El porqué variaron los datos entre las juntas receptoras de votos y el sistema digital del TSE

Un sencillo cotejo de los datos digitalizados permitió al profesor de matemática de Santa Cruz, California, averiguar que el problema en la recopilación de sufragios, entre lo que reportaban las juntas receptoras de votos y los datos preliminares del TSE, se debía al algoritmo con el que el sistema resumía el resultado de cada junta.

Miembros de una junta receptora de votos, durante el conteo de sufragios el pasado 16 de junio. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
Miembros de una junta receptora de votos, durante el conteo de sufragios el pasado 16 de junio. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

El profesor Pedro Morales Almazán, quien es guatemalteco, fue una de las personas que dio con el problema y cuya explicación publicó en su cuenta de Twitter. Desde hace días en las redes sociales esta explicación ha abundado, y aunque se responsabiliza al Tribunal supremo Electoral (TSE), la mayoría de las opiniones coinciden en que el fallo no es humano y que no afectará la elección presidencial.

Morales explicó que tras la revisión que hizo de los números encontró actas con inconsistencias y que dentro de los hallazgos destaca que estos errores ocurrieron en juntas en cuya elección participaron más de 20 partidos.

Además, que la cantidad de votos contabilizados de los partidos que se ubicaron en las posiciones 21 hacia arriba (22, 23, 24, etc.) era la misma que los que estaban a partir del puesto 11 (12, 13, 14 etc.).

El profesor de matemática destacó que su hallazgo sugiere que se trató de “un error sistemático no deliberado, que no favorece o perjudica a ningún partido en específico” ya que “dentro de las actas en las que hay inconsistencias, los errores están distribuidos casi uniformemente” y no hay actas en donde se ven más inconsistencias que en otras.

¿Por qué el error en el algoritmo?

Aunque Morales afirma que no tiene la respuesta de por qué ocurrió el error en el algoritmo y por qué este comenzó en la posición 21 para arriba y no en la 16 u 11, por ejemplo, el analista Enrique Godoy considera que Informática del TSE se había preparado e incluso tal vez hasta hizo pruebas con un formato de 20 candidatos, ya que el número de binomios que compitieron por la Presidencia y Vicepresidencia era de 19.

El presidente del TSE, Julio Solórzano, ha salido al paso de la controversia por los fallos en el sistema y asegura que el problema no incidirá en los resultados. (Foto Prensa Libre: Esbin García)

La discusión en Twitter se concentró con la etiqueta #Patron21.

Pero el error fue no haber tomado en cuenta que en otras elecciones el número de candidatos superó las dos decenas y, sobre la marcha, se habría intentado copiar las fórmulas de las posiciones 11 a la 20 a la 21 en adelante.

Godoy, quien ha participado en varios procesos electorales en juntas receptoras de votos y como fiscal de partido, señaló que el problema se dio en las elecciones al Parlamento Centroamericano, algunas corporaciones municipales, así como en la elección de diputados al Congreso por lista nacional y distritales.

“Ellos compraron un software que registraba hasta 20 candidatos y literalmente le dieron copiar y pegar del 11 al 20 para el 21 en adelante”, explicó.

No obstante, el analista afirmó que la base de datos está correcta porque no hubo error en las sumas ya que la falla, que al día de hoy ya fue corregida, no fue aritmética y solo repercutió cuando se consultaban los resultados en la página del TSE por cada mesa electoral.

Godoy criticó las declaraciones del director de informática del TSE, Gustavo Castillo, quien refirió que debido al error informático podría haber cambios en las diputaciones y corporaciones municipales, ya que el número no cambiará la cifra de votos que tiene cada partido.

Indicó que en ningún proceso electoral se asignan puestos antes de ocho o 10 días después de las votaciones puesto que antes se deben cumplir con procesos de impugnación y porque los resultados se dan con base a las actas y no conforme a los resultados informáticos del TSE.

Fiscales de los partidos políticos se reunieron en el Parque de la Industria donde se llevaría a cabo la revisión de actas. (Foto Prensa Libre: Érick Ávila)

Falla grave

Aunque las voces consultadas refieren que no hubo intención de favorecer o perjudicar a algún partido o candidato, y que las diputaciones y corporaciones municipales no tendrían mayor variación, la ingeniera María del Carmen Aceña, quien participó en el proceso electoral el 2003 como presidenta de la junta electoral de Guatemala, el gran perdedor con este error fue la credibilidad del TSE.

Aceña considera que Informática el Tribunal no probó a tiempo el sistema ni pidió una colaboración o auditoria para ponerlo a prueba, por lo cual la falla la califica de “grave”.

“A mi me da duda si el sistema solo tiene ese error, entonces lo más importante es que haya una firma externa que revise todo, porque si no, cualquier cosa que hagan ya no va a tener credibilidad porque fallaron en algo tan sencillo como no tener claro que iban a haber más de 20 candidatos en ciertas elecciones”, apuntó.

No obstante, Godoy expuso que, de cualquier forma, el sistema informático del Tribunal, donde se reflejó el error, no tiene implicación legal puesto que lo fundamental para declarar ganadores en las elecciones son las actas de las juntas electorales departamentales, las cuales siete distritos están pendientes de entregar al TSE.

Gustavo Castillo, director de Informática del TSE, reconoció que hubo fallos en el proceso de recopilación de datos en el sistema digital. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

El sábado pasado el jefe de Informática del ente electoral reconoció que hubo ciertas deficiencias en la recopilación de datos, como lentitud y algunos fallos en el sistema de conteo, por lo que indicó que para revisar las actas se podrían tardar unos 22 días “trabajando las 24 horas”.

Detalló que el error en el programa fue ocasionado por alguien del equipo de programación que modificó de manera errónea un código, y que la falla estaba relacionada a que en algunas elecciones participaron más de 20 partidos.

La inconformidad con la forma cómo se recopilaron los datos ha llevado a los fiscales de los partidos a pedir su renuncia, algo que hasta hoy no se concreta.

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