Grupo de guatemaltecos trabaja desinfectando ambientes del covid-19 en Nueva York

En este estado de EE. UU., nuevo epicentro de la pandemia con más de 70 mil casos positivos de covid-19, la actividad laboral y comercial se ha detenido en un 80 por ciento.

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La desinfección de edificios del coronavirus requiere de altas medidas de seguridad.  (Foto Prensa Libre: Cortesía)
La desinfección de edificios del coronavirus requiere de altas medidas de seguridad. (Foto Prensa Libre: Cortesía)

La necesidad de obtener recursos económicos para continuar con el envío de remesas a sus familias en Guatemala, o bien sea para mantener la propia en EE. UU., ha hecho que un grupo de guatemaltecos esté dispuesto a trabajar en uno de los pocos empleos que se mantiene en funciones en Nueva York: la desinfección de ambientes.

Si bien es cierto para desarrollar esta labor los empleados toman todas sus precauciones, acudir a un edificio que muy probablemente esté infectado con el nuevo coronavirus covid-19 es una tarea que casi nadie quiere hacer en EE. UU., sobre todo cuando se escuchan las noticias de lo que este ha causado en ese país y en el mundo.

Sin embargo, un grupo de 25 guatemaltecos está dispuesto a hacerlo, y desde que comenzó la crisis en Nueva York ha acudido a edificios y otros inmuebles para hacer el trabajo lo cual, asegura el propietario de esta compañía -también guatemalteco-, “ha salvado vidas”.

“La empresa adquirió máquinas especializadas con las que se aplica un químico que mata al virus en aproximadamente 30 a 45 segundos, más el vapor, lo elimina definitivamente”, comenta Boris Ochoa, quien es dueño de la compañía.

Este empresario guatemalteco que también tiene otras compañías señala que, debido a la crisis, solo la que se dedica a la limpieza y desinfección de ambientes es la que funciona, y a través de esta algunos migrantes tendrán la posibilidad de obtener algún ingreso. “En otras palabras, estamos sobreviviendo de eso y salvado vidas”, destaca.

“Los estamos empleando y enseñando a trabajar con este método para que ellos sigan teniendo dinero, pues mucha gente manda remesas a Guatemala y con esto pues algo tienen que mandar”, enfatiza Ochoa.

Lo primero que se hace es desinfectar todo el edificio y luego los interiores. (Foto Prensa Libre: Cortesía)

El grupo de 25 se había quedado sin trabajo por la emergencia del coronavirus y Ochoa, que también es líder comunitario reconocido en Nueva York, Nueva Jersey y Connecticut, les ofreció una oportunidad. “Uno conoce la situación de los paisanos, lo que están pasando, dónde y cómo están”, señala el migrante.

Difícil situación

 

La economía de Nueva York se ha visto golpeada drásticamente debido a la emergencia por el covid-19. Cerca del 80 por ciento del comercio ha tenido que cerrar sus puertas para guardar la cuarentena ordenada por el gobernador Andrew Cuomo desde el pasado 20 de marzo, entre estos muchos restaurantes, hoteles y empresas de construcción, donde laboran muchos connacionales.

“Estamos en grandes empresas, básicamente en oficinas haciendo el trabajo de desinfección para que los empleados regresen a trabajar en un ambiente limpio y sin virus”, destaca Ochoa, quien también es propietario de otras empresas de construcción y de pintura, en las cuales laboran unas 370 personas, no solo guatemaltecos, sino también de otras nacionalidades.

Aunque su economía se ha resentido fuertemente con esta crisis, por el momento, Ochoa sigue pagando a sus empleados, aunque la situación es incierta, sobe todo después de que el presidente Donald Trump reconoció que están por enfrentar las semanas “más duras” de la pandemia.

 

Uno de los trabajadores de Ochoa desinfecta un ambiente en Nueva York. (Foto Prensa Libre: Cortesía)

Riesgos

 

El trabajo que hacen estos guatemaltecos es en edificios y ambientes donde ha habido personas positivas del covid-19.

Ochoa comenta que el grupo trabaja con todas las normas de higiene y seguridad, la mascarilla no puede hacer falta, insumo que cada vez cuesta más conseguir en Nueva York por su alta demanda, razón por la cual él diseñó las propias; además, es una ventaja que el químico que se utiliza tiene una acción muy rápida en contra del virus.

“El riesgo no es tan elevado porque vamos fumigando, primero rociamos químico en todo el edificio y después ya con máscara y guantes desinfectamos el interior”, señala el migrante guatemalteco.

Ochoa es consciente del riesgo sobre todo porque “uno no sabe quién puede ser portador del virus”. Como ejemplo, cita que la semana pasada le dio “jalón” a una persona la cual días después resultó que tenía covid-19, e incluso está en una situación delicada en el hospital.

“Los dos estuvimos con mascarilla y guantes en todo momento, pero antes de subir al carro yo lo desinfecto y después de bajarme también, siempre tomo mis precauciones. Por qué se lo digo, la conclusión aquí es que usted puede estar cerca del virus y de una persona contagiada, pero si toma todas sus precauciones y cada vez que llega a casa se quita la ropa y zapatos y los desinfecta adecuadamente pues el riesgo es mínimo”, destaca Ochoa.

Señala que estas medidas que parecieran extremas obedecen al temor de los contagios porque cualquiera puede ser portador pasivo del virus y no saberlo, y sin padecer los síntomas pueden contagiar a muchas personas.

Asegura que conoce a varias personas, familias enteras, inclusive, que se han infectado de coronavirus, pero a él y a los suyos no les ha afectado (pese a que él continúa saliendo a trabajar) por las medidas de seguridad e higiene que practican.

Ochoa, en uno de los edificios a desinfectar. El migrante lleva más de 20 años de vivir en EE. UU. (Foto Prensa Libre: Cortesía)

Dispuesto a ayudar a su país

 

A pesar de que tiene muchos años de radicar fuera de Guatemala, Ochoa ama a su país y dice estar dispuesto a hacer sin cobro alguno el mismo trabajo acá; es decir, desinfectar áreas como hospitales, clínicas y otros ambientes que puedan estar contaminados y que se planeen usar con otro fin.

Solo sería cuestión, dice, de ver la forma cómo se trasladan las máquinas.

Reconoce que es una labor a la que probablemente “le huyan” muchas personas, pero afirma que él podría capacitar a socorristas y bomberos, por ejemplo, para hacer el trabajo. “Si las personas quieren apoyar allá yo con mucho gusto los entreno, es una labor arriesgada, pero si amamos a nuestro país tenemos que estar dispuestos a hacerlo”, concluye Ochoa.