“Quédate en México” ha dejado en un año cientos de víctimas de la delincuencia y de violaciones a sus derechos humanos

La medida de devolución de solicitantes de asilo a México mantiene atrapados a casi 60 mil migrantes en las ciudades fronterizas mexicanas, entre ellos más de 15 mil guatemaltecos.

Muchos migrantes en Ciudad Juárez no tienen otra alternativa más que "vivir" en las calles. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
Muchos migrantes en Ciudad Juárez no tienen otra alternativa más que "vivir" en las calles. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

La política Quédate en México del gobierno de EE. UU. ha causado sufrimiento y angustia a miles de migrantes que se encuentran varados en las ciudades fronterizas mexicanas debido a que muchos han sido víctimas de delincuentes, secuestradores y extorsionistas, aseguran organizaciones humanitarias.

Hasta diciembre pasado 59 mil 241 personas habían sido retornadas a México dentro del Protocolo de Protección al Migrante (MPP, en inglés), más conocido como Quédate en México. De estos, 15 mil nueve son guatemaltecos, el 25.33 por ciento.

Guatemala es el segundo país con más de sus ciudadanos que permanecen en aquellas ciudades mexicanas, solo detrás de Honduras, cuyos connacionales suman 21 mil 786.

El Instituto Fronterizo Esperanza (HBI, en inglés) hizo un recuento de los vejámenes que han sufrido los solicitantes de asilo devueltos a México bajo el MPP, y mediante entrevistas con los migrantes en albergues ubicados en Ciudad Juárez, documentó por lo menos seis grandes abusos y violaciones a su seguridad y derechos fundamentales que han sufrido los indocumentados.

Estos son:

  1. Extorsiones, secuestros y otros actos criminales
  2. Desapariciones forzadas
  3. Tortura y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes
  4. Detenciones arbitrarias y prolongadas
  5. Violación a los derechos económicos, sociales y culturales; y,
  6. Discriminación

El análisis del HBI refiere que los migrantes se enfrentan regularmente a situaciones que ponen en peligro su vida, y señala que varios de ellos afirmaron haber sido víctimas de la delincuencia, incluso de hechos perpetrados por las propias autoridades mexicanas.

El informe relata, por ejemplo, el caso de dos venezolanos, padre e hijo, que viajaron hasta Monterrey para luego trasladarse a Ciudad Juárez, ya que su intención era pedir asilo a EE. UU. Al estar en la primera de las ciudades mexicanas, policías los encerraron por seis horas en un cuarto y les tomaron fotografías a sus pasaportes.

Migrantes esperan su cita para ser atendidos por las autoridades migratorias estadounidenses. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Al llegar a Ciudad Juárez, agentes policiales los retuvieron y les dijeron que sabían que eran venezolanos y que pedirían asilo y que por lo tanto no los podían dejar ir. Al día siguiente los metieron por la fuerza a un vehículo y bajo amenazas de muerte lograron que un familiar les pagara US$6 mil.

Desapariciones y secuestros

 

Las desapariciones, así como los secuestros con fines de extorsión también son parte de la historia de sufrimiento de los migrantes. El informe del HBI documentó el caso de un hondureño que con su hija de cuatro años fue secuestrado luego de proporcionar su información a dos militares que lo interrogaron.

  • Los solicitantes de asilo devueltos por EE. a México suman casi 60 mil 
PaísNúmero de solicitantes % en relación con el total
Honduras21,78636.77
Guatemala15,00925.34
Cuba7,70913.00
El Salvador7,66812.94
Ecuador3,1145.26
Venezuela2,0463.45
Nicaragua1,4142.39
Otros países4950.84
TOTAL59,241100

Fuente: Iniciativa Trac Immigration de la Universidad de Syracuse, Nueva York

 

El HBI califica esta historia de “horrible” ya que el migrante, identificado como Miguel, fue llevado a un cuatro donde les cubrieron el rostro y ataron las manos a él y a su niña, y constantemente les decían que si alguien no pagaba dinero por ellos a él lo ejecutarían y a su hija la venderían o que comerciarían sus órganos.

Así pasó durante seis días, entre ese cuarto y algunos hoteles.

Finalmente fueron llevados a la frontera y al subirlos a un vehículo escuchó claramente cuando la persona que los entregó le dijo al piloto: “ellos son los que hay que desmembrar”.

Una familia de migrantes centroamericanos cruzan este martes el Río Bravo, en ciudad Juárez, en el estado de Chihuahua (México). (Foto Prensa Libre: EFE)

 

Miguel narrá, según el testimonio que recoge el informe, que es un milagro que esté con vida y no se explica cómo los dejaron en libertad ya al llegar al paso fronterizo.

