Coronavirus: prisiones de ICE son un riesgo inminente para migrantes detenidos

Se estima que más de 38 mil personas, la mayoría por cargos no criminales, continúan detenidos en prisiones de ICE, cuando el covid-19 se extiende a gran velocidad por todo EE. UU.

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Las denuncias por hacinamiento en centros de detención son constantes. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
Las denuncias por hacinamiento en centros de detención son constantes. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

El coronavirus ya está presente en los centros de detención a cargo del servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, en inglés). Desde el pasado 30 de marzo cuando se reportó el primer caso positivo de un preso de una cárcel del condado de Bergen, Nueva York, a la fecha ya suman 72 infectados.

Además, también se reportan el contagio de 19 empleados en ese lapso; es decir, en 14 días se produjo un promedio de 6.5 contagios diarios en las prisiones de ICE.

Aunque esta agencia del Departamento de Seguridad Interna de EE. UU. asegura que aplica los protocolos dictados por los Centros  para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC en inglés), y cuando se detecta una infección se aísla a las personas que tuvieron contacto con el portador del virus y se monitorean constantemente, grupos de derechos humanos aseguran que estas prisiones, por lo regular sobre pobladas, son una bomba de tiempo, y los migrantes están en primera línea del contagio.

Guatemala reporta que del total de casos positivos de covid-19, tres son de migrantes que ingresaron deportados el pasado 26 de marzo desde Mesa, Arizona, donde presumiblemente habrían contraído la enfermedad. No mostraron síntomas cuando partieron ni cuando arribaron al país, sino hasta días después de estar en sus comunidades.

Aparte, otros tres migrantes guatemaltecos contagiados permanecen en prisiones de Arizona, Pensilvania y Nueva Jersey. ICE no proporcionó la nacionalidad de 53 contagiados, aunque dicha información fue requerida.

Hacinamiento

 

Algunos migrantes han expresado su temor a contraer la enfermedad si permanecen en los centros de detención.

El medio Mississippi Free Press publicó la semana pasada la historia del guatemalteco Diego Carrillo, de 65 años, quien fue detenido en agosto pasado en una serie de redadas que ICE efectuó en varias ciudades del estado, y quien frente a un juez afirmó que siente miedo de morir en prisión.

Se calcula que 38 mil personas permanecen en detención en centros a cargo de ICE. (Foto Prensa LIbre: Hemeroteca PL)

 

“La atención médica aquí -en el centro de detención- es terrible. Cuando uno de nosotros tiene dolor de cabeza o fiebre, el personal médico no nos proporciona medicamentos. Simplemente nos ignoran. Esa es mi preocupación, que si caigo enfermo no harán nada”, aseguró Carrillo, según recoge el medio en su versión digital.

De acuerdo con ese testimonio, en una habitación grande del Correccional de Richwood, ubicado en Luisiana, duermen 66 personas en literas triples y todos los hombres comparten baño, duchas y los cuatro teléfonos que están a su disposición.

“Los centros de detención son una bomba de tiempo para el contagio del coronavirus y de muerte porque son lugares en donde no hay acceso a atención médica adecuada”, aseveró Guillermo Castillo, guatemalteco de la organización Cooperación Migrante.

Castillo considera que los migrantes en estos lugares son quienes están en mayor riesgo, razón por la cual organizaciones han hecho el llamado a los migrantes para que firmen su deportación y que “huyan de EE. UU.” aunque sea a México, ya que se anticipa que las prisiones habrá una crisis difícil de controlar.

Exigen su liberación

 

Ante el inminente peligro de contagio que corren los migrantes, grupos por derechos humanos y hasta un conglomerado de médicos exigen al Gobierno de EE. UU. que libere a los detenidos que permanecen en cárceles a cargo de ICE,  ya que, aseguran, se ven expuestos al virus en condiciones de hacinamiento y con escaso personal médico.

Se calcula que más de 38 mil migrantes están en estas prisiones, muchas de las cuales son manejadas por contratistas privados.

Organizaciones apuntan a que una gran mayoría se encuentra por faltas administrativas y no poseen cargos criminales, por tal razón, afirman que deben ser liberados por razones humanitarias.

Vista de un centro de detención de la Patrulla Fronteriza. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

 

“La gran mayoría de los migrantes bajo custodia de ICE no han cometido ningún delito y no representan una amenaza para nuestra comunidad”, expuso Dylan Corbett, director ejecutivo del Instituto Fronterizo Esperanza que funciona en la ciudad de El Paso, Texas.

Para el activista, mantener a los migrantes y solicitantes de asilo en prisión cuando la pandemia ya se ha instalado en EE. UU. “representa un claro y real peligro para la salud de los migrantes, los agentes fronterizos y la comunidad en general.

El Centro de Recursos Centroamericanos (Carecen) considera que los centros de detención pueden ser lugares masivos de contagio, ya que hay una alta probabilidad de adquirir el covid-19, por esa razón han insistido en que la medida humanitaria urgente es permitir la libertad de los detenidos para que sus casos migratorios se resuelvan más adelante.

