En 486 vuelos, EE. UU. deportó a 54 mil 547 guatemaltecos este año

El 2019 cierra como el año con la mayor cantidad de guatemaltecos que han sido deportados desde EE. UU.

Una familia que fue retornada de EE. UU. sale de la Fuerza Aérea de Guatemala, este viernes 2w7 de diciembre. Arribó en uno de los últimos vuelos de deportados del año. (Foto Prensa Libre: Erick Ávila)
Una familia que fue retornada de EE. UU. sale de la Fuerza Aérea de Guatemala, este viernes 2w7 de diciembre. Arribó en uno de los últimos vuelos de deportados del año. (Foto Prensa Libre: Erick Ávila)

Con la llegada de cuatro vuelos este viernes 27 de diciembre, se cerró el ciclo de deportaciones del 2019 desde EE. UU., en el cual; de nuevo, se rompió el récord de guatemaltecos que han retornado a suelo patrio expulsados de aquel país.

El Instituto Guatemalteco de Migración (IGM) dio cuenta de un total de 54 mil 547 connacionales que fueron deportados este año, de los cuales 44 mil 883 fueron hombres y seis mil 733 mujeres; además, ingresaron dos mil 931 menores de edad, el 41 por ciento niñas.

Así, por más de tres mil retornos, el 2019 superó al año pasado como el que más deportaciones hubo desde EE. UU. El 2018, a su vez, lo había hecho con el 2014.

  • Deportaciones en 10 años
AÑODEPORTADOS
201029,095
201130,855
201240,647
201350,221
201451,157
201531,443
201635,465
201732,833
201851,376
201954,548
TOTAL407,640

Voces relacionadas con el tema migratorio coinciden en que los factores que pueden explicar el aumento de las deportaciones son varios, aunque el fundamental está relacionado a las precarias condiciones de vida de los guatemaltecos, sobre todo del área rural.

Asimismo, guatemaltecos en EE. UU. reconocen que las políticas antimigratorias de la administración del presidente Donald Trump se han endurecido y ahora la persecución se han intensificado.

Prueba de ello es que las policía locales, en la mayoría de estados, colaboran con ICE (Administración y Control de Aduanas en inglés), agencia del Departamento de Seguridad Nacional encargada de hacer cumplir las leyes migratorias, y les entrega a las personas que detiene por faltas menores o violaciones a leyes que no tienen nada que ver con las de inmigración.

Algunos de los deportados regresaron al país con uniformes blancos y no hubo posibilidad de que se cambiaran antes de salir a la avenida Hincapié. (Foto Prensa Libre: Érick Ávila)

 

De esa cuenta, cada vez es más frecuente que a la Fuerza Aérea arriben guatemaltecos que tenían 5, 10, 15 y 20 años o más de vivir en EE. UU.

En su página web, ICE reconoce que para efectuar arrestos dentro de EE. UU. lleva a cabo “acciones policiales basadas en pistas impulsadas por inteligencia en comunidades” de todo el país. Fruto de esos operativos 143 mil 99 personas fueron detenidas ya dentro del país durante el año fiscal que terminó el 30 de septiembre pasado.

Mal año para los migrantes

 

El año que está por terminar se caracterizó por el aumento de las restricciones a la migración que impulsó EE. UU. con una serie de acuerdos firmados con México y Centroamérica casi de forma obligatoria ya que los países los aceptaron luego de que Trump amenazara con imponer aranceles a las importaciones.

“El 2019 fue más difícil. Se ha incrementado la represión en contra de la migración irregular, en lugar de la búsqueda de soluciones al problema estructural que lo provoca”, refirió Thelma Schaub, defensora de las Personas Migrantes de la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH).

Una mujer abandona las instalaciones de la Fuerza Aérea con uno de sus hijos en brazos, luego de haber retornado al país. (Foto Prensa Libre: Érick Ávila)

 

Para Schaub, el que las personas sigan migrando a pesar de todos los riesgos que se han publicado refleja que “las necesidades fundamentales para la sobrevivencia tanto del migrante como de sus familias no están siendo resueltas en Guatemala porque no hay las oportunidades para hacerlo”.

“Ellos ven la migración como su única solución. Mientas siga la pobreza, el alto índice de desempleo, la violencia y la necesidad de sobrevivir hace que la gente busque en otro lugar las posibilidades de sobrevivir”, aseveró.

Schaub añadió que con la migración forzada se violentan todos los derechos humanos. Por ejemplo, en el lugar de origen, el derecho a la alimentación y al empleo, mientras que en tránsito se viola la liberta de locomoción.

Finalmente, en los países de destino se violentan los derechos a la justicia y a un debido proceso.

 

“Fui abusado, no tenía que ser deportado”

 

Dentro de los guatemaltecos que arribaron en el último vuelo procedente de EE. UU. estaba José Xiscoc, que vivió durante 10 años en aquel país y quien aseguró fue abusado sexualmente mientras estuvo en custodia de ICE, por lo cual, afirma, no debió ser deportado porque nunca firmó su deportación voluntaria.

Añadió que al arribar a Guatemala intentó comunicar eso a las autoridades estadounidenses; sin embargo, lo ignoraron.

“Quiero que se entere todo el mundo -lo que ocurre en las prisiones de EE. UU.-, que hay mucha discriminación, aseveró Xiscoc, al salir de la Fuerza Aérea.