Así como estos casos, el HBI recoge denuncias de migrantes que fueron torturados o bien sea detenidos por las fuerzas policiales durante muchos días sin razón aparente.

También se cuentan por cientos los casos en los que a los solicitantes de asilo varados en las ciudades fronterizas se les ha negado el derecho a los servicios de salud por ser migrantes, ya que en los centros públicos de asistencia se les pregunta antes su estatus legal.

Por si eso fuera poco a los migrantes se les es difícil vivir en una ciudad que no tiene suficiente infraestructura ni mucho menos empleo para ganarse la vida. En otras palabras, Ciudad Juárez, así como el resto de ciudades fronterizas, tiene sus propios problemas que resolver a los cuales ahora se le suma la excesiva cantidad de migrantes.

Política de muerte

 

Edith Tapia, analista política e investigadora del Instituto, expuso que el balance que se hace un año después de implementada la política Quédate en México es que ha tenido consecuencias mortales.

“Esta política es ilegal y cruel y ha tenido consecuencias mortales para mucha gente. Es algo que básicamente está logrando que cerremos la puerta de asilo a las personas que más lo necesitan”, señaló Tapia, al mismo tiempo que precisó que a los problemas de criminalidad se suman la falta de infraestructura del gobierno mexicano para atender a miles de deportados desde EE. UU.

Personas de la ciudad de Tijuana, en el estado de Baja California, reparten comida a migrantes estacionados en esta zona fronteriza de México. Los migrantes llevan meses varados en la frontera norte de México. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

 

Estos migrantes, añadió Tapia, tendrán que esperar meses o incluso años en lo que se resuelve su caso de asilo lo que los deja en una encrucijada, puesto que muchos ponen en la balanza la posibilidad de regresar a sus países ante el sufrimiento que viven en la frontera, pero saben que, si abandonan el proceso de solicitud de asilo, es decir, no se presentan a las citaciones en las cortes, serán declarados aptos para ser deportados de por vida.

“Esto les dificulta a los migrantes el poder acceder al proceso de asilo al que tienen derecho y les causa traumas físicos y emocionales al ser retornados a México ya que allá viven entre precariedades y la violencia”, apuntó la analista.

“En los últimos meses se notó un aumento de la violencia en Juárez, ahorita tenemos récord de asesinatos y femicidios y muchas veces a los migrantes se les utiliza como chivos expiatorios porque son presa fácil ya que se pueden identificar con facilidad”, lamentó Tapia.

A esos problemas se suma la escasez de abogados de inmigración. Se estima que apenas el 3 por ciento de los migrantes varados en la frontera tiene acceso a uno.

“En guerra contra los pobres”

 

El sacerdote Arturo Bañuelos, a cargo de la parroquia San Marcos, en El Paso, Texas, coincidió en que la situación para los migrantes en las ciudades fronterizas mexicanas “se ha puesto peor”, sobre todo en Ciudad Juárez donde familias enteras deben dormir en la calle en champas de nailon.

Solicitantes de asilo varados en Matamoros, en el estado de Tamaulipas, tratan de hacerse de ingresos para comer. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Además, el número de solicitantes que son retornados crece día a día mientras que EE. UU. recibe a un número muy limitado a la semana de personas para atender sus casos, lo cual causa “un sufrimiento muy grande a la gente”.

“Ciudad Juárez es un pueblo de mucho peligro, pobreza, robos y secuestros, la gente no tiene protección del frío y pasan hambre, algunas familias, papa, mamá y niñas viven en las calles”, señaló el sacerdote.

Si bien es cierto, hay personas que muestran solidaridad con los migrantes, Bañuelos critica que muchos, incluido el Gobierno de EE. UU. parece estar en guerra contra los pobres con leyes injustas “basadas en racismo —con las cuales— se sigue echando la culpa a los migrantes de los problemas” de ese país.

“Están haciendo la vida más dura a los migrantes, para que no se queden en México. Ellos están sufriendo mucho, demasiado, viviendo en la calle con frío bajo un techo de plástico eso es una desgracia, pues la condición de la gente es pobre, es como si estamos en guerra con ellos”, lamentó Bañuelos.

No obstante, el párroco de El Paso, confía en que la situación pueda mejorar, sobre todo, añade, porque “la perseverancia de los migrantes nos inspira”.

“Vienen a pesar del sufrimiento, con el deseo de trabajar y mejorar sus vidas, eso transforma a una sociedad, porque si nos ayudamos unos con otros vamos a la larga a haber un beneficio”, concluyó.

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