“Lloramos un buen rato”: la madre migrante guatemalteca que se reunió con su niña ocho meses después de haber sido separadas

La guatemalteca Vilma Carrillo y su hija Yeisvi, de 12 años, fueron separados en la frontera por las políticas migratorias de Donald Trump; unos 246 días después se reencuentran entre lágrimas y fuertes abrazos.

Miles de padres con sus niños siguen llegando a la frontera de EE. UU. (Foto: Hemeroteca PL)
Miles de padres con sus niños siguen llegando a la frontera de EE. UU. (Foto: Hemeroteca PL)

“La abracé tan fuerte que lloramos un buen rato”, narró Vilma Carrillo, guatemalteca de 38 años, a la cadena CNN.

“La niña de 12 años llevaba una mochila color rosa de una princesa de Disney que decía “No podemos hacer nada” cuando abrazó por primera vez a su madre en ocho meses”, narra el noticiero, que destaca la lucha de varios líderes y defensores de los derechos humanos durante meses por este caso.

La historia logró tal atención que llegó a oídos del actor de Hollywood Penn Badgley, quien pidió reunirse con la anegada madre guatemalteca en un centro de detención para migrantes en diciembre último, consigna la nota.

“Para mí lo que pasó es realmente triste, porque no sabemos cuántas otras familias están separadas en estos momentos”, expresó Shana Tabak, directora ejecutiva del Tahirih Justice Center, en Atlanta, entidad que trabajó duro para difundir y pedir justicia en este caso.

Según el reporte de la cadena, madre e hija fueron separadas en la frontera en mayo del 2018 después de haber cruzado México. El caso es particular porque Carrillo es guatemalteca, pero la niña, por razones que no se especifican es de nacionalidad estadounidense, hecho que las confinó a una dolorosa separación: la madre fue enviada a un centro de detención en Georgia, y la menor confinada a un albergue de crianza en Arizona, a miles de kilómetros de distancia.

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La orden de un juez de que padres y niños separados por las políticas de Donald Trump fueran nuevamente reunidos no aplica en casos de que los niños hayan nacido en EE. UU., por lo que la esperanza para madre e hija era más remota.

Buenas noticias

Sin dar mayores detalles ni razones, el Departamento de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, en inglés) decidió liberar a Carrillo y ordenó que fuera llevada hasta Phoenix, Arizona, para reencontrarse con su hija, 246 días después de su separación.

“Que se tomen ocho meses de defensa y litigios para reunirlos para mí es realmente lo inédito aquí. Nosotros tuvimos que hacer esfuerzos increíbles en nombre de esta familia para lograr que el Gobierno hiciera lo correcto”, dijo Tabak.

Sin embargo, a decir de los abogados, a la familia le espera una larga batalla judicial. La madre podría perder la potestad y ser finalmente deportada.

Carrillo dijo a CNN que había huido de violencia doméstica en Guatemala y que temía represalias de su pareja al volver; sin embargo, un juez le negó la solicitud de asilo el año pasado.

“Por ahora, Vilma se enfoca en disfrutar el tiempo con su hija, haciendo cosas cotidianas y sencillas como comer juntas o arreglarse el cabello”, puntualiza la nota.

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