Las razones que explican la larga historia de tragedias viales en el país

¿Imprudencia, cuestión cultural o desatención del Estado? Una serie de factores relacionados a la vida del guatemalteco se conjugan y derivan en percances automovilísticos como el ocurrido la noche del miércoles último en Nahualá, Sololá, que dejó 17 muertos, según sectores consultados por Prensa Libre.

Varias tragedias en carreteras han enlutado a familias guatemaltecas. (Foto Prensa Libre: Carlos Hernández)
Varias tragedias en carreteras han enlutado a familias guatemaltecas. (Foto Prensa Libre: Carlos Hernández)

Estos factores, aseguran, muchas veces están ligados a la cultura los usuarios de las rutas, por ejemplo, exceder casi siempre los límites de velocidad permitidos; sin embargo, otros se pueden contrarrestar, aunque eso requiere mayor interés por parte de las autoridades, no solo de gobierno, sino también municipales.

Héctor Morales, fundador de la Asociación de Prevención y Atención de la Seguridad Integral en el Tránsito (Apasit), cuestionó la coordinación de las autoridades relacionadas al tránsito vehicular, no solo para establecer los protocolos después de un percance, sino para trabajar en planes y proyectos que reduzcan la posibilidad de estas tragedias.

Según Morales, hay una falta de interés por tratar este problema porque la seguridad vial no es considerada un tema prioritario.

“Nunca ha habido interés por resolverlo, porque hay un desprecio por la vida, tal vez están esperando que un funcionario importante esté involucrado en uno de estos accidentes para actuar”, se lamentó Morales, quien advirtió que estas tragedias seguirán a menos que la seguridad vial se tome en serio.

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La noche del percance, un camión arrolló a un grupo de pobladores que estaba en el kilómetro 159 de la ruta Interamericana, puesto que recién había ocurrido otro accidente en el que perdió perdido la vida un líder comunitario de Nahualá.

Los pobladores se lamentaban por la muerte del hombre cuando un camión los arrolló. Producto del hecho 17 personas murieron, según cifras oficiales, y otros 19 quedaron heridos.

Morales ejemplificó la falta de coordinación entre autoridades con que estas no pudieron despejar el área después de ocurrido el primer accidente y afirmó que, como Apasit entregaron a las autoridades un manual que detalla cómo proceder en estos casos, pero nunca ha sido implementado.

El percance en Nahualá dejó 17 muertos y 19 heridos. (Foto Prensa Libre: Carlos Hernández)

“Las secuelas para la gente que sobrevive a los accidentes son terribles”, señala Morales, sin que tengan la esperanza de que a lo largo de la vida reciban alguna ayuda por parte del Estado. Algunos sufren mutilaciones o se quedan con alguna incapacidad que no les permite valerse por si mismos, añadió.

Falta apoyo

Sin embargo, el director general de Tránsito de la Policía Nacional Civil, Ramiro García Chamán, afirmó que el departamento que dirige finalizó la elaboración del Plan Estratégico 2019-2025, el cual, de implementarse, reduciría significativamente el índice de accidentes de tránsito.

Pero el problema, considera García, es que hay por lo menos seis factores que no terminan de conjugarse, para atender el tema, entre ellos, el político, la cooperación nacional e internacional, la presión social, el débil presupuesto de Tránsito y la urgencia de transformar ese departamento en una Dirección, decisión que esta en manos del Ministerio de Gobernación.

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García añadió que si no existe voluntad para trabajar en conjunto difícilmente se podrán ver resultados en la seguridad vial, puesto que, hoy en día, el Departamento solo tiene capacidad para atender el 10 por ciento de la red de carreteras y se necesitan más recursos, no solo para contar con más vehículos y personal, sino para capacitarlos.

Dentro de los puntos que incluye el Plan Estratégico, según el director de Tránsito, está la operativización de radares que controlen las carreteras para multar a quienes excedan los límites de velocidad, ya que, según datos de otros países los siniestros se han reducido hasta 50% gracias a la imposición de multas.

Los vehículos de carga frecuentemente se ven involucrados en percances, muchos de ellos con víctimas fatales. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

También se harían pruebas psicométricas y de dopaje a los pilotos.

“Como Departamento de Tránsito estamos proponiendo que este dolor y luto lo podamos transformar en acciones para fortalecer la seguridad vial en el país”, acotó García, para quien la discusión del tema es una necesidad “impostergable”.

Desinterés histórico

El analista independiente en temas de seguridad vial, Guillermo Bran, consideró que la falta de voluntad de las autoridades por resolver el tema es porque no ha sido una prioridad ya que eso “no genera votos”.

“Es un desinterés total de parte del Gobierno y del Estado, nunca se oye a los ministros de Educación, Salud o de Gobernación hablar de eso”, apuntó Bran.

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Atribuyó a factores culturales el que los pilotos rebasen la velocidad permitida para circular, y, aunque consideró que un cambio de cultura tomaría años, hay ciertas acciones que se pueden adoptar de manera urgente como asignar agentes de tránsito, sobre todo de noche, y radares en los puntos donde se producen más percances.

“Con luces y con presencia policial los carros si van de 90 a 100 bajan a la velocidad permitida”, precisó el analista.

Accidente de tránsito que involucró un tráiler, un camión liviano y cuatro sedanes en el trébol de Vista Hermosa,, zona 15. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PLI

Cuestión cultural

El portavoz de la Dirección de Seguridad y Protección Vial (Provial), Juan Carlos Aquino, coincidió en que una gran cantidad de accidentes ocurre por el exceso de velocidad, aunque también por el cansancio con el que manejan los pilotos del transporte de carga.

No obstante, Aquino indicó que, en el percance ocurrido en Nahualá, el área no estaba señalizada y el grupo de pobladores estaba sobre la carretera “invadiendo el lugar” de circulación de los vehículos, como suele pasar en casi todos los sucesos en los cuales la gente se aglomera para curiosear.

Añadió que la ruta Interamericana está clasificada como una vía rápida, en donde el límite de velocidad es de 90 kilómetros por hora, por lo cual la ley no permite la colocación de túmulos, puesto que esto puede generar accidentes.

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“Son cuestiones de responsabilidad de pilotos como de peatones. Nos falta mucha cultura vial, las personas irrespetan las normas de tránsito”, concluyó el portavoz.

Rony Mendoza, presidente de la Gremial de Pilotos del Transporte Pesado, indicó que no solo es la velocidad la razón de los percances. Por ejemplo, citó que la Policía de Tránsito es la primera que debería llegar al lugar de los percances para evitar la aglomeración de personas, también a que la señalización en las carreteras es “pésima”.

“Puede ser una mezcla de responsabilidad y un abuso de la velocidad, pero si las autoridades no hacen su trabajo esto va a seguir pasado”, advirtió Mendoza.

Respecto al abuso de velocidad de algunos conductores del transporte de carga, Mendoza afirmó que los pocos radares que hay se utilizan mal, ya que los agentes muchas veces los utilizan para pedir sobornos.

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