El migrante originario de Petén aseguró que intentará regresar a aquel país para solucionar su situación migratoria.

Un migrante se retira en moto luego de retornar desde EE. UU. (Foto Prensa Libre: Érick Ávila)

 

En ese sentido, contó que fue detenido el año pasado después de que salía de una fiesta y el vehículo en el que se conducía se averió lo que lo obligó a detenerse. Eso llamó la atención de unos agentes de la policía local de Pensilvania quienes lo detuvieron por conducir bajo efectos del alcohol.

Sin embargo, Xiscoc añadió que esa noche solo bebió una cerveza, por lo cual un juez lo dejó en libertad y le pidió que se presentara en tres audiencias a la corte.

Pero el incidente provocó que Xiscoc quedará en la mira de las autoridades de ICE quienes el 18 de mayo de este año lo esperaron afuera de su apartamento para detenerlo cuando se dirigía a su tercera audiencia ante la corte.

Xiscoc fue enviado a la prisión de York County, en el mismo estado, donde habría sido abusado. Explicó que su detención ocurrió 40 días antes de que recibiera respuesta a una apelación de solicitud de asilo que hizo en EE. UU., por lo que considera que su caso sigue abierto.

“A uno lo tratan mal”

 

Con una pequeña bolsa de malla en manos donde lleva sus escasa pertenencias, Lizandro López Cortés fue uno de los guatemaltecos deportados en los últimos cuatro vuelos del año que llegaron al país este viernes.

Este migrante de 41 años originario de Jutiapa llegó a EE. UU. en el 2010. Desde entonces trabajó en construcción, principalmente en remodelación de casas.

Solo este viernes 27 de diciembre arribaron a Guatemala 88 menores de edad, que fueron deportados junto con sus familias desde EE. UU. (Foto Prensa Libre: Érick Ávila)

 

La posibilidad de construir una vida en ese país se difuminó el 19 de septiembre pasado cuando las autoridades migratorias lo aprehendieron en Longview, ciudad de Texas.

Cabizbajo, López comenta que los tres meses que estuvo en prisión permanecerán en su memoria como un “mal recuerdo”.

“Ahí lo tratan a uno mal, lo tienen encerrado y con poca comida; además, no se duerme porque se tiene mucho estrés”, afirma López, quien ahora que está de regreso en el país buscará trabajar y luchar para salir adelante ya que se siente con más libertad, aunque manifiesta que el motivo que lo llevó a buscar una vida en Estados Unidos fue que en Guatemala “los recursos económicos no alcanzan”.

Intentará regresar

 

Fermín Cardona tenía 15 años cuando llegó a EE. UU. para trabajar y buscar una mejor vida, para lograr su objetivo cuenta que tuvo que pagarle a un coyote US$8 mil.

Actualmente Cardona ya tiene 21, y fue otro de los guatemaltecos que regresaron al país, deportado desde EE. UU.

“Estuvo duro, me paró la policía y luego me llevaron a una cárcel. Me detuvieron el 22 de noviembre aproximadamente”, refiere Cardona, quien cuenta que durante el tiempo que estuvo detenido, pasaba todo el día durmiendo.

Un migrante deportado desde EE. UU. corre con sus pertenencias luego de abandonar la Fuerza Aérea. (Foto Prensa Libre: Érick Ávila)

 

El migrante guatemalteco cuenta que durante su estadía en aquel país tuvo varios trabajos: cortaba pasto, reparaba techos y laboró en una fábrica de aceite para carros.

Ahora que está de regreso en Guatemala, Cardona dice que pretende disfrutar del país que lo vio nacer algunos meses, pero que luego planificará migrar nuevamente, aunque a otro país ya que, considera en EE. UU. no lo trataron bien.

Retos del próximo gobierno

 

Danilo Rivera, analista del Instituto Centroamericano de Estudios Sociales y Desarrollo, coincidió en que existen pocas oportunidades de desarrollo para los jóvenes guatemaltecos que son los que principalmente se arriesgan a viajar a EE. UU.

El experto precisó que la mala economía en el campo, golpeada por los preciso de los productos de exportación ha sido parte de problema.

Añadió que el aumento de la cifra de deportaciones también tiene que ver con la efectividad de las medidas de seguridad en la frontera sur de EE. UU. y al desconocimiento de los migrantes de rutas para evadir los controles. Todo eso, añadió, alimenta las redes del crimen organizado “quienes al final siguen cobrando y apropiándose de los bienes de las familias” migrantes.

Una niña recién deportada desde EE. UU. asoma el rostro en la ventana del microbús que la lleva a la terminal de autobuses más cercana. (Foto Prensa Libre: Érick Ávila)

 

Para Rivera, las próximas autoridades de Gobierno tienen el enorme reto de generar empleo y apoyar a las economías agrarias, locales y campesinas si su intención que disminuir la migración irregular. Además, también tendrán que negociar con EE. UU. un mejor trato para los migrantes y la ampliación de los programas de trabajadores temporales.

En ese sentido, añadió el analista, es preciso que existan mejoras en la educación para que los guatemaltecos puedan aspirar a migrar de forma ordenada a EE. UU. no solo para desempeñarse en la agricultura y en servicios.

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