Trabajos inconclusos en el Conservatorio Nacional de Música

El Conservatorio Nacional de Música recibió un donativo de Q3.1 millones, que pudo haberse invertido en el remozamiento del edificio; pero eso no ocurrió. El establecimiento que alberga, de lunes a domingo, a tres mil personas y que en septiembre de este año cumplirá 61 años, solamente recibió algunas reparaciones por Q636 mil 529.05.

El donativo, sustentado en un acuerdo que elevó el techo presupuestario de los Servicios de Formación Artística,  tenía como fin primordial la remodelación del inmueble. Disminuyó, sin embargo, mes a mes.   Los recursos sirvieron para saldar la deuda pública, según el portal del Ministerio de Finanzas, explica Wálter Figueroa, experto del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales, quien ayudó a rastrear el destino de los fondos.

Fondos mermados

El 29 de abril del 2015 fue emitido el acuerdo gubernativo 14-2015, que autorizó la transferencia presupuestaria de Q3.1 millones de la Presidencia al Ministerio de Cultura y Deportes.
El renglón de Servicios de Formación Artística, a finales de abril, reflejó  una primera disminución a Q2.8 millones, según el Sistema de Contabilidad
 Integrada Gubernamental (Sicoin).
En mayo, bajó  a Q2.39 millones, y así de manera sucesiva los montos se redujeron hasta Q140 mil en diciembre.
“Hubo una gestión fuerte de las autoridades del Conservatorio y de la Orquesta Sinfónica para restaurar el edificio y aumentar los salarios a los músicos; pero al hacerse la adecuación del presupuesto, fueron a los primeros que se les aplicó la contención del gasto”, confió una fuente del Ministerio de Finanzas que pidió no ser citada.
Al renglón de Servicios de Formación Artística —que es de dónde sale la fuente para las reparaciones hechas en el Conservatorio Nacional— fueron asignados Q19.8 millones en el presupuesto del 2015. Las  modificaciones efectuadas con el monto del donativo  aumentaron el techo presupuestario a Q22.2 millones.
En agosto, la ejecución alcanzó solo el  37.5 por ciento. “Esto significa que tenían suficiente presupuesto para hacer reparaciones sin necesidad, incluso, de donaciones”, afirmó Figueroa.
El 4 de septiembre fue suscrito el contrato MCD-36-2015 entre la exviceministra de Cultura Clariza Lisbeth Castellanos y Marlyn Betzaí González, representante de la empresa Astrocorp, Sociedad Anónima, que ganó la licitación por Q636 mil 529.05, según el sistema de Guatecompras.

¿Sin fondos?

El contrato incluyó, entre otros arreglos, el de los techos y canales del auditorio, grietas, muros, bajadas de agua, cielo falso,  impermeabilización de losas. De tres fases que contemplaba el proyecto,  se concretó la primera, comentó el director del Conservatorio, Vinicio Quezada.
“Si solo se ejecutó una fase fue porque la remodelación se hizo en un año convulso en el que hubo tres vicepresidentes, y además todos los trabajos, por la antigüedad del edificio, se hicieron con criterios aprobados por el IDAEH y la municipalidad”, explicó Salvador Sandoval, asistente técnico de la Dirección de Formación Artística.
Sandoval justificó que se carecía del estudio completo para llevar a cabo el proyecto.  
El 2 de octubre fue aprobada la cotización por Q349 mil 863.60 para la reparación  de los servicios sanitarios, y fue adjudicada a la misma empresa, la que tuvo reparos de la Contraloría General, según el informe del 2015.    El concurso fue anulado por la resolución DGA 29-2015, por afectar el renglón presupuestario al dirigir la cotización, dos veces al mismo inmueble, en este caso el Conservatorio Nacional.  
Otra respuesta de por qué los fondos no se erogaron está en la improbación de ese concurso, que señala: “A partir de octubre del 2015, las máximas autoridades de las instituciones se abstendrán de suscribir o prorrogar contratos por servicios administrativos que excedan al ejercicio fiscal vigente”.
Dos de los tres corredores del Conservatorio lucen ahora un cielo termoacústico, pero las aulas tienen el mismo machimbre  desde que docentes entrevistados estudiaron ahí.  El mobiliario viejo no ha sido reemplazado, y algunos se resignan a que las viejas  puertas y ventanales sean cambiados y el agua no se filtre durante el invierno.