Carlos García: El culto a los muertos existe en todas las culturas

La diferencia entre la conmemoración maya y mestiza es que la primera es más profunda hacia lo ancestral y la segunda es superficial y catolizada, porque le da más importancia a los santos que a los muertos.

Antropólogo Carlos García Escobar (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
Antropólogo Carlos García Escobar (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

El historiador y antropólogo, Carlos René García Escobar, dice que la conmemoración del Día de los Santos es un momento especial que une a las familias “para rendir homenaje a los de antes”, visitando los cementerios para imaginar comer junto con los ancestros que descansan en las tumbas.

Considera que es más fuerte la conmemoración que efectúa el pueblo maya, porque todos los ritos giran alrededor de los muertos, “de quienes se aprende todo lo que se practica, tanto en lo religioso como en lo cotidiano, en lo sagrado y en lo profano”.

¿Ha cambiado la conmemoración del Día de los Santos o muertos?

Ha evolucionado periféricamente, pero no en lo profundo, en su esencia, porque esta conmemoración comenzó en la prehistoria cuando el hombre le rindió culto al ver los primeros cadáveres. En ese entonces, también comenzó a pensar en la continuación de la vida, porque nadie ha regresado de la muerte para relatar cómo es, por lo tanto, es un misterio. El culto a los muertos existe en todas las culturas, aunque cada una tiene sus propias características para conmemorar a sus difuntos.
En Guatemala se puede hablar de dos culturas mayores:  la maya y la occidental. La primera tiene sus propias formas de rendir culto a sus muertos, con más fortaleza que la occidental, porque en esta todas las cosas giran alrededor de los ancestros, de quienes se sabe y aprende todo lo que se practica, tanto en lo religioso como en lo cotidiano, en lo sagrado y en lo profano. En síntesis, los muertos son la esencia vital.
La cultura accidental practica un culto sofisticado en relación con las religiones católica, evangélica y otras, en las cuales existen distintas formas de rendir este tributo.

¿Pero en algo ha evolucionado esta celebración?

Se perciben algunos cambios porque la cultura occidental ha permitido la comercialización de las costumbres. Un ejemplo son los barriletes de Santiago Sacatepéquez y Sumpango, Sacatepéquez, que se comercializaron, se desacralizaron y han perdido la esencia cultural de la práctica del reconocimiento a los difuntos. Se convirtieron en un festival comercial a donde llegan las grandes empresas a efectuar concursos y otras actividades, antes no era así.

Fui a Santiago Sacatepéquez hace unos 40 años y la actividad era mucho más pura y sagrada. Esto ha sucedido con otras costumbres alrededor de los muertos.

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¿Cuáles otras han sido alteradas?

En Villa Nueva se rinde culto a los difuntos con un convite de fieros, pero esta actividad se ha politizado. A finales del siglo XVIII recorría los lugares donde pasaría la procesión, y como en ese municipio se venera a la Virgen de Concepción, entonces el 1 de noviembre, se comenzaba a practicar el culto a la Virgen, pero la han hecho comercial y politizado, porque se representan escenas de la realidad actual, de manera de satírica.

 ¿Hay algunas prácticas híbridas?

Durante la Colonia hubo algunos cambios en las prácticas mayas en el culto a los ancestros, pero no fueron fuertes. Sin embargo, a partir de 1960 comenzaron a registrarse algunos cambios en la clase popular porque la dominante trajo de Estados Unidos la fiesta de Halloween, que era el culto a los muertos del norte de Europa. Todo esto es consecuencia de la influencia capitalista estadounidense que comenzó en los años de 1940 en Guatemala, cuando los ricos decidieron imitar todo lo que se hacía en ese país.
Estas celebraciones suceden en contraposición a las costumbres ancestrales mayas, en las que, por ejemplo, las familias le llevan comida a los difuntos y los consumen en los cementerios imaginando que los ahí descansan también llegan a comer, ese es el culto.
Otro ejemplo son los barriletes de Sumpango y Santiago Sacatepéquez que se elevan porque es una comunicación con los ancestros, pero se ha desvirtuado por el mercadeo y la comercialización.

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¿El significado de los muertos es el mismo para las culturas maya y mestiza? 

No, la cultura mestiza o ladina empezó  a rendir  culto a los ancestros a partir de la adoctrinación católica que conmemora el Día de los Santos y no de los muertos, entonces el 1 de noviembre van a los cementerios a celebrar esa fecha. Lo maya es el 2 de noviembre, el día de los muertos que también tiene influencia católica; sin embargo, los mayas piensan más en lo ancestral, en que los difuntos todavía viven con nosotros y de ahí las prácticas tradicionales de las danzas, artesanías y cultos sagrados que se dan donde habita el pueblo maya.
La diferencia es que lo maya es más profundo hacia lo ancestral y lo mestizo es más superficial y catolizado, porque se le da más importancia a los santos que a los muertos.

