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La corte que todavía no es

Jorge Jacobs Fb/jjliber

Este miércoles, finalmente se terminaron los enigmas alrededor de la designación de los magistrados para la nueva Corte de Constitucionalidad, que funcionará desde este año hasta el 2026. Pero a pesar de que ya se hicieron las designaciones, la incertidumbre continuará, ya que hasta que los nuevos magistrados estén juramentados y tomen posesión, cualquier cosa puede pasar. Así que, formalmente, ya está conformada la nueva corte, pero en la práctica no lo estará hasta que tomen posesión de los cargos.

Lo que podemos esperar en las próximas semanas es una guerra casi a muerte entre unos grupos de presión que intentarán por todos los medios disponibles desbancar a aquellos designados que no son de su agrado y lograr que sean “sus” candidatos los que se queden con el hueso, y otros grupos que harán también hasta lo imposible porque los candidatos que ya lograron que fueran designados puedan resistir hasta la toma de posesión.

Será una pelea de perros y gatos que retratará de cuerpo entero a la mayoría —de casi todos los grupos— hasta los extremos que son capaces de llegar con tal de arrebatar el poder. La excusa siempre es la corrupción, y que los otros son los corruptos, pero al final, lo que desean es llegar a ejercer el poder, y el poder casi siempre va aparejado con un componente de corrupción.

Veremos ataques arteros, con acciones legales, antejuicios, órdenes de captura, rumores, acusaciones, memes, cuentas falsas, noticias tergiversadas y, en fin, todo el arsenal legal y de desinformación al que puedan echar mano con tal de no dejar que se les escape el poder.

Y es que ese es el verdadero problema. La Corte de Constitucionalidad, gracias a muchas resoluciones arbitrarias, inconstitucionales y hasta cínicas que han dictaminado, especialmente las últimas dos cortes —aunque el deterioro viene casi desde el inicio— se han convertido en un poder dictatorial ejercido de manera absoluta y discrecional. Y eso, como muy bien lo sentenció Lord Acton, solo puede terminar en la corrupción total: “El poder tiende a corromper, y el poder absoluto corrompe absolutamente”.

Y como el que tenga el control de la CC, pues tiene el poder casi absoluto en Guatemala, pues es un tesoro al cual pocos se pueden resistir. De allí las luchas por ejercer ese poder.

Lástima que la CC, al haber corrompido su objetivo, se haya convertido en el botín más deseado de cuanto politiquero pulula en el país. No se crea usted los cuentos de que unos son los buenos y otros son los malos. Es una lucha por el poder, alimentado, además, por intereses ideológicos, ya que todos están claros de que quien ejerza el control de la CC puede imponer lo que se le dé la gana en el país, y nadie puede oponerse, como lo ha dejado muy claro Gloria Porras en su ya largo reinado. Con solo tronar los dedos pueden acabar con los sueños y hasta la vida de miles de personas.

Lo peor es que hasta a quienes han querido influir en la batalla campal, y que tienen el poder para hacerlo, han caído en la trampa y los han usado de tontos útiles. Si no solo vea cómo en un medio tergiversaron las declaraciones de un subsecretario de Estado, sacando sus declaraciones de contexto para ponerlas en un titular tendencioso: “El tema (de la elección de la Corte de Constitucionalidad) no está acabado”, dando a entender que harán cambios, cuando no es eso lo que dice en la entrevista, y él hasta aclara a qué se refiere cuando dice eso, que no es a lo que se refiere el titular.

Pero así serán las próximas semanas, así que hay que estar preparados para escudriñar todo lo que nos llegue de aquí al 14 de abril, no vaya a ser que termine uno de tonto útil de alguien que solo quiere llegar al poder para enseñorearse de todos los guatemaltecos.