Política

Encuesta Libre 2023: Cuatro variables que podrían haber influenciado el voto en las elecciones 2023 en Guatemala

Análisis realizado por ProDatos explica razones del conflicto entre resultados de la elección y los proyectados por Encuesta Libre.

Once días transcurrieron entre el levantamiento de datos de la Encuesta Libre, del 5 al 14 de junio, y la publicación el jueves 22 de junio de los datos ya procesados y verificados. Luego de la votación, se concluye que, de los 22 candidatos medidos, solo dos, Edmond Mulet, del partido Cabal, y Bernardo Arévalo, del Movimiento Semilla, registraron desplazamientos fuera del margen de error establecido para este instrumento (-/+ 2.8%).

Luego del análisis de ProDatos y Prensa Libre sobre los resultados de la encuesta y la votación del 25 de junio, se concluye que al menos cuatro variables claramente registradas podrían explicar o dar luces sobre el cambio drástico entre la intención de voto y el sufragio real de los guatemaltecos. Los datos que se presentan toman en cuenta el voto emitido —que incluye los votos en blanco y los nulos—, que son los que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) está presentando.

La segunda Encuesta Libre proyectaba que la primera vuelta electoral podría ser liderada por Sandra Torres, candidata de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), con 18.1% de intención de voto emitido y 21.3% en la intención de votos válidos, y que era seguida por Edmond Mulet, del partido Cabal, con el 11.4% de intención en voto emitido y 13.4% en el voto válido. Zury Ríos, de la coalición Valor-Unionista, se ubicaba en el tercer puesto, con el 7.7 de voto emitido y 9.1% de voto válido.

Sobre el segundo lugar en la elección del 25 de junio, Bernardo Arévalo, candidato del Movimiento Semilla, y quien obtuvo 11.8% de los votos emitidos el 25 de junio, la Encuesta Libre lo ubicaba en el octavo lugar, con 2.5% de intención de voto emitido y 2.9% de intención de voto válido. En esta publicación también, para el caso de Arévalo, se proyectaba una trayectoria de crecimiento de votos válidos de 0.7% de la primera encuesta, realizada entre el 14 y 23 de abril a 2.9% en la de junio.

Lo mismo sucedía para los candidatos del partido Vamos por una Guatemala Diferente, Manuel Conde, y el de Viva, Armando Castillo, pero en diferentes aceleraciones. Ellos, junto a Amílcar Rivera, del Victoria, se encontraban en la parte alta de intención de voto. Dos terminan más altos, pero dentro del margen de error, y uno más bajo, también dentro del margen de error.

Variables

Hay variables que se podrían traer a la mesa para explicar qué provocó un cambio drástico sobre la intención de voto. Sin embargo, este análisis se concentra en cuatro variables, y todas ocurrieron al final del proceso de levantamiento de la encuesta y después. Estas son un cambio en el mensaje y estilo de comunicación de Mulet, mientras aumentaban los ataques sobre su credibilidad, una de las principales fortalezas reconocidas en la Encuesta Libre que decía es percibido como “honesto y preparado”. La tercera y cuarta variables se sustentan en la actuación y discurso de Arévalo durante ese mismo período, quien también era reconocido con las mismas características de “honesto y preparado” por los encuestados, en un nivel ligeramente más arriba que el presidenciable de Cabal, pero desmarcándose de los candidatos punteros.

Sobre la primera variable, a partir del 10 de junio, la campaña de Mulet refuerza un estilo particular en su comunicación, enfatizando con más fuerza hacia un tono que pudiera considerarse más jocoso e informal, y que contrastaba con la forma como lo miraba el público, una persona seria y formal que podría liderar un cambio que en múltiples indicadores la encuesta hace ver como una expectativa del guatemalteco.

Coincidentemente con el cambio de estrategia, y en el marco de los días de la medición de la encuesta, en los promedios diarios se puede observar una tendencia a la baja en la intención de voto por Mulet, a partir del 10 de junio, cuatro días antes de que terminara el trabajo de campo. Cabe aclarar que este análisis se hizo posterior a los resultados del 25 de junio y se cotejaron con el alcance que tenían los mensajes del candidato.

