Más de 700 guatemaltecos han muerto en tres años en busca del “sueño americano”

Migración no se detiene, solo México ha detenido y deportado a 17 mil connacionales en cuatro meses y medio de este año.

Rescatistas del Grupo Beta del Instituto Nacional de Migración de México participan en el rescate de un migrante, en la zona desértica del norte del país. (Foto: INM)
Rescatistas del Grupo Beta del Instituto Nacional de Migración de México participan en el rescate de un migrante, en la zona desértica del norte del país. (Foto: INM)

EE. UU. continúa como un poderoso imán que atrae a miles de guatemaltecos cada año, seducidos por el “sueño americano” que no es otra cosa más que empleo para dar bienestar a sus seres queridos, una oportunidad que no encuentran en su país.

Esta travesía que puede ser de dos mil a cuatro mil kilómetros de largo —depende de la ruta que se tome— termina en tragedia para muchos que mueren o desaparecen sin dejar rastro.

Del 2018 hasta abril pasado, el Ministerio de Relaciones Exteriores (Minex) reporta que 701 guatemaltecos fallecieron en su ruta hacia EE. UU., bien sea después de cruzar la frontera o por su tránsito en México. Del total 90 eran mujeres y 42 menores de edad.

La mayoría de los decesos ocurrió en EE. UU. donde las condiciones al cruzar el desierto son muy hostiles e incluyen interminables caminatas en medio del desierto o por zonas deshabitadas, y en condiciones climáticas extremas de frío o calor, según sea la época del año.

En la temporada más calurosa del año suele ocurrir la mayor parte de las muertes. En los últimos tres años, en ese desierto fronterizo entre México y EE. UU. han fallecido mil 343 migrantes de varias nacionalidades, según la Organización Internacional para las Migraciones, el 41% entre junio y septiembre, los meses más calurosos en el hemisferio norte.

Pero muchos migrantes guatemaltecos también han desaparecido en el trayecto, sus familiares sufren y no pueden cerrar el ciclo de duelo.

El Minex reporta que ha recibido la denuncia de 190 connacionales que desaparecieron en su trayecto hacia EE. UU., entre ellas siete mujeres. Organismos humanitarios han denunciado que los secuestros para la trata de personas es uno de los principales motivos de las desapariciones.

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Se han incrementado riesgos 

Los peligros para los migrantes se han multiplicado, confirman organizaciones que apoyan a los migrantes.

Migrantes cruzan en balsa el río Suchiate, frontera entre Guatemala y México. (Foto: Hemeroteca PL)

Gladys Abad, activista de la Red Migrante Guatemalteca quien reside en Tijuana, México, dice que muchos migrantes que deciden ingresar por puntos ciegos a EE. UU., fallecen y de otros no se llega a saber nada de ellos.

“Se quedan en el desierto, perdidos, a veces los mismos polleros —coyotes— les roban el dinero y los abandonan. En el desierto hay víboras, escorpiones… y si son atacados se desmayan y los polleros no los esperan y los dejan ahí tirados sin importarles que tan mal estén”, dijo Abad.

Abad, quien lleva 26 años de vivir en Tijuana y auxiliar a guatemaltecos que intentan llegar a EE. UU., afirma que los riesgos han subido en los últimos tiempos y son los propios migrantes los que le han contado sus historias.

“Conocí a un muchacho mexicano que consiguió un coyote para cruzar, pero lo secuestraron. Yo me enteré cuando la tía —en EE. UU.— me llamó llorando, diciendo que a su hijo lo tenían con una pistola en la cabeza y que tenía que pagar US$2 mil”, cuenta la activista.

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Al final la familia en EE. UU. pagó el dinero y el joven fue liberado.

Abad cuenta si los migrantes no tienen dinero corren el riesgo de ser reclutados por el crimen organizado. Recuerda el caso de un menor de edad guatemalteco que lo plagiaron y con el tiempo lo obligaron a prostituirse vestido de mujer en las calles de Tijuana.

También el de otro guatemalteco, que fue secuestrado, golpeado y torturado. La esposa tuvo que pagar por el rescate. Con el tiempo el migrante se sintió tan decepcionado que comenzó a beber hasta que su familia le dijo que “ya no querían saber nada de él”. “Ahora anda ahí deambulando por las calles”, dice Abad con tristeza.

Un grupo de migrantes detenido en Laredo, Texas. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

“Aquí se desaparecen muchas personas. Se desaparecen mexicanos, imagínese cómo no los migrantes de otros países”, afirma.

Karla Baso, activista migrante de la misma organización, dijo que los delincuentes están tras los migrantes guatemaltecos porque deducen que, si pagan coyote para el traslado entonces tienen dinero porque tienen familiares en EE. UU., a diferencia del migrante hondureño que viaja solo, en el tren o en caravana.

Más peligros

Fernando Castro, ex vicecónsul de Guatemala en Comitán de Domínguez, Chiapas, dijo que a raíz del incremento de los controles migratorios por parte de México aumentan los riesgos del viaje y los costos, porque los coyotes toman rutas distintas mucho más peligrosas para evadir los controles de la Guardia Nacional y del Ejército.

“Los migrantes son transportados en camiones inadecuados, hacinados y con excesiva velocidad”, aseveró Castro.

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Contó que para evitar los controles los camiones donde los traficantes trasladan a los migrantes tienen que internarse a comunidades controladas por el crimen organizado donde deben pagar hasta 300 mil pesos por el peaje.

“La misma población de estos lugares cierra las carreteras y no permite la salida de los camiones ni de ninguna autoridad”, señala Castro, porque los migrantes se han convertido en una fuente de ingreso para ellos.

Otra modalidad para aprovecharse de los indocumentados, agregó el ex vicecónsul, es que al cruzar la frontera con Guatemala, desconocidos se les acercan para ofrecerles servicio telefónico gratis para comunicarse con sus familias y contarles que van bien. Estas personas guardan los números y luego los utilizan para decirles que sus parientes están secuestrados y les exigen grandes sumas de dinero.

Una madre y un hijo hondureños, de 3 años, se paran en la orilla del Río Grande después de cruzar la frontera con México en Roma, Texas. (Foto Prensa Libre: AFP)

Deportaciones

Mientras tanto, la migración de guatemaltecos sigue incontenible. Este año EE. UU. ha llevado a cabo casi 100 mil procedimientos de detención de connacionales en su frontera sur, entre adultos solos, familias y menores de edad no acompañados.

Por su parte, México ha detenido y deportado este año a 17 mil 159 guatemaltecos, dos mil 233 mujeres y dos mil 93 menores de edad, ya sea que viajaban con sus familias o que lo hacían solos.

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El éxodo de guatemaltecos se ha incrementado tras la llegada al poder del presiente Joe Biden el pasado 20 de enero, esperanzados de ser recibidos en EE. UU. tras cuatro años de la administración de Donald Trump.

A esto se suma el empeoramiento de las condiciones de socioeconómicas de miles de guatemaltecos —ya de por sí deterioradas— a consecuencia de los efectos económicos causados por la pandemia y por el paso de las tormentas tropicales Eta e Iota en noviembre pasado que dejaron a más de 200 mil familias con problemas para conseguir alimentos.