1977: asesinan a Mario López Larrave, miembro del CSU

El 8 de junio de 1977 trascendió el asesinato del licenciado Mario López Larrave, ex decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de San Carlos de Guatemala.

Titular de Prensa Libre del 9 de junio de 1977. (Foto: Hemeroteca PL)
Titular de Prensa Libre del 9 de junio de 1977. (Foto: Hemeroteca PL)

La noticia de la muerte del académico causó repudio y constituyó el primero de una serie de atentados en contra del sector universitario por las fuerzas represivas del Estado, según la Comisión para el Esclarecimiento Histórico, CEH.


Prensa Libre en su edición del 9 de junio de 1977 documentó el crimen: “Cuatro individuos le dispararon en el momento de sacar su auto del garaje de su oficina, zona 4. Aún con vida fue leado por los bomberos municipales al Centro Médico donde expiró”.

López Larrave, de 47 años, ex decano de la Facultad de Derecho de la USAC y miembro del consejo superior universitario, murió ayer tarde ametrallado por desconocidos frente a su oficina jurídica, situada en la vía 7, 4-79 zona 4.

Por informaciones recogidas por nuestros reporteros en el lugar del suceso, se sabe que el crimen fue perpetrado por cuatro hombres que viajaban en un carro Datsun, rojo 120Y, que le hicieron varios disparos a corta distancia, con metralletas, cuando él, a eso de las 17.20 horas, salía del garaje de sus oficinas.

Aspecto de como quedó el vehículo del licenciado Mario López Larrave luego de su asesinato el 8 de junio de 1977. (Foto: Hemeroteca PL)
Según se indicó, el profesional había terminado sus labores en su bufete y se dirigía a la universidad, donde tenía a su cargo una cátedra en la facultad de derecho. 

Al salir del garaje, los desconocidos le dispararon acertándole un tiro en la cabeza que se la atravesó de lado a lado y dos más en la pierna izquierda y otro en el cuello.

Los bomberos municipales se presentaron al lugar poco después del crimen y aún con vida trasladaron al licenciado López Larrave al Centro Médico, donde murió poco después.

Lo estaban esperando

Algunas personas que no quisieron identificarse, manifestaron a nuestros reporteros, que desde las 16 horas había dos hombres sentados en la banqueta de una calle aledaña ambos con bolsas de azúcar, donde se supone tenían escondidas las metralletas.

También observaron -indicaron- un carro Datsun rojo, que pasó por más de tres veces frente a las oficinas del profesional y a eso de las 17 horas en punto permaneció aparcado pocos metros después del lugar donde se perpetrara el crimen y luego arrancó como queriendo darle vuelta a la cuadra.

En este carro -se dijo- viajaban antes del crimen, dos hombres, uno de ellos portaba sombrero con ala corta y el otro de tez blanca una gorra verde. 

Manifestaron asimismo, que el licenciado López Larrave, salió del garaje con su vehículo, de retroceso, cuando los hombres que permanecían sentados en la banqueta se levantaron rápidamente, se acercaron al profesional y le hicieron dos disparos.

Casi simultáneamente, apareció el carro rojo y el de gorra verde sacó una ametralladora, disparando también por una de las ventanillas contra el vidrio trasero del carro del licenciado López Larrave. Mientras tanto, los delincuentes que habían disparado primero se subieron de inmediato al vehículo, huyendo por las calles aledañas.

Crimen impune

El licenciado López Larrave fue una figura clave dentro del movimiento sindical de los años setenta, fue defensor de los derechos de los trabajadores y creador de la Escuela de Orientación Sindical (EOS) en 1971 en la Facultad de Derecho de la USAC, en dicha extensión se instruía a los sindicalistas en derecho laboral. 

Una semana antes de su asesinato, se había denunciado a existencia de un plan encaminado a destruir el movimiento sindical, en complicidad entre algunos patronos y las fuerzas policiales, según señala la Historia General de Guatemala.

Manifiesto en repudio al asesinato de López Larrave publicado el 13 de junio de 1977 por los estudiantes de la USAC. (Foto: Hemeroteca PL)
Por su parte el gobierno presidido por el militar Kjell Laugerud García se comprometió en esclarecer el asesinato de López Larrave y rechazó las acusaciones de que el régimen hubiera consentido el hecho. 

En su momento los estudiantes universitarios denunciaron la aparición de grupos paramilitares y de ultra derecha como el Escuadrón de la Muerte, Unión Guerrera Blanca, Mano Blanca, Patria y Libertad y otros, quienes se dedicaban a asesinar a miembros de grupos opositores, universitarios, activistas sindicales y de derechos humanos.

El crimen de López Larrave como muchos otros de la época permanece en la impunidad.