Abel Núñez, director ejecutivo de esta organización, precisó que los propios migrantes en algunos centros de detención han hecho huelgas de hambre para “implorar” que los liberen, aunque no se detenga su caso de deportación, puesto que lo único que desean es resguardarse del virus.

Coincidió en que la gran mayoría de los migrantes que siguen detenidos no representan un riesgo para la seguridad pública porque “no son criminales ni son violentos”.

Una persona es ingresada a un hospital en Nueva York, el estado más golpeado por la pandemia del covid-19. (Foto Prensa Libre: AFP)

 

“El riesgo de contagio es elevado y no solo de los inmigrantes porque en las cárceles no puede haber un distanciamiento entre ellos y las cárceles no tienen capacidad médica”, subrayó Núñez.

Política

 

Lamentó que el presidente de EE. UU., Donald Trump, no tome con seriedad las recomendaciones médicas y que incluso las contradiga, en parte, porque está en su campaña de reelección y no se quiere mostrar débil ante su base electoral antinmigrante.

“No dejarlos salir es una decisión política porque contradice mucho de lo que dice la comunidad médica. Por eso le urgimos al presidente que los deje ir”, puntualizó Núñez.

En ese sentido, hace tres semanas un grupo de más de tres mil médicos firmó una declaración en la cual instaba a ICE a liberar a los detenidos bajo su custodia ya que las condiciones de detención “facilitan la propagación del virus y dificultan que los detenidos busquen atención médica”.

En la carta enviada a ICE, los médicos creen que las condiciones en las que están los presos, a la luz de la pandemia, no garantizan “un ambiente seguro y humano”.

El presidente de EE. UU., Donald Trump se resiste a dejar en libertad a los prisioneros bajo custodia de ICE. (Foto Prensa Libre: AFP)

 

Francisco Moreno, director ejecutivo de la Federación de Confederaciones Mexicanas, coincidió en que la mayoría de las personas en custodia de ICE son migrantes que han sido detenidos por cuestiones administrativas, por lo cual mantenerlos presos es algo “criminal”.

“Las cortes y autoridades deben entender que estamos en una emergencia y lo que antes era normal ahora ya no lo es -por eso- los que no tengan cargos criminales deben salir de esos lugares”, precisó Moreno.

Añadió que siendo los centros de detención lugares con poca atención médica y donde hay mucha gente recluida puede derivar en resultados fatales.

“Los estamos exponiendo y dejándolos morir solos a toda esta población que solo viene a EE. UU. a buscar una vida mejor”, subrayó.

La salud de los detenidos es prioridad

 

Sin embargo, ICE asegura que “la salud, el bienestar y la seguridad de los detenidos es una de las principales prioridades de la agencia”.

En una comunicación con Prensa Libre, detalló que “desde el inicio de los informes del covid-19 los epidemiólogos de ICE han estado rastreando el brote, actualizando periódicamente los protocolos de prevención y control de infecciones y emitiendo orientación al personal” para el manejo de la crisis.

Tres de los guatemaltecos que han dado positivo al covid-19 fueron deportados desde EE. UU. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

 

Agregó que ICE continúa la aplicación de los protocolos establecidos por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de EE. UU. para el manejo de enfermedades infecciosas.

“ICE está trabajando activamente con socios de salud estatales y locales para determinar si algún detenido requiere pruebas o monitoreo adicionales para combatir la propagación del virus”, puntualizó la agencia.

Suben contagios

 

El ritmo de la propagación del coronavirus en EE. UU. aumenta vertiginosamente. Hasta este lunes se registraban casi 600 mil casos positivos de los cuales más de 20 mil han fallecido.

La muerte también ha llegado a guatemaltecos en ese país. El Ministerio de Relaciones Exteriores (Minex) informó que 22 han perdido la vida a causa del covid-19, 18 solo en Nueva York.

Mientras tanto EE. UU. continúa deportando a connacionales, luego de que se suspendieran durante Semana Santa.

Este 13 de abril llegaron dos vuelos que en conjunto traían a más de 100 guatemaltecos deportados, y según el Minex se mantendrá un ritmo de dos aviones diarios.

En una comunicación con los medios, un portavoz de esa cartera precisó que EE. UU. se ha comprometido a “no trasladar a ciudadanos guatemaltecos que muestren síntomas de covid-19 durante los exámenes médicos realizados por sus autoridades”.

Además, al llegar a Guatemala, los retornados son chequeados de nuevo. Si ninguno presenta síntomas se les traslada  hasta sus departamentos de origen desde donde buscan sus municipios y aldeas. Todos deben pasar por un periodo de cuarentena obligatoria.

Si al menos uno de los retornados regresa con síntomas, se le hace la prueba de covid-19 y el resto se queda en un área específica del aeropuerto La Aurora en lo que se confirma o se descarta la enfermedad a la persona sintomática.