Niños dejan la escuela en Yalambojoch, la aldea de Felipe Gómez, para migrar con sus padres

Los niños de la aldea Yalambojoch están migrando en compañía de sus padres hacia Estados Unidos. La situación de pobreza que se vive en la aldea los empuja a dejar la escuela y emprender el peligroso viaje.

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En Yalambojoch, en Netón, Huehuetenango, hay alrededor de 500 niños, muchos están migrando con sus padres hacia Estados Unidos. (Foto Prensa Libre: EFE)
En Yalambojoch, en Netón, Huehuetenango, hay alrededor de 500 niños, muchos están migrando con sus padres hacia Estados Unidos. (Foto Prensa Libre: EFE)

“Dos niños van en camino a Estados Unidos. Me enteré esta semana de que habían salido. Antes de que uno de ellos se fuera, me dijo que ya había preparado los papeles para poder viajar con su papá”, dice Felipe Gómez Domingo, maestro en la Escuela de Yalambojoch, Nentón, Huehuetenango, donde estudiaba Felipe Gómez Alonzo, el menor que murió en diciembre pasado mientras estaba en custodia de la Patrulla Fronteriza.

En enero ya se cuentan 12 niños, entre 6 y 12 años, que emprendieron viaje rumbo a territorio estadounidense. No lo hicieron solos, ellos eran acompañantes. “Los padres ven como una ventaja el llevar a un hijo para poder permanecer en Estados Unidos, para trabajar y obtener dinero para enviar a la familia”, dijo el docente.

La escasez y la falta de fuentes de trabajo pegan fuerte en la aldea, y es lo que motiva a migrar a los pobladores de esta aldea, donde poco más 500 son niños.

“No tenemos lo suficiente para sostener a las familias. Acá, trabajando, se obtiene solo Q40 al día, no alcanza”, se lamenta. “Hay tres familias que se fueron completas, con papá, mamá y los hijos, y es por causa de la pobreza”, agrega.

Las autoridades estadounidenses y las guatemaltecas han advertido del riesgo que corren los menores que viajan de manera ilegal hacia Estados Unidos, peligro que alcanzó a Felipe, de ocho años, y Jakeline Caal, de siete. Ambos murieron en su intento de cruzar la frontera.

Que los niños estén migrando repercute seriamente en la deserción escolar. “No estamos en contra (de que migren), pero nos preocupamos el que disminuya la matricula, la cantidad de niños que tenemos en las aulas”, dice el docente de cuarto grado, que durante los primeros días del ciclo lectivo se enteró de que dos de sus estudiantes había emprendido la riesgosa travesía.

Principalmente es el padre de familia el que decide migrar y se lleva a uno de sus hijos, pero en la escuela se enteran de que el niño no volverá con el paso de los días. “Se maneja como un secreto, nadie nos avisa. Lo sabemos hasta que preguntamos por qué de la ausencia y nos dicen que ya están en Estados Unidos”, refiere el docente.

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En la aldea hay muchas carencias económicas, una de las razones que obligan a los padres a buscar una oportunidad fuera del país. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Se agudiza en el occidente

En Huehuetenango, Aníbal Asimendy, director departamental, refiere que durante el año pasado 20 mil menores abandonaron las aulas. “Eso nos está afectando, es gente que se está yendo a los Estados Unidos”, agrega.

“Estuve en San Pedro Necta y un director me comentaba que esta contento porque solo un niño se había ido a territorio estadounidense. Este es un fenómeno que ha estado sucediendo acá en lo últimos meses”, cuenta.

Cifras de OIM refieren que Huehuetenango es uno de los departamentos con más niñez no acompañada retornada. El año pasado deportaron a 924 menores, originarios de 16 municipios, entre ellos Nentón -allí se ubica la aldea Yalambojoch-, donde regresaron 108 niños y adolescentes.

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De acuerdo con el informe, siete de cada diez de los menores deportados señalaron que migraron en busca de empleo. El informe Migración, desplazamiento y educación, construyendo puentes, no muros publicado este año, refuerza esa premisa al señalar que la mayoría de personas que se movilizan a otro país lo hacen por razones de trabajo y casi dos tercios de los migrantes internacionales se dirigen a países de altos ingresos, como Estados Unidos.

Extrañan la escuela

El Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos maneja otras cifras que también causan alarma, durante el 2018 (enero-noviembre) reportó que recibió 26 mil 514 casos de menores guatemaltecos en los albergues que administra, en tanto que la Patrulla Fronteriza informó de la detención en la frontera sur de 22 mil 327, en el mismo período.

En su ruta migrante, los connacionales aprovechan los albergues para descansar antes de continuar el viaje. En la Casa del Migrante Cristianos Unidos, un amor sin fronteras, en Ayutlá, San Marcos, han recibido esta semana a varios guatemaltecos. Tan solo el miércoles último acogieron a 30, de estos, 17 eran niños.

Personal de Unicef realizó una visita al lugar, y evidenció que los niños están ansiosos por no tener certeza de hacia donde se dirigen. Algunos pequeños dijeron estar tristes por haber abandonado la escuela para acompañar a sus padres en el viaje. De salud están bien, no se reportó más que algunos casos de diarrea.

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