Repunte del dengue rebasa la capacidad estatal

Los casos se dengue siguen al alza en el país, los pacientes con el virus ya superan los 28 mil, y es Huehuetenango el departamento más afectado, donde los encargados de Salud ya no tienen fondos para paliar la crisis.

La fumigación es el último paso en el protocolo para erradicar el mosquito que contagia el dengue. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
La fumigación es el último paso en el protocolo para erradicar el mosquito que contagia el dengue. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Pese a medir 15 milímetros, el zancudo Aedes aegypti tiene en jaque a los guatemaltecos. Es el principal vector del virus que causa el dengue y ya enfermó a 28 mil 338 personas este año, según la cifra oficial hasta el 7 de septiembre, según el Ministerio de Salud. Los fallecidos suman 43.

La propagación de la enfermedad ha llegado a calificarse como una epidemia por expertos en el tema, razón por la que el ministro de Salud, Carlos Soto, estableció alerta roja epidemiológica. Esta crisis ya comenzó a agotar los recursos del Estado para combatir el mosquito.

Este año hay un incremento del 487% de casos comparado con el mismo período del 2018, cuando se reportaron 3 mil 420 personas con la enfermedad que recibieron asistencia dentro del sistema de salud pública. Uno de cada dos enfermos oscila entre 5 y 9 años.

Al ver el incremento por tasas, en el 2018 se contaban 20 personas con el virus por cada 100 mil habitantes, ahora se cuentan 113 por la misma cantidad de guatemaltecos. La tasa de letalidad en el país es de 0.22%, que es mayor a la que se registra en las Américas, que es del 0.05%.

La tendencia del incremento de casos comenzó a partir de la segunda semana de mayo, que coincide con la temporada de lluvia, según reporte del Ministerio de Salud.

El caso de Huehuetenango

Es Huehuetenango el departamento donde el virus se ha esparcido con más rapidez. El año pasado a esta fecha se contaban 34 enfermos, y según el médico Johnny Villatoro, director del área de Salud del departamento, este año van 2 mil 967 casos.

La cifra solo incluye a los pacientes reportados por los servicios de salud pública, y podría aumentar otros 900, de personas que han acudido a clínicas privadas. Muertes se cuentan seis.

La tendencia de casos ha sido al alza, y el inconveniente es que el presupuesto asignado para el programa de vectores, encargado de combatir la propagación del mosquito, ya se agotó, pues desde el 2003 no se presentaba una emergencia como esta.

En las bodegas ya no hay existencia del producto Vectorcide, el químico que utilizan para hacer las nebulizaciones o fumigación. El área de salud de Huehuetenango ya no tiene el líquido para erradicar el mosquito en los hogares de esa manera, aunque Villatoro señala que este paso es el último en el protocolo, primero debe hacerse un trabajo de deschatarrización, colocar larvicida en los depósitos de agua y el último recurso es fumigar.

Sin embargo, la situación preocupa a los pobladores que ya han ofrecido aportar el químico para que no se suspenda la medida.

Rubli Mérida, presidente del Consejo Comunitario de Desarrollo (Cocode) del municipio de La Democracia, dice que han pedido a las autoridades de Salud del lugar que fumigen las casas, pues la proliferación del zancudo es alta.

Los pobladores no han recibido respuesta a su solicitud y ante la falta de Vectorcide han ofrecido colaborar con la compra para continuar con la nebulización. Menciona que solo se hizo una fumigación -hace dos meses-, cuando el protocolo de Salud establece que son tres para frenar la propagación del vector.

“El pueblo está dispuesto a poner los químicos, lo que queremos es que pongan las bombas y el personal”, refiere una vecina de La Democracia. “Hay mucho niño enfermo, mucho zancudo y no hemos recibido apoyo por el personal de Salud”, agrega.

Hace dos semanas, cuenta, en el centro de salud la fila de personas en busca de atención por síntomas de dengue era larga e incluso se observaba a la población que demandaba el servicio hasta horas de la madrugada.

Jaime Quiñónez, médico experto en salud pública y residente del municipio de Jacaltenango, indica que al no seguir con el procedimiento establecido -tres nebulizaciones seguidas- existe el riesgo de que el insecto cree resistencia al Vectorcide y sea más difícil eliminarlo.

Jacaltenango es uno de los municipios de Huehuetenango con más casos. Quiñonez señala que el número de pacientes con dengue comenzaron a incrementarse en marzo pasado y que alrededor del 40% de la población ya ha sido infectada con el virus. En el municipio hay 37 mil 171 habitantes, según el último censo.

A su criterio, el Ministerio de Salud ha dejado de hacer las acciones que le corresponden para eliminar el zancudo, pues este es un trabajo que debe mantenerse en el tiempo y no solo cuando hay incremento de casos, como ocurre este año.

Además, los trabajadores del programa de vectores no tienen ni la indumentaria ni equipo ni químicos para fumigar, dice: “los están enviando a la guerra sin armas”.

Un miembro de dicho programa confirma que ya desde hace mes y medio no tienen Vectorcide para las fumigaciones, pero a esto se suma que el equipo está en mal estado. “Las bombas que usamos tienen 12 años, son eléctricas, ya no sirven y tiran rafas de fuego, ha costado trabajar así”, refiere el trabajador.

Tampoco tienen el uniforme que se requiere para hacer su labor, el cual los identifica como miembros del programa. Al no contar con este se les dificulta ingresar a áreas que son conflictivas, como la región Huista.

El personal que hay en el programa es insuficiente para cubrir todo el departamento, indica. Una brigada de seis personas tiene que cubrir hasta ocho departamentos y se encarga de implementar todo el protocolo, que va desde la deschatarrización, la abatización y la fumigación. “No nos damos abasto. Esta situación se nos fue de las manos”, reconoce.

