Ideas

De Xi a Daniel: los dictadores sacando las uñas

Jorge Jacobs Fb/jjliber

Los dictadores van sacando las uñas de a poco, no lo hacen de un solo zarpazo. Al principio engañan a muchos, pero solo mientras los necesitan, en lo que consolidan el poder. Pareciera que todos siguen el mismo manual, lo que demuestra que no aprendemos de la historia, porque a cada poco, nos vuelve a suceder. Ejemplos abundan, pero recientemente tenemos a dos muy similares, uno cercano, el otro lejano, pero ambos con la misma sed insaciable de poder, dispuestos a arrasar con quien se atreva siquiera a cuestionar sus designios cuasi divinos: Xi Jinping y Daniel Ortega.

La situación en Nicaragua continúa poniéndose más difícil. El régimen ha arrasado con todo rastro de oposición, encarcelando a los candidatos que podrían hacerles frente, a muchos de sus correligionarios y hasta a periodistas que no se pliegan ante el régimen. Lo que algunos venimos diciendo desde hace tiempo, de que no existe tal cosa como el buen dictador, es lo que nuevamente la historia ratifica con el caso de Daniel Ortega y su esposa, Rosario Murillo. Es un nuevo ejemplo también de lo fútil que es que algunos crean que este “hombre fuerte” sí va a ser bueno, solo porque supuestamente comparte su forma de pensar.

El poder siempre tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente. De allí la importancia de ocuparse en establecer las bases de un sistema republicano en donde se limite el poder de cualquier funcionario. Lamentablemente, la tendencia en Latinoamérica, y pareciera que también en el resto del mundo, es hacia una creciente concentración del poder, agravada por la pandemia, que fue la excusa perfecta para que los políticos se presentaran como los salvadores, mientras pisoteaban con bota de hierro a sus ciudadanos y les minaban sus derechos.

Considero que es poco ya lo que se puede hacer en Nicaragua. Ni las sanciones de Estados Unidos, ni las condenas del resto del mundo harán que Ortega abdique del poder, por lo menos no en el corto plazo.

Xi Jinping no se queda atrás. Esta semana logró cerrar al diario de Hong Kong que más se le oponía, el Apple Daily, utilizando la cuestionada Ley de Seguridad Nacional que otorga al gobierno un amplio poder para limitar la libertad política. Primero encarceló a su fundador, Jimmy Lai, luego a varios de sus ejecutivos, y esta semana dio el golpe mortal apresando al principal columnista del diario, allanando sus instalaciones y congelando todos sus activos. Por si tiene alguna duda de las similitudes con Nicaragua, al columnista lo acusaron de “conspirar para confabular con países o fuerzas extranjeras para poner en peligro la seguridad nacional”. ¡Exactamente de lo mismo que Ortega está acusando a la oposición en Nicaragua!

Este jueves el Apple Daily publicó su último ejemplar. Es una triste noticia ver cómo un medio de comunicación debe cerrar sus puertas por el acoso del gobierno, pero este no es sino un paso más en el desenfrenado camino autoritario de Xi Jinping y el partido comunista chino. La Ley de Seguridad Nacional implementada en Hong Kong no es muy distinta de la que implementó Daniel Ortega en Nicaragua, y con las mismas intenciones: acallar a la oposición.

El gobierno de China está avanzando poco a poco en el proceso de control absoluto de Hong Kong. Y como ha visto que las reacciones internacionales, aparte de unas pocas “sanciones morales”, no han trascendido mayor cosa, seguirá eliminando la oposición, hasta que no quede ninguna.

En Guatemala todavía estamos a tiempo de evitar que llegue algún politiquero con ínfulas de dictador a querer tomar todo el poder. Pero depende de que nos involucremos ahora en la batalla de las ideas.