Ola de violencia de pandillas contra policías aumenta en El Salvador

Un cabo de la Policía de El Salvador fue asesinado este miércoles a balazos en el interior de un autobús del transporte público, con lo que escaló a 19 el número de policías ultimados en lo que va del 2017, la mayoría asesinados desde mediados de junio, informó el Gobierno de ese país centroamericano.

Efectivos de la Policía salvadoreña realiza redada de pandilleros en San Salvador.
Efectivos de la Policía salvadoreña realiza redada de pandilleros en San Salvador.

La fuente indicó que el cabo Mario Centeno se encontraba de licencia en la ciudad occidental de Santa Ana cuando fue asesinado y que estaba destacado en una zona rural de la localidad de Texistepeque, más de 87 kilómetros al noroeste de San Salvador.

En otro hecho, un grupo de supuestos miembros de pandilla asesinaron la madrugada de hoy a un efectivo de la Fuerza Armada de El Salvador en la localidad de San Luis Talpa  (sudeste) , lo que eleva a ocho el número de militares ultimados en lo que va de 2017, informó un portavoz del cuerpo de seguridad.

La fuente detalló que el crimen fue perpetrado a las 00:00 hora local  (06:00 GMT) en la vivienda del soldado, quien estaba destacado en la Brigada Especial de Seguridad Militar y se encontraba de licencia.

El portavoz apuntó que “un grupo de seis sujetos con vestimenta oscura simularon un operativo de seguridad para ingresar a la vivienda del soldado y asesinarlo a tiros” .

Agregó que las autoridades implementan un operativo policial, con más de 100 agentes de la Policía y miembros de la Fuerza Armada, para “dar con el paradero de los responsables del crimen” , de quienes, según el portavoz, ya tienen información.


El soldado fue identificado como Will Alfredo Sánchez Del Cid, de 28 años, y residía en la Lotificación Comalapa II, en el la localidad de San Luis Talpa.

En lo que va deL 2017 suman 19 los policías ultimados, de los que 14 han sido víctimas de una ola de ataques contra los miembros de este cuerpo de seguridad desde mediados de junio pasado; a estos se suman al menos ocho militares y un custodio de centros penales.

El viceministro de Seguridad de ese país centroamericano, Raúl López, aseguró este martes que las pandillas han arreciado los asesinatos y los ataques contra policías para obligar al Gobierno a “ablandar”  las medidas “extraordinarias”  de seguridad implementadas desde marzo de 2016.

“Las estructuras han iniciado una escalada premeditada de violencia homicida para presionar, para el ablandamiento de las medidas extraordinarias” , señaló López en rueda de prensa.

Añadió que según los informes de la inteligencia estatal, otro de los factores que han llevado a estos grupos a recrudecer la violencia es la proximidad de las elecciones para diputados y alcaldes en marzo de 2018.

De acuerdo con diversos sectores, las pandillas podrían pactar con los partidos políticos diferentes beneficios a cambio de reducir los índices de violencia o votos.

A mediados de agosto, El Salvador registró un alza en las muertes violentas, que en ese momento rompió “el esquema de la cantidad que veníamos teniendo” , de menos de 10 homicidios, según el director de la Policía, Howard Cotto.

El Gobierno atribuye a las medidas extraordinarias, que incluye el recrudecimiento del régimen carcelario para las pandillas, una baja del 37 por ciento de los asesinatos en lo que va del 2017, pasando de 3.597 entre enero y mediados de agosto de 2016 a 2.259, en la actualidad.

Entre el 2012 y el 2014 las pandillas mantuvieron una tregua, que según ha revelado el ministro de la Defensa, David Munguía Payés, fue puesta en marcha por la Administración de Mauricio Funes  (2009-2014) , aunque este sostiene que fue iniciativa de las “maras”  y de la sociedad civil.

Un estudio realizado por el Instituto Centroamericano de Investigaciones para el Desarrollo y el Cambio Social  (Incide) sostiene que las pandillas recrudecieron su patrón de violencia entre 2010 y 2015 por el mayor control territorial que les permitió esa tregua.

El Salvador es asediado por la Mara Salvatrucha  (MS13) , el Barrio 18 y otras pandillas minoritarias que poseen más de 600 células en todo el país y a las cuales el Gobierno atribuye la mayoría de los homicidios, que en el 2015 y el 2016 alcanzaron los 103 y 81.7 por cada 100.000 habitantes, respectivamente.