Guatemala restringe venta libre de antibióticos

Venta de productos será solo con receta, en farmacias privadas o estatales, a fin de evitar la resistencia a estos medicamentos, que con el tiempo hará imposible el tratamiento de infecciones y enfermedades. También se regulan esteroides oftálmicos.

Sonia Lucrecia Chajón Hernández, propietaria de la Farmacia Madrid, en la 9ª. calle entre 8ª. y 9ª. avenidas de la zona 1. (Foto Prensa Libre: César Pérez)
Sonia Lucrecia Chajón Hernández, propietaria de la Farmacia Madrid, en la 9ª. calle entre 8ª. y 9ª. avenidas de la zona 1. (Foto Prensa Libre: César Pérez)

El uso indiscriminado de antibióticos produce resistencia bacteriana; es decir que las bacterias mutan a tal punto de que los tratamientos para combatir las enfermedades infecciosas que producen pierden su eficacia. Es una amenaza creciente a la salud y los gobiernos deben atenderla.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que nos estamos quedando con “menos opciones terapéuticas” para atacar las bacterias, y la inversión en investigación y desarrollo de nuevos medicamentos va en aumento. Es una crisis mundial y Guatemala debe actuar.

De acuerdo con el ministro de Salud, Carlos Soto, el país ocupa el cuarto lugar de Latinoamérica con la mayor resistencia a los antibióticos. Para contrarrestarlo se aprobó la Normativa para la regulación de medicamentos de prescripción médica, antimicrobiana (antibióticos de vía oral y parenteral) y esteroides oftálmicos, la cual restringe la venta sin receta de estos medicamentos, tanto tomados como inyectados. Ahora solo se podrán adquirir bajo prescripción médica, tanto en las farmacias privadas como estatales.

La norma entró en vigor el pasado 27 de junio, con el acuerdo 145-2019, regulación de “antimicrobianos”, que además de los medicamentos contra bacterias incluye a los que atacan virus, hongos y parásitos.

Debido a que la normativa abarcaba más de lo esperado fue modificada, por lo que la cartera de Salud publicó otro acuerdo, el 181-2019, que se enfoca únicamente en los antibióticos vía oral y parenteral —se aplican a través de una vena, un músculo o   la piel—, pues preocupa que las personas están creando resistencia a estos medicamentos al tomarlos indiscriminadamente para tratar infecciones víricas, como el resfriado o la gripe, con lo que desarrollan farmacorresistencia.

Me duele la garganta ¿qué puedo tomar?

Una práctica común entre los guatemaltecos es acudir a las farmacias y consultar a los dependientes, según sus síntomas, qué medicina tomar.

Escuchar frases como: “Me duele la garganta. ¿Qué puedo tomar?”, es habitual, y sin tener un diagnóstico preciso   les recetan antibióticos.

La automedicación también es una costumbre, y las tiendas de barrio han contribuido a ello. Entre los productos que ofrecen incluyen medicamentos para padecimientos comunes, pero también antibióticos como amoxicilina, el más utilizado por los guatemaltecos para tratar cualquier infección.

A corto plazo el daño no se ve. Es con el paso del tiempo que este consumo desmedido causa farmacorresistencia, y cuando la persona realmente necesita ser medicada, el arsenal de fármacos con que se cuenta para combatir las infecciones ya no es suficiente.

Según la OMS, las infecciones causadas por microorganismos —bacterias— pueden transmitirse a otras personas y hasta causar la muerte, lo cual es preocupante, pues cada vez se requieren medicinas más potentes y más costosas para atacarlas. Además, aumentan los costos de atención y hospitalización del paciente.

Héctor Fong, presidente del Colegio de Médicos y Cirujanos de Guatemala, indica que, para recetar, los médicos suelen hacer cultivos bacterianos, para determinar qué antibiótico es el más apropiado, así como la dosis y la duración del tratamiento para cada caso.

“Cualquiera puede tener un proceso infeccioso, pero el problema es que después nos enfrentamos a bacterias que no les hace cualquier antibiótico”, dice Fong.

Es la falta de “empeño” de los gobiernos, según la OMS, y la poca regulación de medicamentos de prescripción médica lo que ha contribuido a esa resistencia bacteriana.

“Hay que ponerle un alto a esto”, señala el ministro Soto. “Ahora, si cada paciente quiere tomar un antibiótico deberá tener una receta. Si no, no se le despachará. Vamos a estar controlando con regulación”, advierte.

Al principio la normativa estaba dirigida solo a las farmacias privadas, pero en el nuevo acuerdo se incluye a todas las estatales y del Programa de Accesibilidad de Medicamentos (PROAM), pues de no ser así la medida no sería efectiva.

Ojo con oftálmicos

La normativa también regula la venta de esteroides oftálmicos, pues su uso desmedido causa glaucoma, que consiste en el aumento de la presión intraocular. De seguir   la venta libre de esos productos, Fong indica que a largo plazo muchos guatemaltecos sufrirán esa enfermedad.

Cifras de la OMS revelan que en el mundo existen 60 millones de personas con glaucoma y 4.5 millones están ciegas a causa de ese padecimiento, por lo que se considera la segunda causa de ceguera.

Tan solo en el Hospital Rodolfo Robles Valverde, del Benemérito Comité ProCiegos y Sordos de Guatemala, el 2% de las consultas son  a personas con glaucoma. El 52% son mujeres.

Regular los esteroides oftálmicos de prescripción médica ayudaría a disminuir esas cifras, ya que es común que ante cualquier molestia en los ojos las personas se automediquen.

“Cuando tienen un ojo rojo, porque dicen que es alergia o porque les pica, suelen usar colirios que tienen esteroides. Les funciona y lo siguen usando como si fuera un colirio para quitar el ojo rojo, pero la consecuencia a largo plazo es que el esteroide puede desarrollar glaucoma en un 40 o 60%”, comenta el oftalmólogo Federico Hermes, del Comité ProCiegos y Sordos de Guatemala.

Desde hace más de dos años, la Sociedad Guatemalteca del Glaucoma promovió la creación de este acuerdo ministerial.

En el país, la incidencia de nuevos casos de glaucoma causado por el uso de esteroides es del 4%. “La mayoría son niños y gente joven que económicamente son productivos y que al tener una deficiencia visual o al quedar ciegos representan un costo social demasiado alto para el país”, agrega el oftalmólogo.

Tardío y necesario

A criterio de Frank Pérez, viceministro de Regulación, Vigilancia y Control de la Salud, es uno de los países que tardíamente implementan esta medida, pues la resistencia a los antibióticos es alta.

Como ejemplo, el médico señala que el uso “indiscriminado” de tetraciclina ha llevado a que el fármaco pierda su eficacia. “Era útil para infecciones gonocócicas y ahora ya no funciona, por haber alta resistencia de los gérmenes”, agrega Pérez.

Ya sea que las personas asistan a hospitales públicos o a consulta con médicos privados, Soto indica que el acuerdo obedece “únicamente” a velar por el bienestar de la población y que cuando los pacientes lleguen a los hospitales se les pueda tratar con los antibióticos apropiados, sin que representen un mayor gasto para el sistema de salud o para la población. Mientras más potentes sean los medicamentos, más alto es su costo.

Aunque el Ministerio no tuvo ningún acercamiento con el Colegio de Médicos para trabajar el acuerdo, Fong ve positiva su implementación.

El ministro asegura que las farmacéuticas no tienen ningún problema en que se aplique esta norma. La Gremial de Farmacéuticos no tiene una postura clara hasta ahora, aunque Enrique Aguilar, su director ejecutivo, dice que hay algunos puntos que discutir de la normativa.

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