Sexting alcanza a uno de cada siete niños

Uno de cada siete menores de 18 años puede estar involucrado en sexting, una práctica que consiste en el envío de mensajes sexuales, erótico o pornográficos a través del teléfono inteligente. 

El sexting es una práctica que cada vez alcanza más a niños y adolescentes. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
El sexting es una práctica que cada vez alcanza más a niños y adolescentes. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

La cifra fue dada a conocer este miércoles durante el VII encuentro de Maestros Enlace, en el que participaron alrededor de 500 docentes del país, cuyo objetivo fue capacitar a los educadores sobre los peligros que los menores pueden encontrar en internet y el uso de redes sociales, para que sirvan de guía a padres de familia y a los estudiantes para enfrentar el problema.


Los datos también revelan que 1 de cada 4 jóvenes ha recibido contenido sexual a través del internet. Esta práctica, al igual que el grooming -acciones emprendidas por un adulto para acosar y abusar sexualmente a un menor, el acercamiento se da a través de internet- y el chantaje sexual, se convierten en instrumento para llegar a delitos como actividades sexuales remuneradas con personas menores de edad, que, según datos de la Secretaría contra la violencia sexual, explotación y trata de personas (Svet), hasta septiembre de este año se cuentan 23 denuncias.

Otro de las faltas en los que se puede incurrir es la producción de pornografía de personas menores de edad, que registra ocho denuncias, y la comercialización o difusión de pornografía de personas menores de edad, 31.

Exposición en la red

El tiempo promedio que un menor dedica a navegar en internet es de tres horas, según un estudio que Unicef y Fundación sobrevivientes llevaron a cabo entre 400 niños, niñas y adolescentes. De ese grupo alrededor del 47% tenía acceso a la red social Facebook, en tanto que en el tema de mensajería instantánea el 44% utilizaba Whashapp.

Un 58 % de los padres desconocía si su hijo había sufrido de algún tipo de delito cibernético, y un 70% ignoraba las técnicas para engañar y seducir a los menores en la web.

Debido a cifras como estas, Isa Mirón de Toriello, directora ejecutiva de Enlace, señaló que es importante que los padres apoyen a los menores en el uso de la tecnología y las redes sociales para su beneficio.

Entre las recomendaciones que hizo a los adultos está limitar el uso del internet a los menores. “Cuando están usando las redes sociales más de cuatro horas al día allí algo está mal, está titilando un semáforo de que estamos cayendo ya en una adicción”, señaló.

Mirón manifestó que existe el riesgo que durante este tipo en la red los menores se topen con imágenes inapropiadas. “En Estados Unidos, más del 90% de los niños a los 10 años ya han visto pornografía”, indicó.

Ellos también están expuestos a depredadores que buscan a personas vulnerables para engañarlos, y hasta presionarlos para enviar fotografías comprometedoras. “Si la envían, no hay viaje para atrás, es como un polvorín, es una imagen que se va a ver el mundo entero, eso puede afectar la autoestima, y el día de mañana la reputación de la persona”, agregó.

Le experta también sugirió que los padres fomenten lazos de confianza con sus hijos, para que ellos no teman hablar si encuentran en la red alguna imagen inapropiada y enseñarles cómo bloquearlas. “La idea es que ellos sepan que esas imágenes los llevan a un peligro. El niño no tiene el criterio de saber qué es bueno y qué no, por eso hay que supervisarlo”, dijo. 

Alerta

El uso de teléfonos inteligentes puede volverse una adicción, según estudios diez días del uso descontrolado de tecnología bastan para volverse adicto.

Cuando se cae en este patrón, Mirón mencionó que el niño cambia de humor, ya no disfruta lo que hacía antes, su estado de ánimo no es el mismo, se muestra irritado, agresivo, se aisla, baja el rendimiento escolar.

Caso real

Óscar Gil, tiene nueve años de trabajar como docente en la escuela oficial urbana mixta jornada vespertina de Sumpango, reconoce que la tecnología está inmersa en todas las áreas y la educación no es la excepción. Sin embargo, hay peligros a los cuales los menores están expuestos, por lo que la supervisión de los adultos en el uso de la computadora o teléfonos inteligentes es necesario. 

“La desintegración familiar no es solamente no convivir en una sola casa, sino también el no convivir estando juntos en una mesa. Estamos en un momento familiar y todos con el teléfono en la mano, eso hay que irlo trabajado”, mencionó.

Recordó el caso de un niño de su municipio cuya fotografía se volvió viral en las redes sociales. Lo que era una broma de amigos se convirtió en bullying cibernético. La situación afectó la autoestima del niño, al punto que salir a la calle se volvió una tortura para él. Los padres debieron intervenir para parar el problema.

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