Renap registra menos nacimientos a raíz de la pandemia

Sectores sociales opinan que falta de registro de recién nacidos no solo viola sus derechos humanos, sino que dificulta el control de su salud.

Una comadrona atiende a una mujer en Huehuetenango, departamento donde estas atienden el 80% de los partos, según datos del Osar. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
Una comadrona atiende a una mujer en Huehuetenango, departamento donde estas atienden el 80% de los partos, según datos del Osar. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

A raíz de la llegada de la pandemia del nuevo coronavirus a Guatemala miles de madres han dejado de inscribir a sus hijos en el Registro Nacional de las Personas (Renap), obligadas por las restricciones a la movilidad y la falta de transporte público, medidas ordenadas por el Gobierno para tratar de contener la enfermedad.

Sectores afirman que esto viola el derecho humano de los menores a tener una identidad. Y más que eso, la falta de esta puede ocasionar problemas, por ejemplo, para llevar un control de su vacunación e incluso la posibilidad de que sean tomados en cuenta para un beneficio social del Gobierno.

Las estadísticas del Renap son contundentes. De 211 mil 273 nacimientos que se registraron de enero a junio del año pasado, el número bajó a 135 mil 757 en los mismos meses de este año, 35.7% menos.

El año empezó con 39 mil 364 inscripciones en enero y para febrero bajó a 31 mil 980. Para marzo, cuando comenzaron las medidas restrictivas y el confinamiento, el número se desplomó 54%, y llegó a 17 mil 492.

Ya en abril, la caída fue más drástica y el número de estos registros se ubicó apenas en cuatro mil 613. En mayo y junio los números de inscripciones parecieron recuperarse, aunque no al nivel de los primeros meses del año.

La cantidad de registros de nacimientos también ha bajado considerablemente si se hacen las comparaciones interanuales. Así, entre marzo y junio pasados se inscribieron menos recién nacidos en comparación con esos meses del año pasado, bajas que van del 17% hasta el 85%.

Sí hay embarazos

“No puede ser que estos niños no existan y no puede ser que no hayan nacido porque los embarazos existían”, afirma Mirna Montenegro, directora del Observatorio de Salud Sexual y Reproductiva (Osar), oenegé que da seguimiento a los embarazos en niñas y adolescentes.

Montenegro cree que las dificultades para movilizarse por los horarios del toque de queda y la falta de transporte público son las causas de este declive de inscripciones de nacimientos, problema que se recrudece en el área rural puesto que en muchas aldeas los alcaldes comunitarios imponen sus propias normas y, por ejemplo, no dejan entrar ni salir a nadie para evitar contagios de covid-19.

Estas restricciones, de hecho, han impedido a muchas mujeres acudir a los centros asistenciales de Salud para sus controles médicos. Montenegro teme que esto pueda conducir a un incremento de la mortalidad materna y de los recién nacidos.

Reveló que, de acuerdo con una encuesta que levantó el Osar con 604 comadronas, el 80 por ciento de estas dijo que se ha incrementado la cantidad de partos que atienden, sobre todo en sus hogares, ya que muchas de las parteras son mayores de 60 años y no salen de sus casas. Eso hace que las embarazadas deban salir a buscar la atención de aquellas.

Madres adolescentes en Huehuetenango. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

 

De esa cuenta, la falta de registros en el Renap también puede obedecer a que las comadronas registradas en el Ministerio de Salud no cuentan con las boletas suficientes para registrar un nacimiento,  documentos que las madres utilizan después para inscribir a sus hijos en el Renap.

En algunas ocasiones la comadrona no ha podido o no ha querido salir para no arriesgarse a contagiarse, y aquellas que se han atrevido a llegar hasta un puesto o centro de Salud en busca de estas boletas se han topado con que no son atendidas porque el personal “está viendo lo del covid-19”, aseveró Montenegro.

“Estos niños no están teniendo el derecho de existir y se verán afectados por el tema de vacunas e incluso con todo lo que tiene que ver con los programas sociales”, subrayó.