Otro de los inconvenientes, refiere, es que el personal de salud no está capacitado para distinguir un caso de dengue clásico de uno hemorrágico, lo cual complica el diagnóstico y el tratamiento.

A lo que se suma que la capacidad de los centros asistenciales para atender a la población es insuficiente, razón por la que pobladores han tenido que buscar la atención médica en clínicas privadas, casos que no se reflejan en las cifras oficiales.

 

  • Sin presupuesto para combatir el dengue 

Johnny Villatoro, director del área de Salud de Huehuetenango, departamento con más reporte de casos con dengue, menciona que ya se agotaron los fondos que tenían dentro del programa de vectores para el combate del zancudo que contagia el virus.

Mientras los fondos llegan realizan todas las acciones que establece el protocolo para controlar la situación, aunque ya no tienen el químico que se usa para fumigar las casas.

Ante la crisis del dengue que atraviesa el país ¿cuál es la situación de Huehuetenango?

La tendencia está al alza, tenemos acciones específicas para resolver la situación; lamentablemente es un caso que no se había presentado desde el 2003.

Ya hablamos de una epidemia, razón por la cual el Ministro de Salud hizo referencia a esa situación y elevó la alerta de naranja a roja a nivel de país.

Huehuetenango es uno de los departamentos más impactados, derivado de las condiciones de pobreza. Recordemos también que del lado fronterizo (con México) es poca la respuesta que tenemos, pues el vector ha estado con ellos desde tiempo antes.

¿Cuántos casos de dengue se reportan en el departamento?

A través del Sistema Gerencial de Salud (Sigsa) van 2967 casos, hay que aclarar que son los reportados a través del Ministerio.

Aún no tenemos datos de sanatorios privados y laboratorios clínicos particulares, que también están haciendo diagnósticos. La semana pasada les pedimos que comenzaran a referirnos información los jueves para estar mejor informados.

Entonces, ¿cuántos casos se estarían añadiendo a la cifra que reporta el Sigsa?

Entre 600 y 900 casos, es un estimado.

Vecinos de La Democracia y Jacaltenango se quejan de que el Ministerio de Salud solo llegó una vez a fumigar sus casas.

El protocolo indica que son tres fumigaciones continuas cuando se tiene sospecha del vector, y antes de que inicie la epidemia. En este caso que ya tenemos el vector instaurado, que ya hay gente contagiada, la fumigación es la última estrategia.

La nebulización es preventiva. No curativa. Son necesarias, pero es la última estrategia que como ministerio ejecutamos.

¿Qué acciones realizan para contrarrestar la situación? 

Comentamos la situación a nivel de Codedes, activamos el comité de operaciones de emergencia para que a través de los alcaldes municipales y líderes comunitarios tengamos un grupo frontal del combate directo al dengue.

Las acciones que estamos teniendo para eliminar el vector es la deschatarrización y la abatización – químico que se deposita en el agua para evitar el crecimiento de las larvas-. También, el patio seguro, una estrategia para sensibilizar a la población y que esté consciente de que por más que llegue la brigada de vectores y reciban inmunización, si tienen vertederos y depósitos de agua sin ningún tipo de higiene en sus casas, es obvio que tendrán criaderos y allí mismo se van a contagiar.

Pero ¿tienen existencia los insumos para hacer las nebulizaciones?

Ya lo terminamos. El problema es que como Ministerio tenemos un rubro presupuestario para paliar este tipo de situaciones, pero como no habíamos tenido epidemias así desde el 2003, ese rubro ya se terminó. Ahora nos corresponde ejecutar todas las maniobras pertinentes, en cuanto a la apertura presupuestaria, para adquirir más Vertorcide -líquido utilizado para fumigar-.

Ya se agotó, por lo menos en Huehuetenango. A nivel nacional cada quien responde por su departamento.

¿Cuánto presupuesto tenían asignado para el programa de vectores?

Casi Q98 mil, para todo lo que es vectores. Esto ya se ejecutó al 100%, ahora nos corresponde hacer las modificaciones presupuestarias para buscar más presupuesto y poder suplir esta necesidad. Ya hicimos el requerimiento a nivel del Ministerio de Salud.

¿Representa algún riesgo el ya no tener más fondos para combatir el zancudo?

No, porque tenemos un plan de intervención. Como médicos, como salubristas, tenemos protocolos de vigilancia, estrategias previamente establecidas, procedimientos clínicos que agotamos. No estamos de brazos cruzados. Ponemos a funcionar todos los protocolos que en ley competen, e involucramos a las instituciones para que participen y resolver la situación a la que nos enfrentamos.

Y no tener químicos para fumigar ¿no repercutiría en que haya más casos con dengue?

No, y como repito no es lo prioritario. Primero tendríamos que llegar a las casas, ir a colocar el abate al agua para que no se reproduzcan larvas. Haríamos todo el proceso de deschatarrización, ya cuando hemos ejecutado todas esas acciones, y sí pese a ello aún hay zancudos circulando, allí procederíamos a la fumigación.

¿Tienen suministro de abate?

Sí, hasta julio del 2020.

Los vecinos de La Democracia y Jacaltenango ofrecen contribuir con la compra del químico para que fumiguen sus casas.

El Código de Salud establece que no podemos recibir algún tipo de dádiva, o cuestión económica para comprar químicos o lo que al ministerio le corresponda.

En Huehuetenango ¿cuántas personas hay asignadas para el programa de vectores?

En la brigada hay 78 personas, pero vamos a asignar la misma función que tiene el personal de vectores a los inspectores de saneamiento ambiental, a los técnicos de salud rural, y al personal de digitadores y educadores para que apoyen las actividades vectoriales.

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