Jordán Rodas Andrade se propone trabajar contra la desigualdad

El recién pasado miércoles 19 de julio fui electo por el pleno del Congreso de la República como procurador de los Derechos Humanos de Guatemala, para el período comprendido entre el año 2017 al 2022.


La designación como magistrado de conciencia de este país, recaída en mi persona por el voto favorable de 131 diputados, de 133 asistentes, me compromete con el pueblo de Guatemala a cumplir con trabajo arduo, concienzudo y valiente, en la defensa de los Derechos Humanos de todos los guatemaltecos.

Guatemala vive una nueva época, una dinámica diferente a partir de abril de 2015, por lo que mis palabras deben ir seguidas de acciones una vez asuma el cargo.

Daré prioridad desde el primer día a los asuntos relacionados con la desnutrición crónica, la salud, la vida, migrantes, entre otros. La atención a los departamentos de Guatemala será prioritariamente atendida dentro de mi gestión; la capital no será descuidada, pero es tiempo también ya de voltear a ver las áreas olvidadas de nuestro país, en donde hay índices claros de violación a los Derechos Humanos, en particular de los niños, las mujeres y los adultos mayores. Para ello planificaré visitas periódicas a los departamentos, a las que convocaré a los señores diputados, en particular los distritales, para hacer una efectiva fiscalización de la situación de los Derechos Humanos con su acompañamiento.

Un propósito claro de mi administración e indispensable de atender es la formación en Derechos Humanos en el sistema educativo, desde la preprimaria hasta los posgrados, para lo cual convocaré a la brevedad a entes públicos y privados necesarios para poner en marcha las capacitaciones respectivas. Con ello busco permear las capas, no solo a partir del conocimiento teórico básico en la materia, sino más allá de ello, crear una cultura que coadyuve a eliminar la indiferencia entre hermanos.

El otro gran tema para la Procuraduría de los Derechos Humanos es el de Acceso a la Información Pública, siendo el ente rector del Estado en esa materia. Daré seguimiento a las bases ya sentadas y procuraré las mejoras que sean necesarias. La transparencia en la información de la administración pública es un asunto que no debe descuidarse.


La situación de los migrantes también será un objetivo claro de mi administración, tomando como base las causas de la migración, centradas en la falta de oportunidades en el país. La migración de las aldeas a las cabeceras departamentales, y de allí a la capital, es claro. Lo siguiente es la migración de nuestro país hacia otros países, fundamentalmente a los Estados Unidos de América. Para ello trabajaré de la mano con el Ministerio de Relaciones Exteriores, habiendo hecho ya la propuesta respectiva a su titular, para que dicho ministerio cuente con un espacio físico en nuestras oficinas de cada auxiliatura departamental, a efecto de coadyuvar con la documentación de nuestros connacionales, quienes al irse del país, fundamentalmente por razones económicas, lo hacen sin documentos.

Los habitantes de este país deben estar confiados de que al asumir el cargo seré un procurador imparcial y proactivo, especialmente cercano a la población; desarrollaré una gestión objetiva y de acompañamiento a todos los colaboradores de la institución y a todos los sectores de la población, sin interferir en el quehacer de los órganos, entes o personas que tienen bajo su responsabilidad ejecutar temas específicos, como lo es el Instituto de la Defensa Pública Penal, el Ministerio Público, la Procuraduría General de la Nación, cada uno de los organismos del Estado y demás.

Quiero manifestar mi irrestricto respeto al quehacer de la Cicig y del Ministerio Público en la lucha contra la corrupción, actividad que a ellos les es pertinente; asimismo, a todos los entes públicos nacionales quiero manifestarles que dentro de mis atribuciones seré mediador en todos los temas que atañen a la Procuraduría de los Derechos Humanos. A la Comunidad Internacional, les manifiesto el agradecimiento de nuestro país en toda la colaboración, que mediante nuestros resultados, nos proporcionen.

El equilibrio en temas controversiales, como la pena de muerte, el aborto, el derecho de manifestación y de libertad de locomoción, la consulta a pueblos indígenas, entre otros, puede rediseñarse en una balanza de diálogo y mediación; además pueden buscarse soluciones compatibles que permitan evitar la confrontación y más que ello, que eviten poner en riesgo la vida de nuestros hermanos guatemaltecos.

Las reformas constitucionales, desde mi perspectiva como profesional y a partir del 20 de agosto, como Procurador de los Derechos Humanos, son necesarias. Sin embargo, debe replantearse el camino para cambiar las metodologías y buscar los consensos que les den legitimidad, además de fuerza legal.

Finalmente deseo manifestar que es tiempo ya de que la Procuraduría de Derechos Humanos se convierta en un ente del Estado de Guatemala, para los guatemaltecos, y que recupere la credibilidad y la confianza de todos.

Este ente, en mi gestión, no será uno que vele por los derechos de los delincuentes, sino por los derechos de los guatemaltecos de bien y los derechos humanos de todas las personas.

Soy un hombre nacido en Quetzaltenango, en donde he trabajado, vivido y he formado mi familia; paso de ser un líder estudiantil del Centro Universitario de Occidente (Cunoc) de la Universidad de San Carlos de Guatemala, para convertirme en el Procurador de los Derechos Humanos, teniendo como marco referencial la Constitución Política de la República de Guatemala, los tratados internacionales en materia de Derechos Humanos ratificados por Guatemala y la normativa nacional.

Mi compromiso con Guatemala es el de cumplir con ética, imparcialidad y vida el cargo para el que fui electo.

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