El mensaje de WhatsApp que hizo madrugar a Guatemala

Los últimos días de agosto y primeros de septiembre del 2015 ya eran históricos por la renuncia de la exvicepresidenta Roxana Baldetti y su captura, pero faltaba lo más fuerte por venir.

Guatemaltecos comienzan a reunirse en la Plaza de la Constitución, la madrugada del 3 de septiembre de 2015, para celebrar la renuncia de Otto Pérez Molina como presidente. (Foto Prensa Libre: HemerotecaPL)
Guatemaltecos comienzan a reunirse en la Plaza de la Constitución, la madrugada del 3 de septiembre de 2015, para celebrar la renuncia de Otto Pérez Molina como presidente. (Foto Prensa Libre: HemerotecaPL)

El miércoles 2 de septiembre de 2015, la población estaba a la expectativa de qué pasaría con el entonces presidente Otto Pérez Molina, porque seis días antes, el 27 de agosto, en la manifestación pacífica más grande de la era democrática, la población le había pedido la renuncia y el Congreso le había retirado la inmunidad.

Señalado por el Ministerio Público (MP) y la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (Cicig) de ser cabecilla de una banda que defraudaba las aduanas en el caso La Línea, Pérez Molina se negaba a renunciar y aseguraba que entregaría la Presidencia el 14 de enero de 2016.

La noche de ese miércoles, la fiscal General, Thelma Aldana, se encontraba en Canal Antigua, donde era entrevistada acerca de la situación del mandatario y si, ahora que no tenía inmunidad, pedirían su captura.

“La orden de captura ya fue solicitada”, respondió Aldana, lo que provocó más preguntas relacionadas, pero fue hasta unos diez minutos después que la jefa del MP dijo lo que nadie se imaginaba cuando Pérez Molina tomó posesión: “la orden de captura ya fue ordenada por el juez”.

A las 21.47 horas, el ente investigador publicó en Twitter que la orden ya había sido girada.

Eso dejaba dos opciones a Pérez Molina: renunciar y presentarse voluntariamente ante Miguel Ángel Gálvez, titular del Juzgado de Mayor Riesgo B, o ser detenido a las 6 horas del día siguiente –en la Casa Presidencial o su residencia de la zona 15– y llegar, como presidente, engrilletado a la Torre de Tribunales, algo nunca visto.

Durante la noche del 2 de septiembre se llamó varias veces a los personeros de la Secretaría de Comunicación de la Presidencia, hasta que finalmente aseguraron que él se presentaría en forma voluntaria a primera hora del jueves, pero sin decir que renunciaría.

La Presidencia tenía el grupo en WhatsApp denominado Agenda Presidencial con periodistas que cubren esa fuente y en la que se informaba de las actividades que tenía Pérez Molina.

A la 1.15 horas del 3 de septiembre los celulares de los comunicadores sonaron y vibraron, era un mensaje en dicho grupo.

“Para su información y divulgación, el señor Presidente de la República de Guatemala Otto Pérez Molina presentó su renuncia el día 3 de septiembre del año en curso. Con el objeto de mantener la institucionalidad del Ejecutivo y resolver en forma individual el proceso que se lleva en su contra”, decía textualmente la comunicación.


“La carta de renuncia se encuentra ya en el Congreso de la República. Atento. Jorge Ortega, vocero del Ejecutivo”, terminaba el mensaje enviado por Jorge Antonio Ortega, quien anteriormente se identificaba más como “vocero presidencial”.

Ortega aclaró a los minutos que la carta de renuncia tenía fecha del 2 de septiembre.

Pérez Molina había optado por la primera opción y renunció hasta que se emitió una orden de captura en su contra para presentarse a primera hora ante la justicia.

Al entrar el mensaje de Ortega, varios medios de comunicación nacionales y agencias internacionales enviaron a fotógrafos y reporteros a cuatro puntos: Casa Presidencial, la residencia de Pérez Molina en la zona 15, Torre de Tribunales, y a la Plaza de la Constitución, para dar cobertura a un hombre solitario que celebraba la caída del gobernante.

La Prensa ya no durmió esa madrugada, y fue así como Guatemala amaneció con la noticia de que Otto Pérez Molina había renunciado y que el entonces vicepresidente Alejandro Maldonado Aguirre asumiría el poder ejecutivo con el paso de las horas.

Esta nota fue publicada originalmente el 2 de septiembre de 2016, cuando se cumplió un año de este hecho.