioso “tomando en cuenta el hecho de compararnos con los primeros semestres de los últimos dos gobiernos —y — pese a estar en medio de una pandemia sin precedentes”.

Lemus citó que en el primer semestre del gobierno de Otto Pérez Molina llegó al 26.2% y el de la administración de Jimmy Morales apenas al 13.9%.

El actual ministro de Comunicaciones, Josué Edmundo Lemus, reconoció que hay retrasos en la ejecución de obras. (Foto: CIV)

Añadió que el coronavirus también ha minado la capacidad de ejecución del CIV puesto que ya hay algunos casos positivos lo cual ha hecho “que algunos de nuestros brazos de ejecución más fuertes se encuentren sin la posibilidad de operar al 100%”.

Lemus confían en que el ritmo de gasto crecerá con evento de licitación que se han lanzado recientemente, aunque en su opinión “el porcentaje de ejecución presupuestaria no define los logros de una cartera, sino la estratégica planificación que haga para el país y la calidad de las obras que ejecute”.

Finalmente, no descartó que la crisis del covid-19 afecte la recaudación tributaria y con ello la disponibilidad financiera para ejecutar.

Además de todos los inconvenientes descritos en este artículo, por su naturaleza el CIV también debe enfrentar otros problemas, por ejemplo, preparación de terrenos, negociación por derechos de vía o inconformidades de vecinos con los proyectos, todo lo cual hace que una obra que se ofreció para meses o un año, se tome cinco o 10 para ser realidad o quizás nunca se concrete.