Liberal sin neo

El mercado

Fritz Thomas fritzmthomas@gmail.com

La palabra mercado forma parte del vocabulario cotidiano; es uno de los fenómenos sociales más extraordinarios producidos por la humanidad y una forma de interacción que distingue al ser humano de todas las demás especies en la naturaleza. Quizás la forma más escueta y aprehensible que invoca esta palabra es el intercambio o comercio voluntario de propiedad.

En el contexto del mercado, intercambiar conlleva la renuncia de uno para la obtención de otro. Aquello a lo que se renuncia representa costo y lo que se recibe, beneficio; el intercambio se realiza por la percepción que el valor del beneficio supera el valor del costo. Aristóteles propuso que el comercio justo se da cuando se intercambian cosas de igual valor. Un problema con este razonamiento es que las cosas no tienen valor, más bien las personas dan valor a las cosas y el intercambio o comercio, en lugar y ocasión, se da precisamente porque cada participante valora más lo que recibe que lo que da.

El comercio como tal es voluntario; hecho, dado o actuado por la propia y libre voluntad, que implica la ausencia de coerción o violencia. El acto de comerciar, intercambiar, es un acuerdo voluntario entre las partes, hecho dado por su consentimiento. Acuerdo y consentimiento se asocian al concepto de la habilidad de actuar por deseo y discreción propia. En ausencia del elemento de acción voluntaria en el comercio, es obligada la pregunta de qué otra clase de acción puede sustituirla, y la respuesta es la coerción.

El comercio es intercambio de propiedad, que implica algún tipo de posesión excluyente. En un ensayo sobre derechos de propiedad, Armen Alchian propone que la definición, asignación y protección de derechos de propiedad comprende uno de los asuntos más complejos y difíciles que cualquier sociedad tiene que resolver y que terminará siendo resuelto de alguna manera. Usualmente, quienes critican los derechos de propiedad no quieren abolirla, simplemente quieren transferir la propiedad privada a propiedad del Gobierno. El peor caso es la ausencia de derechos de propiedad, que conduce inevitablemente al sobreuso, abuso y extinción del recurso.

El mercado y el comercio no fueron inventados o creados por algún planificador, experto o gobierno; son el resultado de la lenta evolución de la interacción humana. El comercio voluntario es muy antiguo en la historia de la humanidad; más antiguo que la agricultura, la ciudad o el Estado.

El mercado connota dos significados básicos. El primero es como un espacio o lugar específico en el que se reúnen vendedores y compradores para el intercambio voluntario; en este sentido alguien diría “voy al mercado a comprar verduras” o “veré si lo encuentro en el mercado”. Una tienda, almacén o ferretería sería precisamente un lugar, mercado, en el que vendedores se sitúan con sus bienes con la expectativa de que compradores acudirán a ese espacio para adquirirlos. Lo que ocurre en estos espacios es una coordinación de planes en lugares específicos.

Otro significado más amplio es el mercado como un proceso de coordinación social por el que se articula el fenómeno social fundamental; la división del trabajo y su corolario, la cooperación humana. El comercio es la actividad emblemática del proceso de mercado; la capacidad de obtener los frutos del trabajo de otros a cambio de los frutos propios. En el mundo actual, el proceso de mercado coordina los planes de millones de personas alrededor del mundo, personas que no se conocen entre sí, que actúan por su propio interés. Para alcanzar sus propios fines, tienen que servir a otros.