Respecto de la segunda variable, se puede notar desde el 6 de junio, cuando la excandidata de la alianza Valor-Unionista, Ríos, denunció a Mulet en el TSE por supuesto uso indebido de las redes sociales y la falta de presentación de reportes financieros, señalándolo de ser “mentiroso y tramposo”. De ahí, y desde cuentas anónimas en redes sociales, se incrementó el ataque en contra de la principal fortaleza de Mulet: la honestidad y preparación.

Cabe resaltar que según la encuesta de los que dijeron que votarían por Mulet, el 31% lo haría por su honestidad y preparación, la misma razón que motivaba al 47% de los que dijeron que votarían por Arévalo.

La tercera variable se sustenta al analizar la campaña de Arévalo, quien se mantuvo en el mismo estilo de comunicación de todo el proceso, más relajado, pero serio, llamando a votar por alguien “diferente” —a los cuatro punteros de la encuesta—, además de ser percibido por el 20% de los que dijeron que votarían por él como alguien “nuevo” en la política o, al menos, nuevo en las contiendas presidenciales, según la encuesta.

Según la encuesta, dos candidatos más tenían un perfil actitudinal similar al de Mulet: Manuel Villacorta, excandidato del partido Vos, y Arévalo. Sin embargo, en el mismo lapso posterior a las fechas de medición, Villacorta también tuvo un giro en su comunicación y manifestó apoyo a candidatos que podrían percibirse como “más de lo mismo”.

Esto se correlaciona con la opinión positiva que la encuesta indicaba que tenía la población sobre Arévalo, con el 24.5%, muy cerca de niveles de aceptación de Torres (25.5%), de Mulet (28.3%) o Villacorta (29.4), a pesar de tener un nivel bajo de conocimiento (27.0%), el cual entre la medición de abril y la de junio pasó de 15.3% a 27.0%, con una cifra relevante en el área metropolitana del 46% en junio, respecto del 26% en abril.

Sobre la cuarta variable, se debe resaltar que Arévalo podría haber recibido esa búsqueda de cambio y necesidad de apostar por algo que percibiera diferente y creíble en esta expectativa. Lo cual sucedió con más fuerza en el distrito central, donde el Movimiento Semilla alcanzó casi 30% de los votos emitidos y en segundo plano también fue muy apoyado en el centro del país —departamento de Guatemala, Sacatepéquez y Chimaltenango— y por Quetzaltenango. Según la encuesta, esas son las regiones con más expectativas de cambio en el país.

Esta variable explicaría por qué el 64.89% de los 649 mil 80 votos recibidos por el presidenciable de Semilla se concentran entre la ciudad de Guatemala (29.67), el departamento de Guatemala (23.23), Sacatepéquez (22.67), Chimaltenango (12.23) y Quetzaltenango (14.97), comparado con el resto del país, donde los porcentajes de votación para Arévalo son bajos, como Quiché, donde apenas alcanza el 3.53% de los votos.

El presente análisis se presenta como una contribución para intentar correlacionar distintas variables que pudieran haber influido en los resultados; sin embargo, puede haber más datos técnicos por agregar, así como opiniones y percepciones diferentes sobre lo expresado por los guatemaltecos en las urnas el 25 de junio pasado.

Cargando

Manejo de información

El propósito de la Encuesta Libre es ser una guía para conocer el sentir social en una época determinada y evitar que se esté a ciegas durante los procesos electorales, a merced de información sesgada por cualquier interés político o sectario. La Encuesta Libre la realiza ProDatos desde las elecciones del 2011, poniendo especial énfasis en tres variables: muestra —para determinar el margen de error—, dispersión —que hace que sea representativa— y estructura —para representar puntos muestrales equivalentes a la población incluida en el padrón electoral, cuidando la aleatoriedad, representatividad y peso en cuanto a sexo, edad, nivel socioeconómico y ubicación geográfica—.

Los datos se trabajan con alto rigor técnico estadístico y de confidencialidad, lo cual permite que solo la empresa a cargo durante el proceso de levantamiento de la encuesta, procesamiento de datos y conclusiones conozcan los resultados, y a partir de la entrega a este medio de comunicación, un equipo periodístico multidisciplinario se hace cargo de redactar la información para que sea comprensible para las audiencias.