Silencio en sepulturas en tiempos de coronavirus

Por salubridad, la cartera de Salud restringió aglomeraciones durante sepelios en los cementerios de todo el país, para evitar contagios de coronavirus.

Previo a la sepultura familiares de un muerto abren la ventanilla y ven por última ocasión de su ser querido en el cementerio La Verbena, en zona 7. (Foto Prensa Libre: Carlos Hernández)
Previo a la sepultura familiares de un muerto abren la ventanilla y ven por última ocasión de su ser querido en el cementerio La Verbena, en zona 7. (Foto Prensa Libre: Carlos Hernández)

En el cementerio La Verbena hubo este viernes cinco sepelios en total silencio, con pocos acompañantes, sin mariachis ni cánticos para despedir a los difuntos. Todo fue muy breve y sin expresión de sentimientos por la restricción que ha provocado la pandemia del coronavirus.

A las 13 horas, en la entrada al camposanto, un grupo de personas no comprendía por qué estaba restringido el ingreso para inhumar a Sabino Pérez, de 85 años. Tuvieron que esperar más de media hora en lo que conseguían mascarillas para, cumpliendo con las normas de higiene, participar en ese último adiós.

Pero no todos ingresaron al cementerio. En la entrada un letrero advierte de que solo 10 personas pueden acompañar el sepelio. En el caso de Sabino Pérez, solamente sus hijos pudieron despedir sus restos, y los demás acompañantes se quedaron afuera.

En la sepultura de Sabino, a las 14.20 horas, aún tuvieron tiempo los familiares de hacer una oración y darle el último adiós. El acto fue breve y el féretro de madera se trasladó de la capilla al nicho de la galera tres del cementerio.

Los sepultureros usaron una máquina montacargas para elevar el féretro y sellaron el nicho. Esa fue la última vez que la familia Pérez vio el ataúd de Sabino. Todo pareció ocurrir en un pestañeo, pues fueron 20 minutos.

Los familiares de Sabino aún no se habían retirado cuando dos personas bajaron de un  vehículo funerario el féretro de Emérita Peña. Al igual que en la anterior sepultura, solo participaron 10 personas.

Personal del cementerio y comerciantes de flores observaban los enterramientos y, en comparación con las inhumaciones habituales, estas les parecían “frías y con sentimientos atados”.

Seis personas cargan el féretro de Sabino Pérez y lo trasladan al nicho en que fe sepultado en e camposanto La Verbena. (Foto Prensa Libre: Carlos Hernández)

Gloria Lique lleva 20 años de vender flores adentro del cementerio La Verbena ,y expuso que desde el martes último los entierros son breves y sin aglomeraciones.

“Es triste despedirse así de un ser querido. Los mariachis dejaron de venir y no hay música, ni cantan el himno Más allá del Sol para despedir a los muertos. Si bien les va las familias pueden orar antes de la sepultura y nosotros solo miramos porque nuestras ventas cayeron”, lamentó Lique.

A las 15 horas ya estaban inhumados Bryan Vinicio Rodríguez y Adán Ramos, pues todo fue rápido; el personal de Salud y de la administración del cementerio apresuraban a los sepultureros.

“Todo se hace rápido para evitar que la gente se exponga por esa enfermedad”, explicó un sepulturero del camposanto.

Al salir del cementerio, los familiares de los inhumados se miraban con desconsuelo, ya que el último adiós los dejó inconformes.

Sepultureros terminan de sellar un nicho ante la mirada de 10 personas que despidieron a su ser querido. (Foto Prensa Libre: Carlos Hernández)

La última sepultura de la tarde de este viernes fue la de Elías Benjamín de León, cuyo féretro fue cargado por cuatro hombres y llevado lentamente desde la capilla del cementerio.

Cinco metros antes de llegar a la galera de inhumación colocaron el ataúd en dos apoyos mientras se preparaba el montacargas. Los familiares de Elías aprovecharon para abrir la ventanilla del féretro y verlo por última vez.

Tres minutos después el montacargas estaba listo y se cerró la ventanilla. Elías fue elevado al nicho en el que fue inhumado en cuatro minutos. Por último, dos coronas de girasoles fueron colocadas en el nicho que fue sellado con ladrillos y cemento.

La emergencia por el coronavirus alteró la manera tradicional de los entierros en Guatemala y es incierta la duración de este emergencia.

Personas que ingresaron al cementerio La Verbena fueron evaluadas por personal de Salud por síntomas de coronavirus. (Foto Prensa Libre: Carlos Hernández)
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