¿Qué otras costumbres se han mercantilizado?

El fiambre se originó en el siglo XIX. Como no había refrigeradora las comidas se guardaban en las alacenas, que se trataba de que estuvieran en espacios fríos, y a la carne se le ponía sal y otros condimentos. Luego llegaron los alemanes quienes trajeron los embutidos y lo que sobraba se juntaba para comerlo en los días siguientes. Al mezclar tanta comida surgió la idea del fiambre que compaginó perfectamente con el Día de Todos los Santos.
Esta comida se volvió una costumbre muy propia de Guatemala, pero con elementos que aparecieron con la influencia de culturas distintas.

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Entre los grupos étnicos ¿cuál era o es la costumbre?

Esta conmemoración coincide con la cosecha de maíz, ayote, frijol y chilacayote, entonces la gastronomía maya son los dulces de ayote, chilacayote y manzanilla con los cuales se forman las cabeceras que se colocan en las tumbas de los difuntos y que luego consumen las personas. Son productos agrícolas que acompañan al maíz en su crecimiento, y eso es prehispánico.

 ¿Se puede decir que alguna cultura se ha impuesto sobre la otra?

Pareciera que la occidental, católica y evangélica, se ha impuesto por la publicidad, pero es cuestión de percepción, porque si se observa bien en todos lugares del país se practica la cultura maya, o sea que las tradiciones prehispánicas prevalecen silenciosamente, pero se mantienen.
Muy aparte es que se le haga mucha publicidad a las máscaras de Halloween y otras prácticas recientes, a que en Guatemala  las personas tengan como costumbre visitar las tumbas y así acompañar a sus difuntos en familia y en comunidad. Entonces, no hay ninguna imposición, es una impresión que se tiene por la publicidad de los medios de comunicación.

¿El mercadeo ha hecho que se pierda la esencia de la conmemoración?

No, porque la esencia es más lo más difícil de transformar, pueden cambiar algunos aspectos periféricos, pero esta se mantiene. El día que cambiemos las esencias de nuestra cultura dejaremos de ser guatemaltecos. Por ejemplo, es posible que ya no se ore o rece en el idioma natal, sino en español o inglés, pero lo ancestral se mantiene vivo.

¿A qué se refiere con lo periférico?

En el ritual de las danzas tradicionales, que es un culto a los ancestros, por ejemplo, algunos representantes principales de estos bailes ya no rezan en su idioma, sino imitan el modo de orar de los evangélicos o carismáticos, lo cual no es maya. Lo maya es dar lectura a la lista de nombres de los difuntos, pero la esencia del culto ahí está.

¿Este sentido podría transformarse en el futuro?

No creo, podría cambiar cuando haya personas que mueran y regresen para explicar cómo es allá, entonces cambiarían las cosas, pero lo veo imposible. Una de las virtudes humanas es que no sabemos qué ocurre después de la muerte, entonces todo lo que se dice es producto de la imaginación y es ahí donde han aparecido los grandes mitos de las religiones.
Lo real de esta conmemoración es que todos tenemos en nuestro corazón a nuestros muertos y algo practicamos ese día, por ejemplo, ponemos una foto en algún lugar de la casa, encendemos una vela, visitamos el cementerio el 1 o el 2 de noviembre, o llevamos flores cualquier día. Todo esto no va a cambiar.

¿Cómo se puede definir esta conmemoración? 

Como algo natural, esencial y parte de nuestra historia y de nuestra cultura.

Esta fecha es muy asociada a las ánimas, a los espantos, a los espíritus ¿De dónde salen estas creencias?

Todo esto tiene un sentido ético y moral influido por la religión, sobre todo con la creencia de que existe el diablo y el infierno, entonces los espantos son creaciones humanas del inconsciente que se popularizaron e, incluso, se volvieron personajes propios de la cultura como el Sombrerón, la Siguanaba y la Llorona, entre otros.  Entonces uno tiene que estar consciente de que esas cosas no son ciertas, sino son creación mental de la cultura humana que al popularizarse se volvieron culturales.

¿Esta conmemoración fomenta la unidad de la familia?

Por supuesto, la familia completa va a rendirle culto a los abuelos, padres o tíos muertos, o sea a los ancestros, a los de antes, entonces, esa es la esencia.

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