El Estado debe garantizar derechos

El defensor de la Niñez de la Procuraduría de los Derechos Humanos, Luis de León, lamentó que el Estado no pueda garantizar el derecho a la identidad de la totalidad de niños y niñas que han nacido durante la emergencia por el covid-19, y señaló que el Renap debería acercarse a las mujeres, quizás mediante jornadas de registro móvil e incluso por teléfono para registrarlos.

Aunque reconoce que ninguna institución estaba preparada para responder al comienzo de la pandemia en Guatemala, y espera que a casi cinco meses después del primer caso del virus ya hayan adecuado el procedimiento de registro “en especial el Renap, porque su acción no para”.

Las comadronas han visto incrementado su trabajo a raíz de la pandemia. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

 

Coincidió en señalar que la falta de un registro puede afectar otros derechos del infante como la atención en los centros de Salud, aunque el acceso a estos debería ser universal.

“Las comunas y Salud deben involucrarse. El problema es que el tema de niñez lo ven de forma aislada, cada quien con sus propias responsabilidades, pero en estos momentos deben pensar en forma articulada para garantizar los derechos de los niños y niñas”, concluyó De León.

El Ministerio de Salud respondió que, de acuerdo con el Sistema Integral de Atención en Salud de esa cartera, al tener contacto con una embarazada en el servicio de Salud se le informa y orienta acerca de qué debe hacer para inscribir a sus hijos en el Renap.

“Lamentablemente en algunas oportunidades las oficinas del Renap municipales y algunas ubicadas en hospitales no tienen horarios normales de atención como parte de las medidas de prevención ante la pandemia”, refirió la oficina de Comunicación.

El Renap por su parte respondió, por medio de su oficina de Comunicación, que sí es viable llevar a cabo jornadas de identificación para la inscripción de nacimientos en áreas específicas a través de unidades móviles, coordinadas por su departamento de Prevención y Erradicación del Subregistro.

Sin embargo, es necesario que las comunidades, por medio de autoridades locales o líderes comunitarios, las soliciten y especifiquen qué día y a qué hora se puede efectuar, puesto que “el Renap no actúa de oficio”.

“La importancia de las unidades móviles radica en el acercamiento de los servicios que presta el registro civil de las personas a población proclive a la falta de documentación, puesto que reside en áreas remotas del país o en zonas fronterizas, en las cuales no existe infraestructura u otros aspectos de logística, que faciliten una adecuada prestación del servicio”, subrayó el Renap.

Una niña cargas a su hijo en un área rural de Huehuetenango., Las niñas y adolescentes que ya son madres enfrentan mayores desafíos para inscribir a sus hijos en el Renap. (Foto: Osar)

 

Viejos problemas

El Osar recordó que la pandemia del nuevo coronavirus ha recrudecido viejos problemas que padece el país en cuanto a salud.

Por ejemplo, continúa la violencia sexual en contra de niñas y adolescentes que muchas veces culminan en embarazos. Y por la emergencia, a estas menores se les dificulta acceder a los servicios de Salud lo cual es más preocupante si los embarazos se complican.

Montenegro contó el caso de una menor de 13 años en Jacaltenango, Huehuetenango, a quien se le debía practicar una cesárea y la familia, no solo no contaba con los recursos económicos, sino que no ­se atrevía a llevarla hasta la cabecera departamental, que está a siete horas de camino, por temor a contagiarse de covid-19.

Finalmente con el apoyo de Osar localizaron una clínica en San Pedro Necta, donde la menor de edad tuvo a su bebé. El procedimiento costó alrededor de Q3 mil.

“Pasamos un par de días buscando qué hacíamos con ella. ¿Y las que no tienen ese apoyo? Es algo tan triste, nosotros apoyamos con algunos insumos y víveres a las niñas embarazadas, porque ni siquiera mascarillas tienen en sus comunidades ¿Cómo es esto posible?”, cuestiona Montenegro.